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domingo, 25 de septiembre de 2022

Tess (1979)




Director: Roman Polanski
Reino Unido/Francia, 1979, 164 minutos

Tess (1979) de Roman Polanski


Una de las ramificaciones más reconocibles, sin ser la principal, en la filmografía de Polanski es la que engloba los títulos de clara raigambre historicista y literaria. Se trata de una faceta que el director polaco inauguró con su particular versión de Macbeth (1971) y a la cual pertenece también Tess (1979). Otros ejemplos posteriores serían Oliver Twist (2005) o incluso J'accuse (2019).

El caso que nos ocupa surge de la adaptación de la novela Tess la de los d'Urbervilles, publicada originariamente en 1891 por el inglés Thomas Hardy (1840-1928). Para encabezar el reparto, Polanski eligió como protagonista a una jovencísima Nastassja Kinski, de apenas diecisiete años, con la que se rumorea que podía estar unido sentimentalmente. Circunstancia, esta última, fruto de la mala reputación que por aquel entonces ya perseguía al cineasta y que le obligó a rodar su película en Francia, pese a estar ambientada en el condado de Dorset, para así evitar que lo extraditasen a EE.UU.



Respecto a por qué Polanski eligió llevar a la pantalla una obra a priori tan alejada de lo que hasta la fecha había sido la tónica general a lo largo de su carrera existe también una razón de peso, relacionada con la dedicatoria ("to Sharon") que cierra los títulos de crédito iniciales. Y es que la que fuera su esposa, asesinada una década antes a manos de una secta satánica, tenía el texto de Hardy entre sus lecturas predilectas.

Una puesta en escena sosegada, elegantemente adornada con la majestuosa banda sonora de Philippe Sarde y en la que, además del vestuario diseñado por Anthony Powell, destacan la dirección de arte de Pierre Guffroy y Jack Stephens, así como la fotografía de Ghislain Cloquet y Geoffrey Unsworth (este último fallecido durante el rodaje y reemplazado por el primero). Tres fueron, de hecho, los premios Oscar que obtuvo la cinta en esas mismas categorías. No obstante, si por algo destaca la película no sería tanto por su espléndido palmarés, sino por la delicadeza con la que se expone la historia de una joven humilde e inocente que acabará siendo víctima de la ambición desmesurada de sus padres, ávidos de emparentar con la nobleza local, así como de la hipocresía imperante entre la aristocracia victoriana.



domingo, 31 de mayo de 2020

Inland Empire (2006)




Director: David Lynch
Francia/Polonia/EE.UU., 2006, 180 minutos

Inland Empire (2006) de David Lynch


Los títulos finales de crédito de Inland Empire, un verdadero despiporre al ritmo desenfrenado de "Sinner Man", en la voz de Nina Simone, dejan traslucir, además, un inequívoco aire de despedida que la presencia puntual, a modo de cameo, de Laura Harring o Nastassja Kinski no hace más que confirmar. Un adiós al cine (o, por lo menos, a la dirección de largometrajes) marcadamente festivo, pero que, sin embargo, va precedido de tres horas del acostumbrado relato onírico-críptico marca de la casa.

Los materiales con los que se forja dicho engendro son, poco más o menos, los mismos que habían alumbrado el anterior proyecto de Lynch, Mulholland Drive (2001): una actriz (Laura Dern) que se dispone a participar en el rodaje de una importante superproducción hollywoodense, inmersa en el inevitable desfile de productores, directores (Jeremy Irons), coprotagonistas (Justin Theroux)... con los que debe reunirse para ensayar su papel. Y cuya identidad, como no podía ser menos, se irá gradualmente confundiendo con la de la mujer a la que interpreta.



Fruto del concurso de varios países en la financiación, hay una curiosa subtrama polaca que aporta todavía más misterio al ya de por sí enigmático universo del cineasta. Así pues, se insinúa que la película que están a punto de rodar es, en realidad, un remake de un antiguo filme inconcluso de dicha nacionalidad, por lo que la acción irá alternativamente saltando de California a las calles nevadas de Łódź o Varsovia. Y, en esa misma línea, la banda sonora la integran diversas piezas de Lutoslawski o del recientemente fallecido Krzysztof Penderecki (1933-2020).

Una extraña familia de humanoides con cabeza de conejo, presumiblemente personajes de alguna sitcom televisiva, constituyen, sin duda, el elemento más memorable (y a la vez inquietante) de Inland Empire. Algunas de sus voces, por cierto, corresponden a la ya mencionada Laurra Harring o a Naomi Watts (quien encabezó el reparto de Mulholland Dr.), en lo que supone un vínculo más entre este particular testamento fílmico y el resto de la filmografía de su autor.


jueves, 30 de julio de 2015

El beso de la pantera (1982)




Título original: Cat People
Director: Paul Schrader
EE.UU., 1982, 118 minutos

El beso de la pantera (1982) de Paul Schrader


En su línea de historias con trasfondo perturbador, el director y guionista Paul Schrader acometió en 1982 la realización de esta particular versión de Cat People. A diferencia de la película rodada por Jacques Tourneur cuarenta años antes, la acción se traslada de Nueva York a Nueva Orleans y al personaje de Irena (Nastassja Kinski) se le añade ahora un hermano (Malcolm McDowell), con lo que la trama seguirá un nuevo rumbo incestuoso del que antes carecía. Tampoco hay leyendas balcánicas de por medio sino que todo el hechizo parece provenir de algún lugar indeterminado de África. Oliver (John Heard) y Alice (Annette O'Toole) ya no trabajan en un estudio de arquitectura: en lugar de ello, son operarios del zoológico, lo cual facilita enormemente que sepan cómo tratar a una pantera, desde luego.

No se puede negar que Schrader y el guionista Alan Ormsby fueron mucho más allá del simple remake, aportando un enfoque distinto con su sello personal, más posmoderno. Algo a lo que contribuye de manera notable la banda sonora de Giorgio Moroder y el tema central cantado por David Bowie. Sin embargo, todo lo que era sugestión y terror psicológico en la versión original se deja de lado en El beso de la pantera en beneficio de una explicitud que elimina cualquier posibilidad de mantener el encanto. Los desmesurados efectos especiales utilizados para escenificar la metamorfosis en felino de los hermanos Gallier, la violencia y la sangre que pueblan la pantalla recuerdan más bien al estilo de cineastas como John Landis, quien por aquellas fechas había triunfado con Un hombre lobo americano en Londres (1981).

La pantera aguarda el sacrificio
Nastassja Kinski es Irena Gallier