Mostrando entradas con la etiqueta Xavier Dolan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Xavier Dolan. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2026

El arquitecto (2025)




Título original: L'inconnu de la Grande Arche
Director: Stéphane Demoustier
Francia/Dinamarca, 2025, 104 minutos

El arquitecto (2025) de Stéphane Demoustier


Interesante aproximación a la figura del arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen (1929-1987), quien a finales de los ochenta, siendo hasta entonces un perfecto desconocido, saltó a la fama al ganar el concurso internacional que la República Francesa, bajo los auspicios del presidente François Mitterrand, había convocado para levantar el Arco de la Défense, monumental edificio que finalmente se inauguraría en 1989 con motivo del bicentenario de la Revolución.

Aunque a juzgar por el enfoque adoptado por Stéphane Demoustier y Laurence Cossé, director y guionista, respectivamente, de L'inconnu de la Grande Arche (2025), la historia del tal von Spreckelsen sería más bien la de un incomprendido, alguien que contempla con estupor cómo los tejemanejes de los políticos de turno dan al traste con el proyecto de su vida. En ese sentido, Claes Bang interpreta fidedignamente al hombre capaz de enfrentarse contra todo y contra todos hasta enfermar y acabar pagando con su salud un desengaño mayúsculo.



Porque la forma geométrica que von Spreckelsen tiene metida en la cabeza es el cubo y a tal efecto concibe un monumento de dimensiones faraónicas sin escatimar en medios, por lo que se desplaza él mismo hasta las canteras de Ferrara, como ya sucedía en The Brutalist (2024), otro filme reciente sobre arquitectura, para elegir las vetas del mármol más selecto. Algo que suscitará la oposición de sus colaboradores, tanto técnicos, es el caso del también arquitecto Paul Andreu (Swann Arlaud), como tecnócratas, por ejemplo el urbanista Subilon (Xavier Dolan). Más curiosa resulta, en cambio, la imagen fatua que se ofrece de Mitterrand (Michel Fau), presentado como un mandatario algo petulante y obsesionado con edificar obras megalómanas cuyos sucesores en el poder revisarán a la baja.

Elementos, todos ellos, que se alían en contra de un espíritu sensible y, por ende, extremadamente vulnerable, aunque también intransigente. Lo cual sitúa a von Spreckelsen en el centro de una espiral de consecuencias funestas que termina pasándole factura tanto a nivel laboral como familiar (su mujer y ayudante también lo abandona). Y es que en los ochenta, época de austeridad presupuestaria y creciente desvinculación del Estado de los grandes proyectos urbanísticos, ya no había lugar para concepciones románticas del arte. He ahí el tema central de la película, y también su cuestión clave, porque si en apariencia Demoustier se pone del lado del protagonista, en realidad adopta un punto de vista crítico similar al de Paul Andreu, el ya mencionado arquitecto que asistió a von Spreckelsen en calidad de maestro de obras.



martes, 17 de enero de 2017

Sólo el fin del mundo (2016)




Título original: Juste la fin du monde
Director: Xavier Dolan
Francia/Canadá, 2016, 97 minutos

Sólo el fin del mundo (2016) de Xavier Dolan


De un cineasta tan intenso como el canadiense Xavier Dolan no podía esperarse menos que una película de la magnitud de Juste la fin du monde. La última entrega del joven actor y realizador adapta la pieza teatral homónima de Jean-Luc Lagarce, un melodrama familiar sobre las complejas relaciones existentes entre los hermanos Knipper y su madre (Nathalie Baye). 

Viendo al protagonista en la escena inicial y escuchando sus reflexiones en off se hace inevitable pensar en Nueve cartas a Berta (1965) de Basilio Martín Patino, filme que también giraba en torno a un joven (Emilio Gutiérrez Caba) que regresa a un ámbito familiar en el que se siente desubicado.

Es un caso similar al de Louis (Gaspard Ulliel) quien, tras doce años ausente, vuelve al seno de un clan marcado por la incomunicación en el que las emociones se gestionan realmente mal: Suzanne (Léa Seydoux) y Antoine (Vincent Cassel) no cesan de insultarse, al tiempo que la esposa de este último, Catherine (Marion Cotillard), asiste con estupor a las continuas trifulcas.



De modo que Louis no podía haber elegido peor momento para presentarse en una casa en la que aún están a años luz de conseguir asimilar la grave noticia que éste tiene que anunciarles: unos problemas de salud que no se detallan, pero que parecen irreversibles, y a los que habría que añadir la incomodidad que desde su adolescencia ha generado en el núcleo familiar la orientación sexual de Louis. En ese sentido, la ira de Antoine actúa de catalizador, ya que sus arrebatos de violencia contra los demás miembros de la familia ponen de manifiesto la incomprensión que lleva padeciendo toda la vida: mientras Louis siempre fue tenido por el hermano sensible, a él le correspondió el papel de rudo cascarrabias, rol contra el que intenta rebelarse en vano.

Por más que la madre procure limar asperezas en determinados momentos, en Sólo el fin del mundo lo que se nos presenta es un conjunto de individualidades, cada una con graves carencias afectivas y, por lo tanto, incapaces de encajar. En la escena del clímax lograrán por fin sacar afuera la angustia que durante tanto tiempo han ido incubando. Es un momento de extraordinario frenesí, en el que del exterior de la casa parece llegar la reverberación de un incendio, tanto es el ardor que alcanza la discusión.