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viernes, 31 de marzo de 2023

La hija de un ladrón (2019)




Directora: Belén Funes
España, 2019, 102 minutos

La hija de un ladrón (2019) de Belén Funes


Si uno se toma la molestia de revisar a fondo los créditos finales de María (y los demás) (2016), comprobará que las funciones de script fueron llevadas a cabo por Belén Funes. Mientras que si se hace lo propio con La hija de un ladrón (2019), hallaremos acreditada a Nely Reguera (directora del primero de dichos títulos) en esa misma labor. Curioso detalle, sin mayor trascendencia, pero que demuestra, no obstante, el estrecho vínculo entre una generación de cineastas, surgidas de la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña), a la hora de afrontar sus respectivas óperas primas.

La cinta que nos ocupa aborda un doloroso conflicto familiar en el contexto de la dura (y diaria) lucha por la vida a la que deben hacer frente las clases humildes del extrarradio de Barcelona. En ese sentido, su protagonista, Sara (Greta Fernández), responde a un perfil cuyos rasgos principales vendrían a ser los siguientes: 22 años, sin estudios, sorda del oído derecho y madre soltera de un bebé de pocos meses, mantiene una tensa relación de amor-odio con su padre (Eduard Fernández), recién salido de la cárcel, y con Dani (Àlex Monner), el padre biológico de su niño.



Pero, por encima de todo, Sara es una luchadora, alguien dispuesto a sobreponerse a las agobiantes condiciones ambientales que han determinado hasta la fecha su trayectoria vital. De ahí que busque afanosamente el puesto de trabajo que le aporte la estabilidad económica y personal necesaria para lograr la custodia de su hermano pequeño, un chaval de carácter difícil, víctima de esas mismas circunstancias y al que la joven quisiera evitarle tantísimos sufrimientos.

Con unos medios tan sencillos como eficientes, Belén Funes retoma los personajes de su propio corto Sara a la fuga (2015) para levantar una soberbia puesta en escena (laureada con tres Premios Gaudí y un Goya a la Mejor Dirección Novel, Concha de Plata a la Mejor Actriz en Donosti) que es, simultáneamente, documento social de los tiempos que corren y ejemplo paradigmático del camino a seguir por los nuevos realizadores de un cine (el español, por más señas) que será combativo o no será. Así de simple.

Eduard y Greta Fernández: padre e hija en la ficción y en la vida real


sábado, 7 de octubre de 2017

La próxima piel (2016)




Título original: La propera pell
Directores: Isa Campo e Isaki Lacuesta
España/Suiza, 2016, 103 minutos

La realidad y el deseo



Rodada, en cierta manera, según el modelo inaugurado por Hitchcock con títulos como Sospecha (1941) o La sombra de una duda (1943), La propera pell cimenta la base de su historia en el reencuentro de un adolescente con su familia tras ocho años de desaparición. Así pues, de la misma manera que en el modelo clásico uno se pasaba toda la película preguntándose si el personaje interpretado por Cary Grant o por Joseph Cotten era bueno o malo, aquí sucede algo similar con Léo/Gabriel (Àlex Monner). Pero con el aliciente de que, aunque llegamos a saber casi con toda seguridad que el muchacho es un impostor, seguimos aferrándonos, como la madre (Emma Suárez), a lo que desearíamos que fuese cierto.

A priori no parece nada fácil recrear un tal grado de sutil profundidad psicológica, cosa que el trío de guionistas (Campo, Lacuesta y Fran Araújo) resuelve con solvencia. Como embrollada se presenta la situación familiar en la que aterriza el supuesto Gabriel tras su prolongada ausencia: un padre que falleció en extrañas circunstancias, un tío adusto (Sergi López) que ve con recelo cómo el chico lo desplaza en la relación que mantiene con su cuñada, un asistente social (Bruno Todeschini) obsesionado con darle a Léo (sea o no Gabriel) una nueva familia porque él también fue un niño sin infancia...



El ambiente gélido y opresivo de un pueblo del Pirineo de Huesca, aislado entre montañas nevadas y frente a cuyo hastío poco más se puede hacer si no es ir de caza, contribuye en buena medida a generar la sensación claustrofóbica que atenaza a los personajes. Sensación opresiva que se agudiza, especialmente, en el caso del grupo de adolescentes, resignados a dedicar su tiempo libre a hacer botellón o fumar. Es precisamente en su seno donde Gabriel encuentra la complicidad de su primo Joan (Igor Szpakowski), así como el foro idóneo en el que dar rienda suelta a unas fantasías según las cuales trabajó en un matadero en Lisboa o hizo autostop hasta Rusia.

La banda sonora de Gerard Gil, repleta de sonoridades afiladas a base de guitarra, acaba de darle el toque definitivo a la película, cuyo título, por cierto, se presta a diversas lecturas: La próxima piel puede referirse a todas las identidades que su protagonista ha sido capaz de adoptar, siendo la próxima la definitiva, la que le aporte la estabilidad que nunca tuvo, tal vez iniciando una nueva vida en otro lugar junto a Ana, su "madre"; pero la piel es también un mapa de marcas, tatuajes y cicatrices, algunas relacionadas con un pasado de maltratos y otras producto de autolesiones.