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sábado, 9 de agosto de 2025

Cuando se tienen veinte años (1962)




Título original: Hemingway's Adventures of a Young Man
Director: Martin Ritt
EE.UU., 1962, 145 minutos

Cuando se tienen veinte años (1962)


El director Martin Ritt y el productor Jerry Wald se habían propuesto llevar a cabo, con la ayuda del guionista A.E. Hotchner, una gran superproducción en cinemascope y tecnicolor que tuviese como telón de fondo algunos de los relatos de Hemingway protagonizados por el personaje semiautobiográfico de Nick Adams. A tal efecto se pensó que el gran narrador norteamericano podría encargarse de leer él mismo las palabras con las que se abre y se cierra la película. Sin embargo, tal posibilidad se vio frustrada tras el fallecimiento del premio Nobel un año antes del estreno.

Las diez historias en cuestión fueron "Campamento indio", "El médico y su mujer", "El fin de algo", "El vendaval de tres días", "El luchador", "Una historia muy corta", "En otro país", "Ahora me acuesto", "La luz del mundo" y "Nunca te sentirás así". En cambio, la segunda parte de la película, ambientada en Verona durante la Primera Guerra Mundial, está inspirada en su célebre novela Adiós a las Armas, publicada originariamente en 1929 y objeto, a su vez, de otras dos adaptaciones cinematográficas, una a cargo de Frank Borzage, en 1932, y otra muy posterior, dirigida por Charles Vidor y John Huston en 1957.



El papel principal corrió a cargo de Richard Beymer, quien se mete en la piel de un joven que, harto de unos padres hiperprotectores y deseoso de demostrar su valía, decide huir de casa rumbo a Nueva York. Los muchos contratiempos a los que deberá hacer frente a lo largo de su periplo representan, en cierta manera, una auténtica escuela de la vida gracias a la cual Nick se irá curtiendo poco a poco hasta que, en un último alarde de valentía, el joven decide alistarse como voluntario en las filas del ejército italiano. Ya en la ciudad de Romeo y Julieta, convaleciente de unas graves heridas de guerra, el teniente vivirá una apasionada historia de amor junto a la enfermera Rosanna (Susan Strasberg).

Con un metraje de dos horas y media, Hemingway's Adventures of a Young Man (1962) responde a unas características muy similares a las de otras producciones de la época como, por ejemplo, La conquista del Oeste (1962). De ahí la inclusión en el reparto de grandes estrellas aunque sólo sea para un breve papel anecdótico. Tal es el caso de Paul Newman, camuflado bajo un aparatoso maquillaje mediante el cual se transforma en un viejo boxeador, falto de luces, que ha terminado viviendo en la indigencia. En realidad, el actor ya había interpretado a ese antihéroe en la televisión algunos años antes, por lo que quiso permitirse el capricho de volver momentáneamente a sus orígenes antes de continuar con una carrera meteórica.



jueves, 19 de marzo de 2020

El diario de Ana Frank (1959)




Título original: The Diary of Anne Frank
Director: George Stevens
EE.UU., 1959, 172 minutos

El diario de Ana Frank (1959)
de George Stevens

Sábado, 20 de junio de 1942

Para alguien como yo es una sensación muy extraña escribir un diario. No sólo porque nunca he escrito, sino porque me da la impresión de que más tarde ni a mí ni a ninguna otra persona le interesarán las confidencias de una colegiala de trece años. Pero eso en realidad da igual, tengo ganas de escribir y mucho más aún de desahogarme y sacarme de una vez unas cuantas espinas.

Ana Frank
Diario

George Stevens, apodado "El Indio" debido a su supuesta ascendencia apache, tenía motivos de sobra para sentirse especialmente atraído por la historia de la niña judía que vivió durante dos años escondida, junto a su familia y otras personas, en un ático de Ámsterdam para acabar, una vez descubiertos, sucumbiendo a la barbarie nazi en el campo de Bergen-Belsen. ¿O acaso no fue testigo él mismo, como coronel del ejército norteamericano, de las atrocidades cometidas en las cámaras de gas? Se dice, de hecho, que su cine cambió por completo tras haber participado en la Segunda Guerra Mundial, dejando de lado las comedias un tanto frívolas de los inicios de su carrera en favor de un estilo mucho más sombrío.

Precisamente, uno de los tres premios Óscar que obtuvo The Diary of Anne Frank fue por su excelente fotografía en blanco y negro (los otros dos irían a parar, respectivamente, a Shelley Winters como mejor actriz de reparto por su papel de señora Van Daan y a la dirección artística y decorados).

George Stevens (derecha) con la maqueta de la "casa de atrás"

Otro cantar, sin duda, resultó la imposición del cinemascope por parte de la Twentieth Century Fox, procedimiento que, dada la amplitud que conlleva del campo visual, no parecía el más idóneo para la filmación de unos hechos que tienen lugar en la intimidad de una buhardilla. De ahí la presencia de columnas: subterfugio ideado por Stevens, bajo la apariencia de ornamento, con la finalidad de acotar los límites del plano.

¿Puede, en definitiva, considerarse El diario de Ana Frank una adaptación satisfactoria? Lo es, desde luego, en lo tocante a su puesta en escena —heredada, en buena medida, de la pieza teatral en que se basa—, así como por toda la ternura que el director volcó en el proyecto. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de la elección para el papel principal de la pizpireta Millie Perkins: un cruce entre Audrey Hepburn y Elizabeth Taylor que, desprovista del encanto de esas dos actrices, únicamente contribuyó a edulcorar la imagen de la protagonista.