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martes, 26 de mayo de 2026

Un poeta (2025)




Director: Simón Mesa Soto
Colombia/Alemania/Suecia, 2025, 123 minutos

Un poeta (2025) de Simón Mesa Soto 


Uno de los títulos que está haciendo furor últimamente, gracias, entre otras cosas, al boca-oreja y al hecho de haber representado a su país en la más reciente edición de los Premios Óscar, es esta entrañable cinta colombiana a propósito de un pobre diablo alcoholizado, con su algo de Quijote, que se ve a sí mismo como émulo de su compatriota José Asunción Silva (1865-1896), máximo exponente del Modernismo local, cuando la realidad es que vive inmerso en la insufrible miseria del ambiente que lo rodea.

Buena parte del encanto de Un poeta (2025) reside, sin duda, en la fuerza expresiva de su protagonista, Ubeimar Ríos, genial encarnación del profesor y literato Óscar Restrepo, los versos del cual se recitan a lo largo de esta tragicomedia de tintes ligeramente sociales cuyo trasfondo nos sitúa en un medio, el de las clases populares de la ciudad de Medellín, marcado por la pobreza, pero también por la picaresca inherente a la lucha por la supervivencia. De ahí que la torpeza de Restrepo, tanto en el ámbito profesional como, sobre todo, en lo personal, resulte tan sumamente enternecedora pese al dramatismo de un personaje que es, en esencia, un perdedor.



También la relación que establece con su alumna Yurlady (Rebeca Andrade), dotada de una excepcional sensibilidad poética a pesar de la juventud de la muchacha, pone encima de la mesa la cuestión de los concursos literarios y todo lo que comporta intentar abrirse camino en el nada fácil mundo de las letras y demás cenáculos artísticos, repleto de promesas y boato, pero en el que, sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Sin olvidar que dicho apadrinamiento obedece, en realidad, a un intento por parte del protagonista de rehacer su desastroso rol como figura paterna.

Tras hacerse con el Premio Especial del Jurado en la sección Un Certain Regard de Cannes y el Premio Horizontes Latinos en San Sebastián, esta feroz crítica moral y social hacia las élites culturales pone de manifiesto la vulnerabilidad de una adolescente cuyo talento acaba sirviendo para satisfacer el morbo de una burguesía literaria que se autopercibe como superior. Agrio retrato, así pues, de los estamentos académico e intelectual el que plantea el cineasta Simón Mesa Soto en una de las producciones hispanoamericanas más lúcidas de la década.



jueves, 25 de diciembre de 2025

El huésped de las tinieblas (1948)




Director: Antonio del Amo
España, 1948, 109 minutos

El huésped de las tinieblas (1948) de Antonio del Amo


Un cartel tras los créditos iniciales de El huésped de las tinieblas (1948) nos advierte que "Esta película no es una biografía de Gustavo Adolfo Bécquer, sino una interpretación fantástica de los sueños atormentados y sublimes del gran poeta sevillano". Lo cual queda sobradamente demostrado conforme avanza la trama, según guion de Manuel Mur Oti, y nos encontramos con un drama histórico que apenas toma como pretexto la figura del escritor. En ese sentido, los hechos recreados obedecen a una pura ficción, si bien el tono novelesco que se respira de principio a fin de la cinta conecta de pleno con la imagen idealizada que habitualmente se tiene del autor de las Rimas.

No faltan, a este respecto, elementos típicamente románticos, como ese duelo del principio que dará pie, acto seguido, a que el protagonista conozca y caiga perdidamente enamorado de la bella Dora (Pastora Peña). Por descontado, se trata de un amor imposible, ya que él está casado con Casta Esteban (María Carrizo) y ella es la prometida del lord inglés Arthur Arlen (Tomás Blanco), de modo que el poeta se retira al monasterio de Veruela donde, además de respirar los aires del Moncayo y hacerse amigo del padre Diego (Nicolás Perchicot), termina sucumbiendo a ardientes delirios en los que llega a ver su propio entierro.



En esa misma línea, son varios los versos y lugares comunes que se citan a lo largo de la película, como por ejemplo la célebre rima LII ("Olas gigantes que os rompéis bramando / […] ¡llevadme con vosotras!"), mientras en pantalla (recurso manido donde los haya) aparecen sobreimpresionadas imágenes de archivo de un mar embravecido y palmeras abatidas por el vendaval, o aquello tan típico de "¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas...?", perteneciente a la rima XXI.

La dirección de Antonio del Amo, elegantemente adornada con la fotografía en blanco y negro de Manuel Berenguer y la banda sonora, con coros y gran orquesta, de Jesús García Leoz, responde a los parámetros habituales de lo que era una producción cinematográfica de estas características en la España de finales de los cuarenta. De ahí ese tono grandilocuente de exaltación continua que convierte a Bécquer (interpretado por Carlos Muñoz) en prácticamente un mártir elevado a los altares.



lunes, 27 de junio de 2022

Lorca, muerte de un poeta (1987-1988)




Director: Juan Antonio Bardem
España, 1987-1988, 352 minutos





Desde su más tierna infancia, el joven Federico da muestras de unas dotes extraordinarias para el piano y la poesía. Aunque su padre, un rico viudo casado en segundas nupcias con la maestra del pueblo, se negará rotundamente a que su hijo prosiga estudios superiores de música en París. 

Aparte de los primeros recuerdos de la escuela, de la fascinación del niño por el teatro de guiñol o de cómo la madre y Dolores "La Colorina" le enseñan canciones en el jardín familiar, el primer episodio de la serie da cuenta del amor platónico que el Lorca adolescente experimentó hacia la gélida María Luisa Egea.

Asimismo, asistiremos al encuentro, en Baeza, entre la joven promesa y el ya célebre por aquel entonces Antonio Machado, un 10 de junio de 1916. O a la publicación de su primer libro, con apenas veinte años, cuyo título, Impresiones y paisajes, da nombre también a esta primera entrega.

La voz en off del poeta desgrana sus recuerdos en primera persona, alternando con otra, más neutra, que aporta el resto de datos biográficos del personaje. Dirección excesivamente académica por parte de Bardem, compensada por el rigor histórico y literario de la puesta en escena. La elección del británico Nickolas Grace para el papel protagonista parece justificada por su enorme parecido físico con Federico. Sin embargo, y a pesar del doblaje, se pueden leer perfectamente los diálogos en inglés en sus labios.

"Sea mi corazón cigarra / sobre los campos divinos"


Recomendado por Fernando de los Ríos (Miguel Littín), el joven Lorca es recibido por Juan Ramón Jiménez en Madrid, adonde se traslada para estudiar en la prestigiosa Residencia de estudiantes. Allí, aparte de sumergirse en un ambiente propicio a la cultura y el conocimiento, Federico hará amistad con otros entusiastas de la creación artística que, como Buñuel y Dalí, están llamados a convertirse en figuras destacadas de su generación.

En Granada, el poeta se relaciona con el maestro Manuel de Falla y juntos organizan el célebre concurso de cante jondo, que resulta todo un acontecimiento con miras a preservar el patrimonio folclórico de la región. Mientras, el propio García Lorca se ha preocupado en recibir lecciones de guitarra flamenca por parte de dos gitanos.

De nuevo en la capital, y ya habiendo finalizado la carrera de derecho, Federico y Salvador Dalí entablan una amistad basada en la mutua admiración que ambos se profesan. Para septiembre de 1923 el golpe militar de Miguel Primo de Rivera les pilla saliendo de un cinematógrafo donde se proyectan las películas de Pamplinas (sobrenombre con el que era conocido en España Buster Keaton).

Imágenes de archivo, ya sea para ilustrar la guerra de Marruecos o los estragos de la gripe española, aportan la nota documental de una serie concebida con clara vocación didáctica.

El estreno de El maleficio de la mariposa (1920) cosechó un clamoroso fracaso


Es 1925 y García Lorca se ha hecho muy amigo de su "primo" Rafael Alberti. Lo mismo que de Salvador Dalí, a quien acompaña hasta Cadaqués para pasar unos días en compañía de la familia del pintor. Por esas mismas fechas, Federico se esfuerza denodadamente en llevar a las tablas su drama Mariana Pineda, que será finalmente protagonizado por Margarita Xirgu (Núria Espert).

En el Ateneo de Sevilla, los jóvenes miembros de la Generación del 27 celebran su puesta de largo apadrinados por Ignacio Sánchez Mejías (Germán Cobos): el acto, imbuido de un cierto aire festivo, propicia el encuentro entre Lorca y un talentoso poeta local llamado Luis Cernuda.

Desamores y recelos atormentan a Federico: su ruptura con el escultor Emilio Aladrén (1906-1944) lo sume en una profunda depresión, mientras Buñuel y Dalí, metidos a cineastas en París, desdeñan la imagen de rapsoda populachero que se está forjando en torno al autor del Romancero gitano. El estreno de Un chien andalou (1929), manifiesto visual del surrealismo, provocará un cierto distanciamiento entre los antiguos compañeros de la Residencia de estudiantes.

"¡Amor, amor, amor y eternas soledades!"


Los diez meses que dura la estancia de García Lorca en Nueva York marcarán profundamente su visión de un mundo deshumanizado en el que ni la caridad ni la belleza parecen tener cabida. Pésima impresión que se va a ver más reforzada aún, si cabe, cuando el poeta sea testigo de las escenas de pánico que el crac de la bolsa provoca entre la multitud.

A su regreso a España, y tras una breve escala en Cuba, Federico continúa su carrera imparable hacia la celebridad. Lo cual no le impide encabezar un proyecto tan sumamente revolucionario para la época como "La Barraca": jóvenes universitarios dispuestos a llevar nuestro teatro del Siglo de Oro hasta el último rincón de la geografía española.

El éxito comercial de Yerma (1934), de nuevo de la mano de Margarita Xirgu, contrasta con la amargura que destilan los versos inspirados en la trágica muerte del torero (y amigo personal del poeta) Ignacio Sánchez Mejías, acaecida en agosto de aquel mismo año. Dolor que la ruptura con Rafael Rodríguez Rapún no hará sino acrecentar hasta el paroxismo: "Lo normal es el amor sin límites, pero para eso se necesitaría una verdadera revolución, una nueva moral, una moral de la libertad absoluta..."

Pese a que el resultado es, en términos generales, óptimo, condensar en capítulos de apenas cincuenta minutos una vida tan intensa como la de Federico García Lorca provoca en el espectador la sensación un tanto abrumadora de hallarse frente a un docudrama en el que los hechos más relevantes de su existencia, artística y personal, deben tener cabida, aunque sea con calzador.

"Buscando entre las aristas / nardos de angustia dibujada"


La victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero marca el inicio de un período de inestabilidad política cuyo momento culminante será el asesinato de Calvo Sotelo. A pesar de todo, García Lorca no duda en participar, junto a Alberti y otros intelectuales, en un acto reivindicativo del Socorro Rojo Internacional en el que se solicita la liberación del comunista brasileño Luís Carlos Prestes.

Por esas mismas fechas el dramaturgo organiza una lectura pública de su última obra teatral: La casa de Bernarda Alba. Asisten a la misma varios de sus colegas y amigos, entre ellos el también poeta Jorge Guillén, al que confiesa con temor que últimamente está recibiendo numerosos anónimos amenazándole de muerte.

Dado que el 18 de julio se celebra la festividad de San Federico, Lorca decide trasladarse hasta la Huerta de San Vicente para festejar la onomástica con su familia. De ahí que el alzamiento nacional le sorprenda, como diría Antonio Machado, "en Granada, ¡en su Granada!"

Tal y como indica el título, "Una guerra civil (1935-1936)", el quinto episodio de la serie aborda escasas cuestiones literarias, puesto que se centra en los entresijos de la insurgencia militar. Aun así, Bardem cierra el capítulo con un plano de la luna llena, metáfora habitual en el universo lorquiano que hace presagiar el desenlace trágico de los acontecimientos.

"Y ocultan en la cabeza / una vaga astronomía / de pistolas inconcretas"


Ni los altercados callejeros ni las noticias que llegan a través de la radio convidan al optimismo: temerosos ante el rumbo que están tomando los acontecimientos, los García Lorca deciden que Federico se refugie en casa de su amigo Luis Rosales. Sobre todo porque tanto Luis (Manuel de Benito) como sus hermanos Pepe (Luis Hostalot) y Miguel (Chema Muñoz) son destacados falangistas.

Aun así, las malas artes de un oscuro ultraderechista llamado Ramón Ruiz Alonso (Ángel de Andrés López) motivarán la detención del poeta, acusado de cargos tan peregrinos como el de ser un enlace con Moscú o el de que su obra teatral Yerma (1934) "va contra la España tradicional, contra la decencia y contra Dios".

Trasladado a dependencias del Gobierno Civil de Granada, las gestiones de los hermanos Rosales reclamando la inmediata puesta en libertad de su amigo resultan por completo infructuosas. Más que nada porque el inflexible comandante Valdés (José Manuel Cervino) se niega rotundamente a ello. De modo que el infortunio se cierne sobre el pobre Federico una madrugada de agosto de 1936.

Con una duración sensiblemente superior a la del resto de capítulos, esta sexta entrega concluye la serie poniendo el énfasis en la compleja red de animadversiones que conducirían a Lorca ante el pelotón de fusilamiento. No va más allá de lo ya expuesto por Ian Gibson en sus trabajos, pero sí que acierta a traducir en imágenes el carácter funesto de unos hechos que, parafraseando lo que el poeta les dice a sus compañeros de celda, simbolizan "el absurdo y cruel esperpento de la España eterna".

"Y no quiero llantos: la muerte hay que mirarla cara a cara"


sábado, 23 de abril de 2022

Pasolini entrevista a Ezra Pound (1968)




Título original: Pasolini intervista: Ezra Pound
Directores: Vanni Ronsisvalle y Gastone Favero
Italia, 1968, 8 minutos



I make truce with you, Walt Whitman—
I have detested you long enough.
I come to you as a grown child
Who has had a pig-headed father;
I am old enough now to make friends.
It was you that broke the new wood,
Now is a time for carving.
We have one sap and one root—
Let there be commerce between us.

Ezra Pound
A Pact (1913)

Dos poetas de grandes proporciones frente a frente, tan controvertido el uno como el otro: Pasolini, cineasta próximo al marxismo, conversa con el no menos legendario Ezra Pound (1885–1972). El encuentro, auspiciado por un espacio televisivo de la RAI, tiene su morbo, ya que el venerable autor de los Cantos había sido un ferviente admirador de Mussolini, lo cual le costaría doce años de reclusión en un centro psiquiátrico estadounidense tras ser detenido por los partisanos en el 45.

Las cuestiones que le plantea Pasolini giran en torno a temas como la creación artística en las naciones industrializadas o la probable ascendencia de Pound sobre jóvenes autores neovanguardistas que afloran en todo el mundo, aunque también aprovecha para preguntarle cuáles son sus pintores predilectos. Por lo demás, PPP se dedica a recitar en voz alta algunos versos del maestro mientras éste, ya un venerable anciano al final de sus días, lo contempla en silencio, cómodamente sentado en la sala de estar de su retiro veneciano.

domingo, 3 de mayo de 2020

El Club de los Poetas Muertos (1989)




Título original: Dead Poets Society
Director: Peter Weir
EE.UU., 1989, 128 minutos

El Club de los Poetas Muertos (1989)
de Peter Weir

Se escribe y se lee poesía, no porque sea bonita, sino porque se es parte de la humanidad. Se escribe y se lee poesía porque los seres humanos son seres con pasiones. La medicina, el derecho, el comercio, son nobles actividades, necesarias para mantenernos con vida. Pero la poesía, el amor, la belleza, ésa es nuestra razón de ser...

N. H. Kleinbaum
El Club de los Poetas Muertos
Traducción de Manuel M. Escrivá de Romaní

Revisar Dead Poets Society cuando ya se ha rebasado la barrera psicológica de los cuarenta entraña el riesgo de que se nos caiga uno de los mitos que marcaron nuestra adolescencia. ¿Quién no se ha emocionado alguna vez viendo a todos esos alumnos encaramarse sobre sus pupitres para despedir al desdichado señor Keating? Y, sin embargo, la misma película que nos flipaba siendo quinceañeros resulta, a ojos del adulto descreído, poco más que un producto Disney para lucimiento del histriónico Robin Williams.

Lo cual no debiera restarle mérito al magnífico trabajo llevado a cabo por el australiano Peter Weir a partir de un guion, obra de Tom Schulman, que la Academia de Hollywood recompensó con la preciada estatuilla. De hecho, quienes trabajaron a sus órdenes lo siguen recordando como un director excelente, capaz de extraer lo mejor de un puñado de jóvenes intérpretes, entre ellos Ethan Hawke, por aquel entonces en el inicio de sus respectivas carreras.



Invitar a gozar del momento, como lo hace este filme, es, sin duda, una sugerencia tan antigua como eficaz, mientras que su sabia expresión latina, el célebre carpe diem horaciano, se convierte en una especie de mantra recurrente que los internos de Welton no paran de repetir a todas horas. Evidentemente, un planteamiento de tales características, para que surja efecto entre el respetable, requiere de unos personajes que sean mojigatamente maniqueos en sus convicciones. Así pues, el decano Nolan (Norman Lloyd) o el padre de Neil Perry (Kurtwood Smith) tienen que observar una intransigencia sin fisuras para que la rebeldía de los Poetas Muertos, en su afán por "sorberle todo su jugo a la vida", resalte aún más, si cabe. 

Y es que Keating, ese profe guay que se sube a lo alto de las mesas para motivar a sus pupilos, ha traído consigo nuevos métodos que van a calar muy hondo en la rancia institución: puede que a él lo expulsen, pero, cuando poco antes del desenlace, veamos al profesor de latín impartir su clase al aire libre, paseando sobre la nieve, quedará patente que, a pesar de todo, algo está empezando a cambiar en aquel colegio.


lunes, 23 de diciembre de 2019

Curiosa (2019)




Directora: Lou Jeunet
Francia, 2019, 107 minutos

Curiosa (2019) de Lou Jeunet

As-tu peur ? Te voici seule avec le silence…
Aucun souffle… aucun pas… nulle voix et nul bruit…
Seule comme une fleur que nul vent ne balance,
Seule avec ton parfum et ton rêve et la nuit.
As-tu peur ? Te voici seule avec la ténèbre,
Seule comme une morte au fond de son tombeau ;
Tout est pesant et noir, taciturne et funèbre,
Malgré l’amour si proche et le bonheur si beau.
As-tu peur ? Te voici toute seule avec l’ombre,
Seule comme une étoile au moment du matin ;
Comme un papillon d’or au fond d’un jardin sombre
Se meurt en palpitant pour son soleil lointain…

« La solitude des femmes »
Marie de Régnier

Fotografía de tonos fríos, vestuario de época, devaneos sentimentales entre escritores fin de siècle, erotismo pretendidamente escandaloso (aunque, a estas alturas, ya nadie se sorprenda de nada), música electrónica... Para su primer largometraje, la realizadora francesa Lou Jeunet ha elegido la figura de Marie de Heredia (1875-1963), novelista, poetisa, dramaturga y figura clave de un período artístico cuyos nombres más célebres fueron, entre otros, los de Pierre Louÿs (con quien mantendría un sonado romance) o Henri de Régnier (con el que contrajo matrimonio, más por interés que, según parece, por amor verdadero).

Tal y como hiciera Sofia Coppola en Marie Antoinette (2006) —filme de ambientación versallesca en cuya banda sonora se incluían, sin embargo, canciones de grupos como The Cure, New Order o The Strokes— Curiosa se sirve de un similar contraste con el fin de conseguir el extrañamiento necesario para que la historia narrada siga siendo actual pese al siglo transcurrido entre los acontecimientos históricos y la película.



Probablemente, y en tanto que propuesta fílmica concebida con una cierta voluntad transgresora, Curiosa se queda corta por esa sensación de déjà vu que invade a cualquiera que haya ido siguiendo el cine francés de la última década. ¿Qué aporta esta película que no hubiesen dicho ya títulos anteriores como, por ejemplo, Casa de tolerancia (L'Apollonide, 2011) de Bertrand Bonello o Camille Claudel 1915 (2013) de Bruno Dumont? A este respecto, y más allá de una vaga reivindicación feminista, la ópera prima de Lou Jeunet dista, por prudente, de haber igualado en intensidad a otras cintas con parecido planteamiento que aún pueden verse en nuestras pantallas, tal y como la reciente Retrato de una mujer en llamas (2019) de Céline Sciamma.

No obstante, que Curiosa acabe siendo un producto hasta cierto punto convencional no significa que no valga la pena como aproximación a una figura no excesivamente conocida fuera del ámbito francófono. En ese sentido, los versos que preceden estas líneas, deliciosamente simbolistas entre tanto ornato Belle époque, son la mejor carta de presentación para descubrir el verdadero encanto de una autora que, según la visión simplista que de ella se ofrece en la película, no habría pasado de ser una mujer que se dejó fotografiar desnuda por un escritor lujurioso.


viernes, 13 de septiembre de 2019

Los soñados (2016)




Título original: Die Geträumten
Directora: Ruth Beckermann
Austria, 2016, 89 minutos

Los soñados (2016) de Ruth Beckermann


Comentábamos hace unos días La Vénus à la fourrure (2013) de Polanski y el azar cinéfilo nos lleva a descubrir otro filme de estructura parecida, con un hombre y una mujer como únicos personajes y la intensa afinidad que se establece entre ambos. Sólo que ahora el planteamiento es más documental y menos escénico y lo que vamos a escuchar durante hora y media no es una obra de teatro, sino veinticinco fragmentos de las numerosas cartas que los poetas Ingeborg Bachmann (1926-1973) y Paul Celan (1920-1970) intercambiaron a lo largo de dos décadas.

Lo cual conecta de pleno con otra película, también dirigida por una cineasta (la portuguesa Rita Azevedo Gomes), que ya tuvimos ocasión de comentar aquí en su momento y que se rodó en el mismo año que Die Geträumten. Se trata de la muy remarcable Correspondências (2016), basada en la relación epistolar entre los escritores Sophia de Mello Breyner Andresen (1919-2004) y Jorge de Sena (1919-1978).



Nacida en la capital austriaca en 1952, la directora Ruth Beckermann posee una filmografía que sobrepasa la decena de títulos, todos ellos de carácter documental, y en la que Los soñados (traducción aproximada de Die Geträumten) ocupa un lugar destacado por lo que tiene de puente entre ficción y realidad o, cosa que no siempre suele ligar del todo bien, entre el cine y la literatura. Con su presencia, esta tarde, en la Filmoteca de Catalunya, Beckermann ha tenido la oportunidad de desvelar algunos entresijos a propósito del rodaje.

Como, por ejemplo, que la filmación tuvo lugar en los estudios de la Casa de la Radio de Viena. O que Anja Plaschg, la encargada de leer las cartas de Bachmann, es, en realidad, una afamada cantante que triunfa en toda Europa y Laurence Rupp, la voz de Celan, un célebre actor televisivo en su país natal. En cualquier caso, lo verdaderamente interesante en Die Geträumten nace, ante todo, del amor imposible entre dos seres cuya incomunicación se vislumbra más allá de los límites de su epistolario y, en claro contraste, de la lozanía de la pareja de jóvenes intérpretes, capaces de emocionarse leyendo los textos, sí, pero que luego, en las pausas que comparten en los pasillos, charlan amistosamente mientras fuman o escuchan música.


jueves, 9 de mayo de 2019

Decàleg Ferran. Vida i poesia de Jaume Ferran (2019)




Director: Xavier Juncosa
España, 2019, 112 minutos

Decàleg Ferran... (2019) de X. Juncosa

Vivir es la costumbre de ir muriendo,
de no saber morir. Es la costumbre.

Jaume Ferran

Xavier Juncosa, incansable documentalista, presentaba esta tarde la última de sus incursiones en ese terreno que a él tanto le gusta frecuentar: el de las viejas glorias injustamente olvidadas. Si ya hace algunos años se ocupó de la figura de Alfonso Costafreda (1926-1974), ahora le ha tocado el turno a otro poeta de esa misma generación: Jaume Ferran i Camps (1928-2016), catedrático universitario de literatura española, melómano empedernido y, a decir de muchos de los entrevistados, quijote entusiasta dotado de un excepcional don de gentes.

Como su propio título indica, Decàleg Ferran. Vida i poesia de Jaume Ferran se divide en diez partes que analizan la figura del homenajeado hasta delimitar perfectamente todas y cada una de las facetas de su poliédrica personalidad: los orígenes en Cervera, la llegada a Madrid y su paso por el colegio mayor José Antonio, los primeros contactos con otros jóvenes literatos (Claudio Rodríguez, Francisco Brines...), su matrimonio con Carmen Rodríguez de Velasco o su notable labor docente, durante varias décadas, en la Syracuse University de Nueva York.

Aunque lo más interesante del enfoque propuesto por Juncosa quizá no sea tanto el mero repaso de lo que escribió Ferran o el restituir su nombre a la nómina de autores del grupo poético de los 50, sino la aproximación a la persona a través del testimonio de sus hijos y amigos. En este sentido, el documental cuenta con la intervención de autoridades en la materia de la altura de Carme Riera o Pere Gimferrer.


miércoles, 8 de mayo de 2019

El asesino poeta (1947)




Título original: Lured
Director: Douglas Sirk
EE.UU., 1947, 102 minutos

El asesino poeta (1947) de Douglas Sirk


Aun siendo un título menor dentro de la filmografía del hoy revalorizado Douglas Sirk, El asesino poeta mantiene intacto su encanto de producción independiente de cine negro. De hecho, se trata de un mero remake de una película que otro alemán trotamundos, Robert Siodmak, dirigió en Francia en 1939: Pièges. Condenada durante años a ese extraño limbo al que van a parar los filmes cuyos derechos de exhibición no queda muy claro a quién pertenecen, actualmente goza de mayor visibilidad gracias al interés, entre otros, de los hermanos Coen.

Su escueto título original (Lured: algo así como "Atraído" o "Tentado con un señuelo") alude al papel que juega en el argumento el personaje interpretado por Lucille Ball, una bailarina americana de cabaré a la que Scotland Yard convence para que actúe como gancho que llame la atención del criminal en serie que está sembrando el pánico en Londres. Un psicópata obsesionado con muchachas jóvenes y bonitas a las que capta a través de los anuncios de contactos en la prensa y que tiene, además, la particularidad de notificar sus crímenes enviando versos de Baudelaire a la policía.

Boris Karloff (1887-1969) en el papel de Charles van Druten


Lo bueno del caso es que alguno de esos poemas no es del autor de Les fleurs du mal, sino del que fuera amigo y amante de Oscar Wilde: Lord Alfred Douglas (1870–1945). Detalle altamente significativo, toda vez que pone de manifiesto un cierto toque humorístico y que está presente desde en la cara de chiste del inspector Temple (Charles Coburn) hasta en alguna de las réplicas de la susodicha señorita Carpenter (Lucille Ball). Como cuando le espeta a su guardaespaldas, que la instiga para que abandonen inmediatamente la lujosa sala de conciertos en la que se hallan y donde se va a ejecutar la Sinfonía nº 8 de Schubert: "¡Quisiera quedarme y, por una vez, escuchar una orquesta para la que no estoy obligada a bailar!"

Sin embargo, uno de los momentos más célebres (si no el que más) de esta extraña cinta repleta de episodios que se desvían de la trama principal (y que no conducen a nada) es la breve aparición de Boris Karloff encarnando a un inquietante personaje salido de las brumas londinenses y llamado Charles van Druten. El suyo es un papel más que secundario cuya finalidad debió de ser, sin duda, servir de reclamo para que la película se vendiese mejor. Y a buena fe que lo consiguió, si se tiene en cuenta que, más de siete décadas después, su presencia sigue siendo uno de los alicientes de Lured.


viernes, 26 de abril de 2019

La profesora de parvulario (2018)




Título original: The Kindergarten Teacher
Directora: Sara Colangelo
EE.UU./Israel, 2018, 96 minutos

«I Have a Poem...»

La profesora de parvulario (2018) de Sara Colangelo


En julio de 2015 ya tuvimos ocasión de comentar el filme israelí en el que se basa The Kindergarten Teacher. Que, de la mano de la cineasta Sara Colangelo, pasa a ser ahora un retrato de la América contemporánea, muy en la línea del Paterson (2016) de Jarmusch. Porque las tres películas comparten el denominador común de ver en la poesía una especie de tabla de salvación frente a la insoportable mediocridad imperante.

En ese sentido, la vida de Lisa (Maggie Gyllenhaal) parece haberse estancado en un cenagal de monotonía: madre de dos hijos adolescentes con los que apenas conecta y casada con un hombre que es tan soso como buena persona, asiste regularmente a clases de escritura creativa en las que aprende a condensar en haikus sus emociones. Sólo que, de momento, lo que escribe no acaba de convencer ni a sus compañeros ni al profesor (Gael García Bernal) ni tal vez a ella misma. Una insatisfacción a la que creerá haber dado fin cuando casualmente descubra que Jimmy, uno de los niños del jardín de infancia en el que trabaja, está especialmente dotado para la creación poética.



Aunque el verdadero atractivo de La profesora de parvulario, lo mismo en el caso de la cinta de Nadav Lapid que en el del presente remake, reside en el hecho de que plantea una serie de interrogantes, a cuál más espinoso. Algunos en torno al mundo de la enseñanza: ¿qué papel debe jugar la familia en el proceso educativo? ¿Cuáles son los límites que deben marcar la relación entre educadores y educandos? ¿Cómo gestionar el talento de nuestros alumnos? ¿Es conveniente, o incluso ético, fomentar su participación en certámenes y concursos escolares?

Otras cuestiones, en cambio, son más de índole literaria o artística: ¿Cuál debería ser el encaje de la creatividad en las sociedades modernas? ¿Está la cultura condenada a morir en la jungla de asfalto de un mundo cada vez más competitivo? ¿Puede nuestra sensibilidad salvarnos? ¿O, dadas las circunstancias, el guiarse por ella nos aboca irremisiblemente a la insatisfacción?


miércoles, 9 de enero de 2019

Cravan vs. Cravan (2002)
















Director: Isaki Lacuesta
España, 2002, 100 minutos

Cravan vs. Cravan (2002) de Isaki Lacuesta

¿Documental o fábula? En principio, Cravan vs. Cravan adopta la estructura de investigación que tiene por objeto reconstruir la biografía del poeta boxeador (y sobrino de Oscar Wilde) que había nacido en Lausana (Suiza) en 1887 y que desaparecería misteriosamente y sin dejar rastro, con apenas treinta años, en 1918, en el transcurso de una travesía por el Golfo de Méjico. Una vida repleta de aventuras en la que verdad y leyenda parecen entretejerse hasta que se confunden irremediablemente.

¿Pasado o presente? Sin embargo, el filme establece también un símil con la trayectoria del púgil galo Frank Nicotra (Grenoble, 1965), de cuyos combates se incluyen numerosas escenas y que va a ser el cicerone de la mano del cual discurren las pesquisas.

Frank Nicotra

Aunque con menor sutileza, en Cravan vs. Cravan se obra un milagro de similares características al que lograba el José Luis Guerín de Tren de sombras (1997), es decir, que del examen minucioso de unas cuantas imágenes de archivo, confrontadas con el testimonio de un número considerable de expertos en la materia, se acaba extrayendo algo remotamente parecido a la verdad (si es que esa palabra todavía quiere decir algo...)

Primer largometraje que dirigiera Isaki Lacuesta, con el habitual auxilio de su compañera Isa Campo, el proyecto derivaba de un corto rodado dos años antes y que bajo el título de Caras vs. caras (2000) suponía un intento de aproximación a la compleja personalidad del individualista Arthur Cravan, surgido de las filas del Dadaísmo y capaz de fingirse campeón de los pesos pesados con tal de desertar de una y mil guerras.

Combate de Cravan vs. Johnson en la Monumental de Barcelona
(abril de 1916)

domingo, 6 de mayo de 2018

Después de tantos años (1994)




Director: Ricardo Franco
España, 1994, 87 minutos

Después de tantos años (1994)

Hace algunas semanas ya tuvimos ocasión de comentar aquí El desencanto, mítico retrato en blanco y negro que el director Jaime Chávarri dedicara a la familia Panero y, de paso, a toda una sociedad en descomposición: corría el año 1976, por lo que, en plena postrimería del tardofranquismo, la figura grisácea del detestable patriarca y poeta provinciano (de "odas y madrigales", que hubiera dicho Valle-Inclán) era fácilmente equiparable con la del finado general que recién acababa de pasar a mejor vida.

Juan Luis Panero (1942-2013)

Sin embargo, la segunda entrega de aquella decadente estampa familiar llegaba, dos décadas después, a cargo de otro cineasta (el malogrado Ricardo Franco) y en un momento histórico bien distinto: muerta la madre (Felicidad Blanc) en 1990, los vástagos de tan literaria estirpe (apenas igualada, tal vez, y aun de lejos, por la de los Goytisolo) han sobrepasado de largo el declive de sus respectivas existencias, para instalarse en la más estricta decrepitud, arrojando la triste imagen de unos individuos prematuramente avejentados y cuyos rostros demacrados delatan bastante a las claras los excesos del tabaco, el alcohol y la locura.

Leopoldo María Panero (1948-2014)

Basta elegir al azar cualquier línea del testimonio que aportan los tres hermanos para comprobar hasta qué punto han tocado fondo. Así, por ejemplo, dirá Michi en los primeros compases del documental que "la memoria es lo más cruel que hay en el mundo, ¿no?, y te recuerda permanentemente que es que, realmente, cada día eres más viejo y que cada día estás más cerca de la muerte." Crueles palabras, enseguida ratificadas por los desplomados muros de la heredad familiar en Valderrey, cerca de Astorga.

Michi Panero (1951-2004)

La relación entre ellos tres, hoy ya fallecidos, dista mucho de ser ni siquiera cordial: Leopoldo María se lamenta de que sus hermanos no lo vayan a visitar al psiquiátrico de Mondragón en el que lleva varios años interno; Michi no cesa de criticar a Juan Luis, quien, a su vez, vive retirado en el Ampurdà sin querer saber nada de los otros dos. Sólo al final, quizá como compensación tras tanto reproche, se produce el reencuentro entre Michi y Leopoldo Mª. Reunión afable, dentro de lo que cabe, aunque tenga lugar, como no podía ser menos, en un cementerio. Y, a pesar de todo, no puede decirse que Después de tantos años sea una película lúgubre: buena "culpa" de ello la tiene la música elegida para acompañar las imágenes, no sólo la banda sonora original de Eva Gancedo, sino, sobre todo, los temas "Shadow Of Time" de Nightnoise y "Greensleeves" de Loreena McKennitt, dos ejemplos representativos de la entonces tan en boga música celta y que hoy pueden sonar un tanto demodés.


martes, 20 de febrero de 2018

El desencanto (1976)




Director: Jaime Chávarri
España, 1976, 97 minutos

El desencanto (1976) de Jaime Chávarri


Ha muerto
acribillado por los besos de sus hijos,
absuelto por los ojos más dulcemente azules
y con el corazón más tranquilo que otros días,
el poeta Leopoldo Panero,
que nació en la ciudad de Astorga
y maduró su vida bajo el silencio de una encina.
Que amó mucho,
bebió mucho y ahora,
vendados sus ojos,
espera la resurrección de la carne
aquí, bajo esta piedra.

"Epitafio"
Leopoldo Panero (1909-1962)



Pocas películas del cine español han adquirido la categoría de mito por derecho propio. Y El desencanto de Chávarri es, sin duda alguna, una de ellas. Aunque llamar documental a este retrato en primera persona de la familia Panero se quedaría corto: avanzándose en muchos años a planteamientos en los que se parte de la realidad para alumbrar una obra cuya profundidad supera los límites de los géneros establecidos, podría decirse que estamos ante el eslabón perdido entre el cinéma vérité y la obra de cineastas contemporáneos como José Luis Guerín. Si bien se mira, el primero de una serie de títulos en los que determinadas personalidades acceden a airear sus interioridades y a la que también pertenecerían Función de noche (Josefina Molina, 1981) o, más recientemente (y a otro nivel), los docudramas maternofiliales a cargo de los actores Paco León o Gustavo Salmerón.

Se ha dicho también, quizá abusando del término, que la instantánea de un clan familiar venido a menos contenida en este filme puede considerarse una metáfora bastante aproximada de lo que supuso la agonía del franquismo. Sobre todo por la presencia fantasmal de la figura del padre, patriarca de las letras del bando vencedor, fallecido de un infarto una calurosa tarde de agosto de 1962. Odiado y visto por sus herederos como origen de todos los males que les han asolado, la desaparición del "Conejo Blanco" (como lo llama Leopoldo María) fue vivida por su viuda e hijos como un liberarse de antiguas ataduras, la puerta de entrada a una mayor sinceridad entre ellos y, paradójicamente, el inicio de una larga decadencia que los conducirá a la autodestrucción inevitable.



Cultivadores de un divismo un tanto histriónico y de un malditismo de enfant terrible de colegio de pago, los hermanos Panero aparecen en esta película como una especie de locos sublimes, dispuestos a mostrar ante la cámara no tanto su verdadero yo, sino una estudiadísima pose de literato a la antigua usanza. En ese sentido, cada uno de los miembros de la estirpe adoptará un rol distinto: desde la lúcida esquizofrenia de Leopoldo María ("durante la infancia vivimos y de adultos sobrevivimos") hasta la encantadora franqueza de Michi, pasando por el postureo paranoide de Juan Luis (recuérdese, al respecto, la escena en la que este último presenta sus fetiches).

Y entre todos ellos Felicidad Blanc, la madre que se describe a sí misma como una chica bien que en los días de la Guerra Civil leía Madame Bovary en la terraza de su casa mientras caían las balas alrededor; la esposa reprimida que comenta con sorna la presencia perpetua del también poeta Luis Rosales interponiéndose entre ella y su marido; la culpable, según Leopoldo María, de su inacabable periplo por las instituciones psiquiátricas de medio país para purgar sus escarceos políticos y con las drogas; la joven que abandonó la ciudad para instalarse en una provincia donde sus rivales siempre la vieron como una intrusa; en definitiva, el verdadero eje sobre el que pivotan la mayoría de complejos de sus vástagos.


miércoles, 1 de febrero de 2017

Paterson (2016)




Director: Jim Jarmusch
EE.UU./Francia/Alemania, 2016, 118 minutos

Comfortably Numb

Paterson (2016) de Jim Jarmusch

The past above, the future below
and the present pouring down: the roar,
the roar of the present, a speech-
is, of necessity, my sole concern.

I would say poetry is language charged with emotion. It's words, rhythmically organized... A poem is a complete little universe. It exists separately. Any poem that has any worth expresses the whole life of the poet. It gives a view of what the poet is.

William Carlos Williams

La existencia que lleva el protagonista de Paterson es de una placidez tan tediosa como repetitiva. Felizmente casado con Laura (la iraní Golshifteh Farahani), su vida diaria en una ciudad de provincias se rige por una serie de rutinas que cumple a rajatabla: despertarse sin la ayuda de alarma alguna; desayunar cada mañana los mismos cereales con forma de anillo; caminar hasta el trabajo respetando siempre el mismo itinerario; conducir durante la jornada un autobús público (a menudo escuchando las conversaciones de los pasajeros); de vuelta a casa, sacar a pasear a Marvin (el bulldog Nellie); tomarse una cerveza en el local de Doc y acabar la jornada en el lecho junto a su afable esposa.

Hay, en apariencia, tan pocas sorpresas en su horizonte vital que incluso hombre y ciudad comparten el mismo nombre anodino. Y, sin embargo, es la poesía la que preside la anterior retahíla de hábitos: versos de cosecha propia, inspirados en los del vate local William Carlos Williams (1883-1963) y que el conductor anota concienzudamente en un cuaderno secreto. Laura, mucho más creativa que él, lo anima continuamente a que intente publicarlos, a lo que Paterson reacciona con la misma apatía de siempre.



Jarmusch ha vuelto a hacerlo: en la vigésima entrega de su filmografía incide de nuevo en ese afán mitómano, tan característico de su estilo, que le lleva a citar todo lo que admira para crear historias de lo más ecléctico. Si en Flores rotas era la música del etíope Mulatu Astatke o en Dead Man la de Neil Young, ahora le ha dado por un poeta vinculado al imagismo (aunque los versos incluidos en la película son, en realidad, obra de Ron Padgett). Como hacían los vampiros de Only Lovers Left Alive, coleccionistas voraces de exquisitas piezas de arte, el bueno de Doc (Barry Shabaka Henley) colgará tras la barra de su bar todos los recortes de prensa que hagan referencia a la pequeña localidad de Nueva Jersey en la que transcurre la acción, incluida una antigua actuación de Iggy Pop (cantante de los Stooges, el grupo al que Jarmusch acaba de dedicar su documental Gimme Danger).

Ver cómo los versos de Paterson quedan sobreimpresos en pantalla al mismo tiempo que van brotando de la imaginación del conductor es un hermoso recurso que trata de captar en imágenes qué es la inspiración, venga de dónde venga: ya sea de una caja de cerillas o de una niña, también aficionada a la poesía, que espera en un callejón a que la recoja su madre. La belleza, nos dice el director, se encuentra en los pequeños detalles, agazapada en los pliegues de una realidad insípida, "esperando la mano que sabe arrancarla..."