Mostrando entradas con la etiqueta gastronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gastronomía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de junio de 2025

La receta perfecta (2024)




Título original: Vingt dieux
Directora: Louise Courvoisier
Francia, 2024, 92 minutos

La receta perfecta (2024) de Louise Courvoisier


Como tantas otras producciones del cine francés de los últimos años, Vingt dieux (2024) adolece de una falta total de originalidad desde el punto de vista cinematográfico, entre otras cosas porque antepone intereses de muy diversa índole antes que centrarse en lo meramente artístico. En ese orden de cosas, la ópera prima de la directora suiza Louise Courvoisier (Ginebra, 1994) constituye una suerte de publirreportaje cuyo principal objetivo sería promover entre los jóvenes las virtudes de la vida campestre, tal vez con la mira puesta en evitar la progresiva despoblación de esos departamentos del interior.

Ubicada en la región de los montes Jura, sus protagonistas son, así pues, adolescentes empeñados en sacar adelante una modesta granja o en ganar el primer premio en lucrativos concursos de elaboración artesanal de queso de vaca. Y todo ello al mismo tiempo que se divierten y se pelean, se enamoran, trabajan arduamente y cuidan de sus respectivas familias.



Una tragedia familiar, muy al principio de la trama, coloca al joven Totone (Clément Faveau) en la difícil tesitura de velar por su hermanita de escasos años y buscarse la vida como buenamente puede. Lo cual le conduce a emplearse en una quesería donde habrá de soportar las palizas que le propinan los otros muchachos que ya trabajan allí y que ven en el joven un rival incómodo, si bien Marie-Lise (Maïwène Barthélemy) entabla con él una relación sentimental.

Pese a venir avalada por un premio en el último Festival de Cannes y otros dos galardones en los César, lo cierto es que la historia deja traslucir una cierta impostura, tal vez porque el elenco de intérpretes lo integran esencialmente actores no profesionales. Algo más de atractivo, en cambio, tienen las escenas en las que Totone y sus esforzados compañeros de fatigas se las ven y se las desean para robar la leche, primero, y a continuación producir ellos mismos su propia variedad de delicioso queso Comté.



domingo, 7 de julio de 2024

La gran comilona (1973)




Título original: La grande bouffe
Director: Marco Ferreri
Francia/Italia, 1973, 130 minutos

La gran comilona (1973) de Marco Ferreri


Enfrentarse a cualquier película de Marco Ferreri supone abordar la obra de un visionario. Buena prueba de ello es, sin duda, La grande bouffe (1973), uno de esos títulos míticos de la historia del cine. Y que tiene, por cierto, muchísima más enjundia aparte de la simple bacanal autodestructiva de cuatro tipos que se reúnen un fin de semana para comer hasta reventar.

Pantagruélica y desagradablemente escatológica, esta alegoría del mundo moderno, concebida hace más de medio siglo en colaboración con el no menos genial Rafael Azcona, prefigura con muchos años de antelación la cultura del empacho en la que hoy vivimos inmersos. A este respecto, los protagonistas, bautizados con los mismos nombres de pila que los actores que los interpretan, responden, además, a muy distintos perfiles, si bien todos ellos comparten un idéntico afán sibarita por la gastronomía y el sexo.



Marcello (Mastroianni) es el típico latin lover maduro, amante de las mujeres y de los coches. De ahí que aproveche sus conocimientos de mecánica, como piloto de Alitalia, para restaurar un antiguo Bugatti. Ugo (Tognazzi), en cambio, posee un restaurante y, pese a las reticencias de su desconfiada esposa, se planta en el cónclave con una variada colección de cuchillos. Michel (Piccoli) es un sofisticado productor televisivo que, sin embargo, padece molestas y continuas flatulencias. Por último, Philippe (Noiret) es un reputado jurista, pero también el más romántico del grupo...

De la relación de todos esos hombres con la comida y las mujeres, a las que tratan como meros objetos, se desprende un enorme vacío existencial, que es, por otra parte, el tema central sobre el que se sustenta la filmografía de Ferreri. Circunstancia que, en este filme en concreto, especie de orgía macabra, parece apuntar en la línea de una crítica velada contra la sociedad de consumo o, según una lectura más profunda, de la propia decadencia de la civilización occidental.



miércoles, 27 de diciembre de 2023

A fuego lento (2023)




Título original: La passion de Dodin Bouffant
Director: Trần Anh Hùng
Francia, 2023, 134 minutos

A fuego lento (2023) de Trần Anh Hùng


La predilección del vietnamita Trần Anh Hùng por lo sensorial queda patente una vez más con una cinta que es, al mismo tiempo, un homenaje a los placeres culinarios. Tras el drama generacional Éternité (2016), su anterior trabajo, La passion de Dodin Bouffant (2023), aquí traducida con un insustancial A fuego lento, apela al apetito del espectador por la vía siempre infalible de ver cómo se preparan suculentas recetas, a cuál más exquisita. A fin de cuentas, no deja de ser el mismo recurso del que se sirven los espacios televisivos al uso, llámense La cocina de Karlos Arguiñano o MasterChef.

Aunque también es cierto que rodar un filme de tales características comporta una elevada dificultad técnica, en especial si está ambientado a finales del siglo XIX, lo que lo convierte, además, en una película de época. Porque, indudablemente, los responsables de la dirección artística demuestran conocer a fondo la pintura de un período cuyo mobiliario y forma de vestir aparecen minuciosamente documentados en pantalla.



Ocurre un poco lo mismo con la pasión sibarita de la que hacen alarde los miembros de las sociedades gastronómicas, círculos esencialmente masculinos integrados por verdaderos gourmets al estilo de los comensales que suelen acompañar al protagonista, ese Dodin Bouffant del título original al que interpreta con bastante acierto Benoît Magimel. A este respecto, la escena en la que todos ellos se tapan la cabeza con una servilleta para así degustar mejor los efluvios de un muslo de codorniz revela bien a las claras la fruición rayana en extravagancia de unos hombres para los que la existencia gira en torno a la comida.

Sin embargo, tanto afán por recrearse en los intríngulis del arte de guisar provoca, en cierta manera, que la cinta se resienta a nivel argumental, por lo que la relación entre el mencionado Bouffant y la sin par cocinera Eugénie (Juliette Binoche) carece por completo de la credibilidad necesaria, de modo que su atípica historia medio profesional medio sentimental apenas sí llega a adquirir la profundidad que cabría esperar de un idilio a priori tan relevante.