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domingo, 4 de noviembre de 2018

Hipnosis (1962)




Título original: Nur tote zeugen schweigen
Director: Eugenio Martín
Italia/España/Alemania, 1962, 83 minutos

Hipnosis (1962) de Eugenio Martín


La verdad es que el título de la versión alemana de esta película (algo así como Sólo los testigos muertos están en silencio) tenía mucha más enjundia que el anodino Hipnosis con el que se comercializó por estos pagos. En cualquier caso, héteme aquí que esta inusual coproducción hispano-italo-germánica sorprende hoy en día por motivos de muy diverso jaez.

En primer lugar por la original forma que tuvo la distribuidora Mercurio Films de promocionarla: "¡Grite, no se avergüence, le disculpará la tensión emocional de Hipnosis!", rezaba el eslogan publicitario que servía de colofón a los programas de mano.



Pero es que, por otra parte, el muñeco Grog, portento de la ventriloquia que no necesitaba de ventrílocuo para ir cascando quién es el asesino, era clavadito a Paco Morán, no sabemos si por casualidad o en un acto deliberado de mala leche por parte de la productora Procusa.

Protagonizada por un Jean Sorel tan bello como maligno, la cinta se ha convertido con el devenir de los años en título de culto del denominado cine giallo, admirado y objeto de interés cinéfilo como casi todo lo que dirigió el incombustible Eugenio Martín.


jueves, 27 de octubre de 2016

El último sábado (1967)




Director: Pere Balañà Bonvehí
España, 1967, 81 minutos

Día Mundial del Patrimonio Audiovisual



Presentación en la sala Chomón de la Filmoteca de Catalunya a cargo de Ferran Alberich, restaurador de películas. Se han proyectado dos anuncios publicitarios de animación dirigidos por Robert Balser a principios de los setenta: uno sobre Mirinda (sucedáneo de la Fanta de naranja) protagonizado por Mortadelo y Filemón y otro a propósito de los caramelos de menta Pectol. Y, a continuación, El último sábado, filme maldito y único largometraje que dirigiera Pere Balañà (1925-1995).

Tal y como ha señalado Alberich, el personaje interpretado por Julián Mateos presenta no pocas coincidencias con el Pijoaparte de Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé, así como con el protagonista de La piel quemada de Josep Maria Forn. Y lo curioso del caso es que tanto la novela como ambas películas salieron a la luz prácticamente por las mismas fechas, lo cual demuestra hasta qué punto la inmigración nacional se había convertido en inspiración de muchos creadores.

Hay en este José Luis Sánchez (el personaje central) una insatisfacción malsana, simbolizada por la motocicleta que tanto anhela, que lo empuja a querer siempre más: o, al menos, a querer abarcar más de lo que parecería corresponder a un simple charnego. Porque en el contexto social que muestra Balañà en El último sábado José Luis no deja de ser un ambicioso muchacho de barriada que se deja tentar por las veleidades de una burguesía que también pretende aprovecharse de él.

Da que pensar, al respecto, si tanto Balañà como Luis Romero, autores del guion, pretendieron castigar a José Luis por su atrevimiento, por relegar a su novia de toda la vida (una jovencísima Silvia Tortosa, en su debut cinematográfico) en beneficio de la seductora representante de una escudería italiana (Eleonora Rossi Drago). O por no haberse conformado con el humilde trabajo de repartidor de la editorial Seix-Barral o con el ambiente que se respira en el piso de su familia numerosa, donde el padre (Antonio Ferrandis) siempre está renegando y la madre (María Luisa Ponte) bregando con los niños y con la suegra.

En todo caso, y al margen de lo endeble que pueda ser la historia o la, en opinión de algunos, desmañada dirección de Balañà, lo realmente interesante de un filme como El último sábado es su innegable condición de documento de época, a medio camino entre el musical y el realismo social, que lo mismo muestra los bloques de pisos del extrarradio que el bullicio de los garitos y callejuelas más sórdidos del Paralelo (a veces filmados con cámara oculta) o de las boîtes de la Gauche divine barcelonesa donde actúan Karina o Los Sírex.