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lunes, 15 de abril de 2019

Mia y el león blanco (2018)




Título original: Mia and the white lion
Director: Gilles de Maistre
Francia/Alemania/Sudáfrica, 2018, 98 minutos

Mia y el león blanco (2018) de Gilles de Maistre


La casualidad ha querido que de nuevo hoy volvamos a comentar una película ambientada en Sudáfrica, si bien tanto el argumento como la apariencia general de Mia y el león blanco dejan entrever muy a las claras cuán lejos se halla la presente producción familiar de los peligrosos suburbios retratados en Vaya (2016).

En todo caso, ambas coinciden en lo sesgado de sus planteamientos: una por alarmista y la otra por lo excesivamente edulcorado de un guion que, con la excusa de promover la preservación de los grandes félidos, pretende avanzarse a Disney y al estreno mundial de la nueva versión de El rey león (2019), prevista para el próximo mes de julio.



También es cierto que Kevin Richardson y su Wildlife Sanctuary, dedicatarios del filme, ya se habían involucrado, años atrás, en un proyecto de similares características que llevó por título White Lion (2010). De hecho, la leyenda del Shangaan, que Alice (Mélanie Laurent) suele contar a sus hijos antes de ir a dormir, era la base argumental de aquella cinta.

Y aunque ni Gilles de Maistre sea Richard Linklater ni Mia and the white lion aspire a emular un experimento de la altura de Boyhood (2014), merece la pena destacar el hecho de que el rodaje se prolongara durante dos años y medio (concretamente, desde mayo de 2015 hasta septiembre de 2017), permitiendo, así, seguir el proceso de crecimiento de Thor (nombre verdadero de Charlie) y de la pareja de hermanos que lo adopta como mascota.


viernes, 26 de octubre de 2018

Un seductor a la francesa (2018)




Título original: Le retour du héros
Director: Laurent Tirard
Francia/Bélgica, 2018, 90 minutos

Un seductor a la francesa (2018) de Laurent Tirard


Ambientación decimonónica, humorismo vodevilesco y regimientos de húsares: la última película dirigida por el francés Laurent Tirard —responsable, en ocasiones anteriores, de títulos como Las aventuras amorosas del joven Molière (2007), El pequeño Nicolás (2009) o Un hombre de altura (2016), que ya tuvimos ocasión de comentar aquí— utiliza como pretexto los tópicos habituales del cine de época para reunir en pantalla a Jean Dujardin y Mélanie Laurent.

No puede decirse que Le retour du héros sea precisamente una obra maestra, ni tampoco aspira a serlo: con sus imperfecciones y lugares comunes, la cinta pasa a engrosar la ya de por sí profusa lista de producciones de tono amable con las que la industria cinematográfica gala viene satisfaciendo al público mainstream en las últimas décadas. No en vano, Tirard tiene en su haber, además de los filmes ya citados, una de las entregas de la saga Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad (2012).



Un poco como el Jean Valjean de Los miserables o el Edmond Dantès de El Conde de Montecristo, el Capitán Neuville (Dujardin) responde al prototipo de héroe hecho a sí mismo que la literatura del siglo XIX popularizara en no pocas ocasiones. Sin embargo, el personaje, provisto de una socarronería hecha a la medida de Dujardin, tiene más de impostor que no de adalid laureado en mil y una batallas, si bien es ahí donde reside precisamente su encanto, sobre todo porque, desde el minuto uno, está cantado que logrará conquistar el corazón de la, en teoría, altiva Elisabeth (Laurent).

Con sus lágrimas afectadas y su empaque aristocrático, los Beaugrand representan el prototipo de familia deseosa de medrar socialmente casando a sus hijas con el mejor partido posible, pese a que, visto lo visto y teniendo en cuenta que Neuville no dudará en fingirse propietario de una inexistente mina de diamantes, es el simpático farsante quien se acaba aprovechando de ellos, al tiempo que se gana la adhesión del espectador.


viernes, 16 de marzo de 2018

Perdido (2017)




Título original: Mon garçon
Director: Christian Carion
Francia/Bélgica, 2017, 84 minutos

Perdido (2017) de Christian Carion


A punto de cumplirse una semana del fatídico desenlace del caso Gabriel Cruz, llega a nuestra cartelera un thriller francés con el que comparte algunas similitudes. Mon garçon (que aquí ha recibido el prosaico título de Perdido) plantea una situación límite: la de un padre coraje, interpretado por Guillaume Canet, que, tras la misteriosa desaparición de su hijo, no dudará en lanzarse en pos de una respuesta arriesgando su propia vida.

A decir verdad, son muchas las lagunas o incluso fallos de guion los que plantea semejante historia: ¿por qué la policía se muestra tan inoperante a la hora de investigar lo que tiene toda la pinta de ser una red organizada de tráfico de criaturas? ¿Con qué finalidad las secuestran? ¿Quiénes son exactamente sus integrantes? Preguntas que, desde la lógica interna del relato, carecerían de sentido toda vez que lo que se pretende destacar es la heroicidad de Julien Perrin. Dicho de otro modo: como película de evasión que es, se da por sentado que el espectador al que va dirigida no se plantea ese tipo de cosas.

Guillaume Canet y Mélanie Laurent encabezan el reparto


Sea como fuere, su director (Christian Carion, el mismo que tiene en su haber títulos como La chica de París, Feliz Navidad, El caso Farewell o Mayo de 1940) acierta cuando opta por no mostrar directamente los ataques del padre a los secuestradores durante el rescate, aunque previamente peca de tremendista en la escena en la que parece recrearse en la tortura con un soplete de uno de los cómplices.

Oportunismo del estreno, resultado irregular... A buen seguro que tampoco faltará quien considere excesivo el toque moralista en el desenlace, una escena final que retoma la secuencia de inicio y en la que vemos al padre siendo escoltado por los miembros de seguridad del Estado, tal vez recordándonos que quien se atreva a tomarse la justicia por su mano tendrá que vérselas, tarde o temprano, con la gendarmería.


domingo, 28 de enero de 2018

Les adoptés (2011)




Título en español: Los adoptados
Directora: Mélanie Laurent
Francia, 2011, 96 minutos

Les adoptés (2011) de M. Laurent


Sentimental tirando a sensiblero: he ahí, a nuestro parecer, el balance del que fuera debut en la dirección de la actriz francesa Mélanie Laurent (París, 21 de febrero del 83). Y no es que hiciera un mal trabajo, ni mucho menos. Pero se nota que es la película de una realizadora primeriza, encantada de filmar a sus actores ahora llorando ahora riendo, lo mismo pellizcándose que discutiendo. Es, es ese sentido, un filme hecho por y para veinteañeros que fingen tomarse la vida a la ligera, pero a los que, en realidad, les encanta dramatizar y tomársela muy en serio.

Narra la historia de dos hermanas adoptivas que, llegadas a la edad adulta, siguen compartiendo apartamento en Lyon junto a la madre de ambas y el hijo de apenas cinco años de la mayor de ellas. Lisa (Mélanie Laurent) es madre soltera y aspira a consolidarse como cantautora; en cambio, Marine (Marie Denarnaud) posee una librería (L'écume des pages) especializada en narrativa anglosajona. Aun siendo muy diferentes entre ellas, son del todo inseparables.



Hasta que un día lluvioso irrumpe en la librería Alex (Denis Ménochet) y se enamora en el acto de Marine. Aunque ello tendrá sus consecuencias, pues ni Lisa conecta con Alex ni las hermanas están tan unidas como solían. Pero entonces ocurre algo terrible: al salir del trabajo, Marine es arrollada en plena calle por un vehículo y se queda en coma. Situación que se volverá aún más tremebunda cuando los médicos constaten que la joven está embarazada de tres meses. A partir de ese momento, Lisa y Alex irán limando sus asperezas hasta convertirse en buenos amigos.

A pesar del exceso de emotividad al que antes aludíamos, hay en Les adoptés, sin embargo, alguna escena bastante lograda, como aquella en la que Alex imagina que Marine, aun llevando varios meses ingresada en el hospital, sigue en el coche con él. Momentos, como éste, de una gran delicadeza, debidamente subrayados por la música a lo Érik Satie compuesta por Jonathan Morali, del grupo Syd Matters, y la fotografía de tintes apagados a cargo de Arnaud Potier.


martes, 24 de enero de 2017

Enemy (2013)




Director: Denis Villeneuve
Canadá/España/Francia, 2013, 91 minutos

Enemy (2013) de Denis Villeneuve


Un tipo (Jake Gyllenhaal), profesor de Historia universitario, lleva una vida de lo más monótona y repetitiva: las mismas clases, las mismas lecciones dictadas sin apenas convicción, las mismas veladas junto a una novia (Mélanie Laurent) con la que tiene sexo pero nula afectividad... Hasta que un buen día, un compañero de trabajo le recomienda una peli: Where There's a Will, There's a Way ('El que la sigue la consigue'). Y ahí empieza todo... 

¡Y pensar que se trata de una coproducción medio española! ¡Quién lo diría! Escrita por Javier Gullón a partir de la novela El doble de José Saramago, Enemy (2013) apunta muchos cabos pero no resuelve ninguno. Con lo cual se amplían hasta el infinito las posibilidades, dando pie a una particular hermenéutica que trae de cabeza a propios y extraños: ¿qué simbolizan las arañas? ¿Son Adam y Anthony dos personas distintas o la misma persona? ¿Tienen algún significado los arándanos?



Esta tarde, en la Sala Laya de la Filmoteca de Catalunya, se han sugerido algunas claves interpretativas. Tanto en la presentación previa como en el posterior coloquio con el público, el psicoanalista José Carlos Palma apuntaba que los arácnidos podrían estar vinculados con la figura materna. De hecho, la tarántula gigante que vemos arrastrarse durante unos instantes entre los rascacielos de Toronto está inspirada en la célebre escultura Maman ('Mamá') de Louise Bourgeois, la misma que puede admirarse en el exterior del Guggenheim de Bilbao. De ser así, ello estaría conectado con la posesiva madre del actor (Isabella Rossellini) o con su esposa embarazada (Sarah Gadon). Aunque también se asemeja mucho a los marcianos de La guerra de los mundos de Spielberg, lo cual abriría una nueva veta completamente distinta en clave de ciencia ficción: ¿acaso Arrival, el último filme dirigido por Villeneuve, no trata de una invasión alienígena? ¿No será la nueva versión de Blade Runner el siguiente de sus proyectos...? ¿Estaríamos en Enemy ante un posible escenario de replicantes o usurpadores de cuerpos? Por ahí todo parece encajar, aunque nada es definitivo.

En todo caso, da la impresión de que Adam se siente realizado al suplantar la figura de Anthony, en cuya vida encuentra alicientes de los que hasta la fecha carecía su propia existencia. Algo que nos lleva a plantearnos cuál de los dos es el que asiste a ese extraño y sofisticado ritual con el que arranca la acción, una especie de celebración orgiástica reservada para un selecto grupo de iniciados y en la que intervienen bellas mujeres desnudas y una tarántula (otra más) que surge del interior de una bandeja de plata. Sea como fuere, dicho ceremonial remite directamente a Eyes Wide Shut de Kubrick e incluso, mucho antes, al Yoshiwara de Metrópolis. Referencias cinéfilas que cabría añadir a otras sugeridas por el público asistente en la sala: Spider (2002), del también canadiense David Cronemberg, o The Scapegoat (Donde el círculo termina, 1959) de Robert Hamer, curiosa cinta, protagonizada por Alec Guinness y Bette Davis, que también abordaba el tema del doble.


sábado, 21 de enero de 2017

Éternité (2016)




Director: Tran Anh Hung
Francia/Bélgica, 2016, 115 minutos

Éternité (2017) de Tran Anh Hung


Sensibilidad asiática al servicio de una saga muy fin de siècle. El vietnamita Tran Anh Hung, célebre por haber dirigido filmes como El olor de la papaya verde (1993) o Tokio Blues (2010), salta de nuevo a la palestra con una historia familiar que ha sido comparada con El árbol de la vida de Terrence Malick. Y ciertamente tienen algún parecido, aunque en el caso de Éternité es la estética, más que la trascendencia, la que posee una significación notable.

En efecto: no hay un solo plano en las cerca de dos horas de metraje que no sea un estallido de belleza, con un tratamiento del color que hace pensar en la pintura impresionista de un Renoir, el puntillismo de Pissarro o el plenairismo paisajístico de Claude Monet. El mérito es del taiwanés Ping Bin Lee, un habitual de este tipo de producciones y que ya había destacado por su trabajo en cintas hoy clásicas como Deseando amar (2000) de Wong Kar-Way.



También la música, como no podía ser menos, adquiere un protagonismo destacado, sobre todo si se tiene en cuenta que los personajes apenas hablan: son la voz en off de Tran Nu Yên-Khê y la banda sonora las que llevan el peso del relato. Así pues, al compás de las imágenes irán sonando clásicos como el Arabesco Nº 1 o el "Clair de lune" de la Suite bergamasque de Debussy.

El amor, la vida, la muerte... Los vástagos de Valentine (Audrey Tautou) mantendrán encendida la llama del ciclo vital y pasarán su testigo a las generaciones venideras hasta el infinito, lo cual explica que el director Tran Anh Hung haya querido rebautizar con el título de Éternité la novela de Alice Ferney L'élegance des veuves en la que se inspira.


viernes, 13 de mayo de 2016

Mañana (2015)




Título original: Demain
Directores: Cyril Dion y Mélanie Laurent
Francia, 2015, 118 minutos

Mañana (2015) de M. Laurent


La humanidad corre el riesgo de desaparecer en los próximos decenios si no se toman medidas encaminadas a preservar el medio ambiente. Así lo afirma un estudio publicado en 2012 por la revista Nature. En Approaching a state shift in Earth’s biosphere el paleontólogo Anthony Barnosky y la investigadora Elizabeth Hadly afirmaban, junto con otros veinte científicos de todo el mundo, que la mayor parte de la población mundial podría verse seriamente diezmada hacia 2100.

Ante semejante amenaza, la actriz Mélanie Laurent y el guionista Cyril Dion decidieron encabezar un equipo de cuatro personas (respaldado por el productor Bruno Levy y el micromecenazgo de 10.266 colaboradores) que parte por todo el mundo en busca de soluciones. En un viaje que les lleva a visitar diez países diferentes, a lo largo de su peregrinaje encontrarán el testimonio de quienes ya se han puesto manos a la obra. Y sus respuestas, invariablemente, irán siempre en la misma línea: ni es posible crecer indefinidamente ni los recursos del planeta son infinitos. Así que más nos vale, emulando a Horacio o a Voltaire, cultivar nuestro propio huerto para dejar de lado los combustibles de origen fósil.



En algún momento, el tono de Mañana se acerca al de los documentales de Michael Moore. Tal es el caso de la visita a Detroit, antaño sede de la floreciente industria del automóvil y hoy ciudad víctima de la recesión económica donde, sin embargo, algunos han sabido sobrevivir poniendo en práctica la agroecología y sus cultivos de proximidad. O cuando en la campiña inglesa o en Suiza se demuestra la conveniencia de fomentar el uso de divisas locales. O, incluso, las ventajas de reinventar la democracia en una aldea de la India o el sistema educativo en Finlandia.

En definitiva, todo suma para conseguir que, más allá de un presente inquietante, nuestro entorno y nuestra especie gocen, sobre todo, de un mañana.

Cyril Dion y Mélanie Laurent