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lunes, 27 de abril de 2026

Permanent vacation (1980)




Título en español: Vacaciones permanentes
Director: Jim Jarmusch
EE.UU., 1980, 75 minutos

Permanent vacation (1980) de Jim Jarmusch


La ópera prima de Jim Jarmusch se vio condicionada, en cierta manera, por las indicaciones que el cineasta recibía continuamente de su amigo y mentor Nicholas Ray. No obstante, dicho tira y afloja da como resultado una película que prefigura algunas de las constantes en su estilo, como esos trávelins laterales, de derecha a izquierda (presumiblemente rodados desde el interior de un coche), en los que el personaje camina por la acera y que tantas veces recreará a lo largo de su carrera el director nacido en Akron, Ohio.

Antes de que Jarmusch se convirtiera en el sumo pontífice de lo cool y el minimalismo cinematográfico, Permanent vacation (1980), rodada con un presupuesto irrisorio de apenas 12.000 dólares (dinero de una beca de estudios que, además, no debía destinarse para estos fines), ofrecía ya con bastante antelación el que iba a ser el mapa genético de todo su cine posterior.



La película sigue a Aloysious "Allie" Parker (interpretado por Chris Parker), joven de 16 años con aspecto de dandi desaliñado y una pasión desmedida por Charlie Parker. Allie deambula por un Manhattan de edificios carbonizados, solares vacíos y una sensación de estancamiento absoluto. No busca un trabajo ni una familia ni un propósito convencional, sino que su única meta es vagar a la deriva. En su camino se cruzará con personajes tan fragmentados como el paisaje: su madre (Ruth Bolton) en un hospital psiquiátrico, una joven hispana (María Duval) con problemas mentales, un saxofonista (John Lurie) en una esquina o un tipo (Frankie Faison) que cuenta chistes sin gracia en un cine porno.

Pieza imprescindible para entender el cine independiente estadounidense, la cinta posee una autenticidad cruda a través de la figura de su protagonista, un turista de la vida que prefiere observar el mundo desde el margen. De hecho, esas "vacaciones permanentes" en las que se halla instalado y que dan título al filme no son exactamente por motivos de ocio, sino más bien una resistencia filosófica contra la estructura de la sociedad moderna. Y así, equipado con una simple maleta, este alter ego del propio Jarmusch deja atrás Nueva York para embarcarse rumbo a París, adonde tal vez le aguarde su nueva Babilonia.



miércoles, 1 de julio de 2015

Extraños en el paraíso (1984)




Título original: Stranger Than Paradise
Director: Jim Jarmusch
EE.UU./Alemania, 1984, 89 minutos

Extraños en el paraíso (1984) de Jim Jarmusch


En un primer momento, Extraños en el paraíso fue un cortometraje cuyo director, Jim Jarmusch, acabaría ampliando hasta convertirlo en un largo. Se estructura en tres secciones, la primera de las cuales, "El nuevo mundo," tiene lugar en Nueva York, mientras que la segunda, "Un año más tarde," en Cleveland y la última, "Paraíso," en Florida.

En su retrato de los ambientes sórdidos de Nueva York tiene algo que recuerda al John Cassavetes más alternativo. También hace pensar en Cowboy de medianoche el hecho de que los personajes decidan viajar a Florida huyendo de esos ambientes míseros que antes mencionábamos.

De izquierda a derecha: Eddie, Eva y Willie


Quizá por ello, Jarmusch se vale del uso del blanco y negro para retratar la América real y así desmitificarla completamente. En ese sentido, Willie (John Lurie), Eddie (Richard Edson) y Eva (la húngara Eszter Balint) no son más que personajes sin oficio ni beneficio que no han sabido encontrar su lugar en el mundo y por eso van a salto de mata en busca de algo que ni ellos saben muy bien lo que es, pero que tiene que ver con la supervivencia. Los dos chicos, sobre todo, pretenden ganarse la vida con lo que obtengan apostando en las carreras de caballos o de galgos. Eva, en cambio, tiene la suerte de topar con las cosas que necesita casi sin querer.

De izquierda a derecha: Willie, Eddie y la tía Lotte


A pesar de ciertos toques de humor que pueda contener el guion de Extraños en el paraíso, el retrato que lleva a cabo Jarmusch es descorazonador porque muestra al trío protagonista como extranjeros en lo que debiera ser su casa (el paraíso al que, irónicamente, se refiere el título).

El director Jim Jarmusch durante el rodaje