Mostrando entradas con la etiqueta Stig Järrel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stig Järrel. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de agosto de 2022

En el jardín de las delicias (1961)




Título original: Lustgården
Director: Alf Kjellin
Suecia, 1961, 93 minutos

En el jardín de las delicias (1961)


Los instantes iniciales de Lustgården (1961) pudieran recordar un poco a la puesta en escena de los filmes de Jacques Tati: una sensación de pequeña comunidad provinciana cuyos vecinos se levantan radiantes dispuestos a iniciar una jornada repleta de actividades. Y así, durante dos minutos, los vemos ir de acá para allá sin que nadie pronuncie ni una sola palabra inteligible. Luego la cosa irá evolucionando por otros derroteros, por supuesto, aunque sin perder ni un ápice de ese candor del comienzo.

La acción se sitúa en un impreciso período histórico que lo mismo equivaldría a finales del siglo XIX que a principios del XX. Una época, en todo caso, marcada por los usos y costumbres de un estricto a la vez que hipócrita código social pequeñoburgués basado en la típica dicotomía de "virtudes públicas y vicios privados". Aunque toda esa harmonía impostada de señores con bastón que se quitan el sombrero para saludar y señoritas que pasean bajo sus elegantes sombrillas está a punto de verse alterada en breve.



Se da la circunstancia de que uno de los distinguidos caballeros del lugar ha descubierto que el maestro de la escuela (Gunnar Björnstrand) publicó veinte años atrás, bajo pseudónimo, un libro de poemas titulado Lugares secretos del corazón. Y claro: como nadie es profeta en su tierra y además es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo, resulta que son muchos los conocidos del pobre señor Franzén, que así es como se llama el profesor, que se ríen a sus espaldas de los versos que éste escribió cuando joven. Aunque no acaban ahí las habladurías, ya que, por si no fuera poco, el interfecto mantiene una relación sentimental con una camarera que responde al nombre de Fanny (Sickan Carlsson) y que, a su vez, es la madre de una bella veinteañera de padre desconocido llamada Anna (Bibi Andersson).

Ingmar Bergman y Erland Josephson (uno de los habituales de su troupe de actores, aunque en esta ocasión no intervino como intérprete) coescribieron el guion de esta deliciosa comedia de costumbres dirigida por Alf Kjellin cuyo objetivo primordial, aparte de ridiculizar la intolerancia clasista, parece ser que no fue otro sino sentar las bases de cara a la inminente transición al uso de películas en color por parte del cineasta sueco.



miércoles, 20 de julio de 2022

El ojo del diablo (1960)




Título original: Djävulens öga
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1960, 88 minutos

El ojo del diablo (1960) de Bergman


La castidad de una mujer es como un orzuelo en el ojo del Diablo
Proverbio irlandés

La indicación "rondó capriccioso", con la que Ingmar Bergman decidió subtitular su Djävulens öga (1960), resume a la perfección el espíritu burlesco de esta comedia en la que el afilado estilete del sueco aunó lo mefistofélico con lo donjuanesco. Arranca la acción mediante un breve apunte erudito, a cargo de Gunnar Björnstrand, aclarando dónde empieza y acaba el infierno para, acto seguido, entrar directamente en materia con la exposición de unos hechos tan insólitos como hilarantes.

Y es que resulta que al mismísimo Satán (Stig Järrel) le ha salido un orzuelo en un ojo. Lo cual es debido al carácter virtuoso de una joven que habita en la tierra, por lo que el Maligno decide rescatar de las tinieblas al mítico don Juan (Jarl Kulle), el único de entre sus condenados que podría llevar a cabo con éxito la misión de echar a perder la castidad de la muchacha. Y así, con la promesa de rebajarle en trescientos años su pena, el eterno seductor es enviado de nuevo a este mundo bajo la apariencia de un atractivo galán...

"Lo que sentí sólo fueron ensoñaciones de mi deseo..."


Libremente basada en un serial radiofónico del danés Oluf Bang (1882–1959), Bergman concibe una fábula moral en tres actos de innegable regusto clásico (la banda sonora es una sonata para clavicémbalo de Scarlatti) cuya mordaz ironía arremete contra todo lo establecido, especialmente si se trata de instituciones de carácter sagrado (por ejemplo, cuando la corte de aduladores versallescos que rodea al Diablo declara que "el matrimonio es la sólida base del infierno").

En ese orden de cosas, la beatitud del párroco que acoge en su casa a don Juan y a su criado Pablo (Sture Lagerwall) no hace sino acrecentar la sensación de parodia debido a la facilidad con la que éste, guiado por su afán hospitalario, permite que los siervos de Lucifer tienten a su esposa y, sobre todo, a la bella Britt-Marie (Bibi Andersson). Aun así, ni el bien ni el mal triunfarán plenamente, ya que, como reza la moraleja final, "una pequeña victoria en el infierno puede ser mayor que un gran éxito en el cielo". En todo caso, Bergman, tan escéptico como siempre, nos invita a no tomarnos nada en serio, ya se trate de la mojigatería de unos o de los delirios pasionales de los habitantes del inframundo.



martes, 9 de junio de 2020

Tortura (1944)




Título original: Hets
Director: Alf Sjöberg
Suecia, 1944, 101 minutos

Tortura (1944) de Alf Sjöberg


La primera vez que Ingmar Bergman se puso detrás de una cámara fue del modo más inopinado que pudiera imaginarse, tal y como él mismo relata en algún lugar de sus memorias: estando a punto de concluir el rodaje de Hets (1944), cuyo guion había escrito el propio Bergman, al director Alf Sjöberg le surgió un compromiso ineludible, por lo que fue el joven guionista, reconvertido momentáneamente en director, quien se encargó de filmar los últimos exteriores de la película.

Por lo demás, es ésta una cinta marcadamente expresionista en lo que a su puesta en escena se refiere, con un uso de las sombras, deslizándose amenazadoras sobre las paredes, que denota la influencia de Nosferatu (1922) y demás clásicos del género. Pero es también, al mismo tiempo, uno de esos títulos en la estela de Der blaue Engel (1930), habida cuenta de la tortuosa relación que se establece entre el profesor protagonista (Stig Järrel), apodado despectivamente "Calígula" por sus alumnos de latín, y el joven Widgren (Alf Kjellin).



Por otra parte, quien observe atentamente los ademanes de este maestro en sus momentos de mayor vehemencia, reconocerá sin excesiva dificultad el modelo en el que se inspira dicho personaje. Que no es otro sino el mismísimo Adolf Hitler, por aquel entonces todavía en el poder (y no hay que perder de vista el enorme influjo que la Alemania nazi ejercía, a todos los niveles, sobre la sociedad sueca).

Dicho lo cual, el filme adquiere unas connotaciones mucho más profundas que el simple triángulo entre un estudiante taciturno, la estanquera casquivana (Mai Zetterling) y el atormentado docente. Leída en clave alegórica, Hets trasciende el ámbito educativo y la crítica a un sistema pedagógico basado en el autoritarismo, para convertirse en una parábola contra la tiranía y en favor de la mesura que representa el jefe de estudios (Olof Winnerstrand) o, mejor aún, de la tolerancia del viejo Pippi (Gösta Cederlund).