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martes, 7 de febrero de 2023

Los hijos de otros (2022)




Título original: Les enfants des autres
Directora: Rebecca Zlotowski
Francia, 2022, 103 minutos

Los hijos de otros (2022) de Rebecca Zlotowski


A sus cuarenta años, y pese a llevar una vida plena tanto profesional como sentimentalmente, Rachel (Virginie Efira) no ha visto aún satisfecho un fuerte instinto de maternidad que va camino de convertirse en frustración. Sobre todo a medida que constata que ejercer de madrastra de la hija de su pareja acarrea más inconvenientes que ventajas. Quizá porque Ali (Roschdy Zem) no ha acabado de olvidar por completo a su ex (Chiara Mastroianni); tal vez porque Rachel siente que nunca podrá establecer con la niña el mismo vínculo que una madre biológica.

Sin embargo, en su faceta como docente, la protagonista de Les enfants des autres (2022) jugará un papel decisivo en el destino de uno de sus alumnos, Dylan (Victor Lefebvre), por cuyas cualidades apuesta cuando nadie, entre el claustro de profesores, da un duro por el chaval, lo que la convierte, en cierto modo, en una figura maternal que va a marcar la posterior trayectoria del muchacho. Quién sabe si para la pequeña Leïla, con apenas cuatro años y medio, llegará a ser algún día algo más que un recuerdo borroso...



Todo parece indicar que el guion, escrito por la propia Rebecca Zlotowski, contiene bastantes elementos autobiográficos, reflejo de una obsesión que se cierne sobre tantísimas mujeres de hoy en día, acuciadas por su reloj biológico, si bien la cineasta francesa (París, 1980) lograría finalmente quedarse embarazada durante la fase de postproducción de la película. Por cierto que, como dato curioso, destaca la presencia en el reparto del afamado documentalista Frederick Wiseman, quien interpreta al ginecólogo de Rachel.

Con todo y con eso, el desarrollo de la historia, una equilibrada mezcla entre comedia romántica y mirada sociológica, resulta un tanto irregular, avanzando sin rumbo fijo hasta culminar en un desenlace no por emotivo menos previsible. La banda sonora, heteróclita en extremo, permite escuchar una variada selección de temas musicales que van desde Vivaldi a Thelonious Monk pasando, ya en el tramo final, por Moustaki versionando a Antonio Carlos Jobim en "Les Eaux de Mars".



miércoles, 27 de marzo de 2019

Maya (2018)




Directora: Mia Hansen-Løve
Francia/Alemania, 2018, 107 minutos

Maya (2018) de Mia Hansen-Løve


La belleza de tu película no residirá en las imágenes (tarjetapostalismo), sino en lo inefable que éstas liberarán.

Robert Bresson
Notas sobre el cinematógrafo
Traducción de Daniel Aragó Strasser

Si en este blog fuésemos dados a ponerle título a todas y cada una de las entradas que lo conforman, la presente debería ir encabezada por algo así como "Ni fu ni fa. O de cómo hacer pasar una película anodina por una obra de arte". Porque Maya, la enésima entrega de Mia Hansen-Løve, la realizadora francesa de apellido nórdico, vuelve a ser más de lo mismo: como Le père de mes enfants (2009), como Un amour de jeunesse (2011), como Edén (2014), como L'avenir (2016), como siempre...

Un cine que hunde sus raíces de forma más que ostensible en los presupuestos establecidos por Robert Bresson, pero que dista mucho, sin embargo, de igualar el mismo resultado. Maya, por ejemplo, es una bonita postal escrita desde la India: el viaje hasta Goa de un corresponsal de guerra que, tras su cautiverio en Siria, decide dar un nuevo rumbo a su existencia regresando al escenario en el que pasó la niñez.



Que una vez allí, y tras haber dejado en Francia a la que fuera su pareja, se dé de bruces con el amor parece una broma cruel del destino, pese a que Gabriel (Roman Kolinka), que sobrevivió a las inclemencias del integrismo islámico, no parece muy dispuesto a sucumbir de nuevo ante las del compromiso...

Interesante planteamiento, de acuerdo, aunque no la genialidad que algunos pretenden cada vez que Hansen-Løve presenta un nuevo filme. A Maya le falta profundidad y le sobran panorámicas de muchos de los lugares y monumentos que visitan los protagonistas; se echan de menos algunas aclaraciones a propósito de la compleja relación de Gabriel con su madre o de la feroz especulación inmobiliaria en torno a la casa familiar. Y todo para que al final, mientras desfilan los títulos de crédito, a uno le quede la vaga impresión de haber pasado de puntillas por la vida de estos personajes.


martes, 27 de septiembre de 2016

El porvenir (2016)




Título original: L'avenir
Directora: Mia Hansen-Løve
Francia/Alemania, 2016, 102 minutos

El porvenir (2016) de Mia Hansen-Løve


Hay que decirlo bien claro: desde hace ya tiempo (demasiado tiempo), Isabelle Huppert se ha convertido en una actriz que hiperactúa… Parece que se haya dejado encasillar en esa mujer de cierta edad y mirada perdida, obligada a reinventarse, a menudo víctima de relaciones tóxicas o de unos padres excesivamente absorbentes.

En L'avenir (2016), la última de sus películas que se ha estrenado entre nosotros, a pesar del Oso de plata obtenido en Berlín y de la siempre sugerente puesta en escena de Mia Hansen-Løve, nos encontramos de nuevo con esos mismos elementos, por lo que resulta más bien inevitable ser asaltado por una fastidiosa sensación de déjà vu.

En esta ocasión, la actriz francesa interpreta a Nathalie Chazeaux, una profesora de filosofía que deberá lidiar con una madre tan posesiva como hipocondríaca (¿pero esto no lo habíamos visto ya en La pianista...?) y que tendrá que cambiar su modo de vida al ser abandonada por su esposo. También hay que decir que se queda como si tal cosa, ya que esta madame Chazeaux es un personaje más bien cerebral y un tanto intelectualoide. Cuenta, eso sí, con el apoyo incondicional de su hija y de su hijo, así como de Fabien (Roman Kolinka), un exalumno a favor del compromiso político y que no dudará en socorrerla.



Pese a su juventud, la directora Mia Hansen-Løve (esposa, a su vez, del también realizador Olivier Assayas) cuenta en su haber con cinco largometrajes. Pero si en los inicios de su carrera supo sorprender con títulos como Le père de mes enfants (2009) o Un amour de jeunesse (2011), en las dos últimas entregas, tanto Edén (2014) como El porvenir, empieza a dar síntomas de que su cine se va volviendo peligrosamente convencional. Sólo faltaba que algunos hayan decidido colocarle el sambenito de heredera de Éric Rohmer, lo cual, lejos de ser un elogio, no es sino una falta de respeto hacia alguien que tiene (que tenía, vaya) su estilo propio. Habrá que ver, por tanto, cómo evoluciona su carrera, aunque con El porvenir, por más que algunos espectadores se desternillen con las ocurrencias de su protagonista, otros, en cambio, nos hemos sentido defraudados.