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miércoles, 4 de enero de 2023

El rey de los bosques (1948)




Título original: The Prince of Thieves
Director: Howard Bretherton
EE.UU., 1948, 72 minutos

El rey de los bosques (1948)


—Amigos míos —exclamó Robin, corriendo hacia el lugar que acababa de ocupar Little John—, recordad que estáis luchando por vuestras casas; recordad que estáis defendiendo el techo que cobija a vuestras mujeres, que guarda la cuna de vuestros hijos; ¡recordad que los normandos son nuestros opresores, que caminan sobre nuestras cabezas, que tiranizan a los débiles y que nunca extienden la mano excepto para quemar, matar o destruir! Recordad que ésta es la morada de vuestros antepasados, y que debéis defender el acceso. ¡Luchad con valor, muchachos míos, luchad mientras un soplo de vida salga de vuestros labios!

Alexandre Dumas
Robin Hood, el príncipe de los ladrones
Traducción de Cristina Rodríguez del Amo

La escasa gama de tonalidades que permitía captar el primitivo sistema Cinecolor (azules y grises, por un lado; naranja y marrón, por otro) confiere una apariencia tan irreal a las imágenes de The Prince of Thieves (1948) que, más que una película de otra época, parece que estemos viendo una película de otro mundo. Sobre todo si se tiene en cuenta que los verdes habrían sido idóneos para recrear las frondosidades del célebre bosque de Sherwood.

En cualquier caso, salta de inmediato a la vista que se trata de una producción de serie b que pretendía sacar partido, una década después del éxito cosechado por The Adventures of Robin Hood (1938), del tirón comercial que aún arrastraba consigo la figura del legendario héroe medieval. No obstante, no puede decirse que el anodino Jon Hall fuese el candidato ideal para encarnar a un personaje irremediablemente ligado al carisma de grandes intérpretes (y acróbatas) como Errol Flynn o Douglas Fairbanks.



A grandes rasgos, el argumento gira en torno a la voluntad de Sir Allan Claire (Michael Duane) de contraer matrimonio con una tal Lady Christabel, tal y como le prometió el padre de ésta cinco años atrás, cuando el joven partió rumbo a las cruzadas en compañía del rey Ricardo. Pero, una vez de regreso, él y su hermana Lady Marian averiguan, a través de Robin Hood, que Lady Christabel se casará en contra de su voluntad con otro pretendiente que le ha impuesto su padre. A partir de ese momento, los tres aunarán esfuerzos con el objetivo de rescatar a la bella dama.

Para la confección del libreto, los guionistas Maurice Tombragel y Charles H. Schneer tomaron como base una novela póstuma de Alejandro Dumas. Así consta, al menos, en los títulos de crédito iniciales, aunque, sabiendo las licencias que solían tomarse en Hollywood en materia de adaptaciones literarias, habría que ver hasta qué punto es eso del todo cierto.



martes, 13 de agosto de 2019

Sueño de amor (1960)




Título original: Song Without End
Directores: Charles Vidor y George Cukor
EE.UU., 1960, 130 minutos

Sueño de amor (1960) de Charles Vidor y George Cukor


Tienen las biografías de grandes compositores un algo de adoración reverencial que, en ocasiones, las hace especialmente tediosas. Es el caso de Song Without End que, aparte de no escapar a dicha premisa, se vio sin duda condicionada por el hecho de que el director Charles Vidor falleciera durante el rodaje y hubiese de ser reemplazado por George Cukor.

Dirk Bogarde compone un Liszt temperamental y orgulloso, en la más pura tradición romántica. Son sus amoríos intensos, escandalosamente apasionados para la época, lo mismo que su vida errante, recibiendo la aclamación popular a través de los principales escenarios y cortes europeas.



El guion de Oscar Millard se centra en el momento crucial en el que Liszt, reconocido intérprete al piano de las obras de Chopin o Beethoven, decidirá, sin embargo, consagrarse a la composición de sus propias partituras o incluso a promocionar las de jóvenes valores, como un tal Richard Wagner (Lyndon Brook), al que primero ningunea, pero ante cuyo talento no le quedará más remedio que acabar rindiéndose.

Por la manera que tiene Bogarde de teclear se deduce que o bien era un consumado pianista o, lo que es más probable, que fueron muchísimas las horas de ensayo previas para preparar su papel. En cualquier caso, el actor estuvo nominado al Globo de Oro (que no ganó) y la película se hizo con el Óscar a la mejor banda sonora, como era de esperar. La única pega es que, al incluir íntegras tantas piezas del repertorio, el metraje se acaba resintiendo y de ahí las más de dos horas de duración.