Mostrando entradas con la etiqueta Robert Fripp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robert Fripp. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de febrero de 2019

Wonderstruck: El museo de las maravillas (2017)




Título original: Wonderstruck
Director: Todd Haynes
EE.UU., 2017, 116 minutos

Wonderstruck (2017) de Todd Haynes


La inconfundible guitarra de Robert Fripp se deja oír en los momentos más emotivamente mágicos de Wonderstruck, genial obra maestra de Todd Haynes que adapta la novela del no menos extraordinario Brian Selznick (el mismo que viajara a los inicios del cinematógrafo en La invención de Hugo Cabret). Tiene lógica que el director norteamericano recupere un corte de Evening Star, viejo álbum que el líder de King Crimson grabase en compañía de Brian Eno a finales de 1975, habida cuenta de que una de las dos historias narradas en la película transcurre en 1977. De hecho, la banda sonora de Wonderstruck aparece trufada de hits de los setenta de la altura de "Space Oddity" de Bowie o la versión funky que el brasileño Eumir Deodato realizó de "Also sprach Zarathustra" en 1973.

La otra trama se sitúa mucho antes, en el 1927 en blanco y negro inmediatamente anterior a la irrupción del cine sonoro, y enlaza de pleno con el resurgimiento del mudo desatado a partir de The Artist (2011) y seguido, después, por la española Blancanieves (2012). Sólo que aquí se acierta a contar la historia desde el punto de vista de dos niños sordos cuyos vínculos, más allá del espacio y del tiempo, no se aclararán hasta el final del relato.

Julianne Moore (izquierda) junto a Millicent Simmonds


Un muchacho huérfano que busca a su padre, una chica obsesionada con una actriz de Hollywood, la fascinación que ambos sienten por los museos, cómo se las apañarán para sobrevivir solos en la gran ciudad... Elementos todos ellos que se dan cita en Wonderstruck ('asombrado', 'sorprendido' en inglés) para ser contados de un modo insólitamente original.

Y, al mismo tiempo, maquetas, dioramas, muñecos, libros antiguos, viejos recortes de prensa... se combinan sabiamente con enormes dosis de inventiva para dar lugar a una de esas películas de un cierto tipo de cine americano (cuyos tótems, aparte del ya mencionado Haynes, serían el guionista Charlie Kaufman o el director Wes Anderson, entre otros) en las que la imaginación ocupa un lugar destacado.


lunes, 2 de julio de 2018

Formentera Lady (2018)




Director: Pau Durà
España, 2018, 85 minutos

Formentera Lady (2018) de Pau Durà


Ante todo, debo confesar que han sido motivos extracinematográficos (musicales, concretamente) los que me han movido a ir a ver Formentera Lady, debut en el largometraje del actor (y ahora director) Pau Durà. Y es que la película que nos ocupa toma su nombre del título de una canción de los británicos King Crimson, incluida en Islands (1971), el que fuera cuarto álbum de estudio de la banda. No es que Pepe Sacristán esté muy creíble en el papel de viejo jipi trasnochado, aunque su personaje asegure serlo "hasta el forro de los huevos", pero el solo hecho de que se mencionen en los diálogos los nombres de Robert Fripp y Peter Sinfield ya es motivo suficiente para reseñar una cinta que se dio a conocer en el último Festival de Málaga.

"Adonde no pueda llevar estas alpargatas todo el año es difícil que me vean el pelo", le dirá Samuel a su nieto en algún momento. Porque el abuelo Sammy detesta el Continente casi tanto como las responsabilidades; y verse, de la noche a la mañana, con un niño a su cargo trastoca sus planes de irse de gira con los colegas: en tiempos, este hombre (hoy anciano decrépito) parece ser que fue una leyenda del banyo. Casi tanto, al menos según los créditos finales, como el propio Pau Durà con el ukelele: el director, por cierto, se reserva una breve aparición en forma de padre primerizo a quien Samuel se abraza efusivamente durante una de sus estancias en el hospital.



El paso del tiempo y los estragos que causa será, pues, otro de los temas abordados. Y no sólo por la dolencia coronaria que aqueja al protagonista, sino que ello se hará evidente a medida que éste vaya visitando a sus antiguos amores por toda la isla. De hecho, una amiga de Sammy y de la que fue su pareja padece los síntomas de lo que tiene toda la pinta de ser alzhéimer o demencia senil: Samuel, incapaz de llevarle la contraria, se presta a seguirle la corriente como si su hija Anna (Nora Navas) aún tuviese siete años.

Pero tiene unos cuantos más y serios problemas con la justicia. Amén de un niño que se llama Marc (Sandro Ballesteros): formalito y obediente en un principio, el crío se hartará de que los adultos se lo vayan pasando como si de una carga engorrosa se tratase. Lo cual acaba dando pie a una situación que el cine ha explotado en infinidad de ocasiones, siendo Kramer contra Kramer (1979) de Robert Benton uno de los ejemplos canónicos al respecto, si bien es obvio que Pau Durà también se ha inspirado en otra fuente más antigua y radicalmente distinta: More (1969), el hoy filme de culto, con banda sonora de Pink Floyd, que Barbet Schroeder rodó en la Ibiza de finales de los sesenta.