Título original: The Shawshank Redemption
Director: Frank Darabont
EE.UU., 1994, 142 minutos
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| Cadena perpetua (1994) de Frank Darabont |
La película mejor valorada por los usuarios de IMDb, con una nota media que supera el nueve y más de dos millones de votos, no fue recompensada, sin embargo, con ninguno de los siete premios Óscar a los que optó. Lo cual pone de manifiesto hasta qué punto las preferencias de los espectadores difieren de lo dictado por la propia industria a través de sus mecanismos de promoción. Es ésta, en cualquier caso, una de aquellas cintas que se comprende que gusten al gran público por la sencilla razón de que en ella los malos acaban recibiendo su merecido y los buenos, pese a sufrir incontables injusticias, se ven finalmente resarcidos de tantísimo agravio.
Drama carcelario en la senda de Fuga de Alcatraz (Don Siegel, 1979) o Brubaker (Stuart Rosenberg, 1980), en la que, por cierto, también intervenía (aunque fugazmente) Morgan Freeman, la historia del banquero inocente Andy Dufresne (Tim Robbins), que pasa varias décadas en prisión condenado por un doble crimen que no cometió, bebe de modelos literarios tan manidos como el Edmond Dantès de El Conde de Montecristo o el Jean Valjean de Los miserables. Sólo que no fue concebido ni por Dumas ni por Victor Hugo, sino por el más prosaico Stephen King, autor del relato "Rita Hayworth and Shawshank Redemption".
Al margen de que Cadena perpetua no sea precisamente lo que se dice un dechado de verosimilitud, lo cierto es que Frank Darabont, guionista y director del filme, supo dotarlo de unos engranajes que funcionan con la precisión de un reloj suizo, motivo que explicaría que uno siempre termine enganchándose a la peripecia de su protagonista por más que haya visto la peli cientos de veces. Buena culpa de ello la tiene la voz en off de Red (Morgan Freeman), incluso la excelente banda sonora de Thomas Newman, pero también la habilidad con la que se refieren los acontecimientos a lo largo de un lapso temporal considerable, que va desde 1946 hasta 1967.
En ese sentido, una de sus virtudes principales radica en el hecho de que, aparte de abordar temas tan trascendentales como la amistad, la esperanza o la libertad, The Shawshank Redemption logra mostrar la evolución de la sociedad americana desde el interior de una prisión de alta seguridad. Y, así, vemos pasar las modas a través de los pósteres de actrices que Dufresne cuelga en la pared de su celda, al mismo tiempo que, no sin mucha insistencia, mejoran levemente las condiciones de vida de los presos a pesar de las malas artes del alcaide Norton (Bob Gunton).








