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martes, 4 de agosto de 2020

Cadena perpetua (1994)




Título original: The Shawshank Redemption
Director: Frank Darabont
EE.UU., 1994, 142 minutos

Cadena perpetua (1994) de Frank Darabont

La película mejor valorada por los usuarios de IMDb, con una nota media que supera el nueve y más de dos millones de votos, no fue recompensada, sin embargo, con ninguno de los siete premios Óscar a los que optó. Lo cual pone de manifiesto hasta qué punto las preferencias de los espectadores difieren de lo dictado por la propia industria a través de sus mecanismos de promoción. Es ésta, en cualquier caso, una de aquellas cintas que se comprende que gusten al gran público por la sencilla razón de que en ella los malos acaban recibiendo su merecido y los buenos, pese a sufrir incontables injusticias, se ven finalmente resarcidos de tantísimo agravio.

Drama carcelario en la senda de Fuga de Alcatraz (Don Siegel, 1979) o Brubaker (Stuart Rosenberg, 1980), en la que, por cierto, también intervenía (aunque fugazmente) Morgan Freeman, la historia del banquero inocente Andy Dufresne (Tim Robbins), que pasa varias décadas en prisión condenado por un doble crimen que no cometió, bebe de modelos literarios tan manidos como el Edmond Dantès de El Conde de Montecristo o el Jean Valjean de Los miserables. Sólo que no fue concebido ni por Dumas ni por Victor Hugo, sino por el más prosaico Stephen King, autor del relato "Rita Hayworth and Shawshank Redemption".



Al margen de que Cadena perpetua no sea precisamente lo que se dice un dechado de verosimilitud, lo cierto es que Frank Darabont, guionista y director del filme, supo dotarlo de unos engranajes que funcionan con la precisión de un reloj suizo, motivo que explicaría que uno siempre termine enganchándose a la peripecia de su protagonista por más que haya visto la peli cientos de veces. Buena culpa de ello la tiene la voz en off de Red (Morgan Freeman), incluso la excelente banda sonora de Thomas Newman, pero también la habilidad con la que se refieren los acontecimientos a lo largo de un lapso temporal considerable, que va desde 1946 hasta 1967. 

En ese sentido, una de sus virtudes principales radica en el hecho de que, aparte de abordar temas tan trascendentales como la amistad, la esperanza o la libertad, The Shawshank Redemption logra mostrar la evolución de la sociedad americana desde el interior de una prisión de alta seguridad. Y, así, vemos pasar las modas a través de los pósteres de actrices que Dufresne cuelga en la pared de su celda, al mismo tiempo que, no sin mucha insistencia, mejoran levemente las condiciones de vida de los presos a pesar de las malas artes del alcaide Norton (Bob Gunton).


domingo, 2 de agosto de 2020

El resplandor (1980)




Título original: The Shining
Director. Stanley Kubrick
Reino Unido/EE.UU., 1980, 119 minutos

El resplandor (1980) de Stanley Kubrick

El lugar estaba completamente vacío. Sin embargo, no era así, porque en el Overlook las cosas seguían y seguían. Allí todos los momentos eran un momento. [...] En el Overlook, todas las cosas tenían una especie de vida. Era como si a todo el lugar le hubieran dado cuerda con una llave de plata. El reloj estaba en marcha... Él era esa llave, pensó tristemente Danny. Tony se lo había advertido, y él había dejado que las cosas siguieran su curso.

Stephen King
El resplandor
Traducción de Marta I. Guastavino

La imagen de Jack Nicholson destrozando a hachazos una puerta mientras pone cara de loco quedará para la posteridad como uno de los momentos más espeluznantes de la historia del cine. Recurso de enorme fuerza visual, sin duda, pero que, como otros elementos icónicos de la película (por ejemplo las turbadoras hermanas gemelas o el laberinto arbóreo), no estaba presente en la novela homónima de Stephen King en la que se basaron Kubrick y su equipo de colaboradores.

Y es que el director neoyorquino afincado en Inglaterra tuvo siempre la habilidad de amoldar a su propio universo todo aquello que se propuso llevar a la pantalla. A este respecto, la versión fílmica de El resplandor prescinde de la espectacularidad que habrían aportado los setos con forma de animales del área infantil o la explosión final del hotel para centrarse en la creación de atmósferas inquietantes que fuesen la traducción en imágenes del delirio que aflige a la familia Torrance.

"Come and play with us!"


¿Y qué decir de un rodaje que resultó tan o incluso más terrorífico que la historia narrada en el filme? Fiel a un perfeccionismo rayano en monomanía, el obsesivo Kubrick sometió a sus actores a interminables repeticiones hasta dar con la toma exacta. Algo que, en el caso de Shelley Duvall, rozaría el acoso traumatizante, a juzgar por la insistencia del cineasta en corregir y amonestar, una y otra vez, a la intérprete por el más mínimo detalle.

Con todo y con eso, The Shining sobrepasa de largo la categoría de obra maestra en su género para convertirse en título de culto cuyos ingredientes (la avalancha de sangre inundando el vestíbulo, la Steadicam siguiendo las progresiones del triciclo de Danny por los tortuosos pasillos del Overlook) forman parte ya de la memoria cinéfila de varias generaciones.


miércoles, 6 de mayo de 2020

Cuenta conmigo (1986)




Título original: Stand by Me
Director: Rob Reiner
EE.UU., 1986, 89 minutos

Cuenta conmigo (1986) de Rob Reiner


Podría parecer una simple comedia juvenil de adolescentes que explican historias al calor del fuego en un campamento de verano. Pero no: Stand by Me es mucho más que eso. Se trata del rito iniciático de cuatro amigos que, siguiendo el trazado de la vía del tren, emprenden un viaje sin retorno: el que va desde la niñez hasta la pérdida de la inocencia.

De un modo o de otro, todos ellos tienen en común alguna congoja interior que los atenaza, pero que, al mismo tiempo, los une. Son la pandilla que comparte la cabaña en la copa de un árbol, primeros cigarrillos y alguna que otra gamberrada. Sin embargo, también habrá tiempo para confidencias y retos: cruzar el puente sobre el río con la locomotora pisándoles los talones, plantarle cara al matón de Ace (Kiefer Sutherland) y su banda de indeseables...



Chris (River Phoenix) es el malote del grupo, quizá porque viene de una familia desestructurada y ya está predeterminado por ello; Teddy (Corey Feldman) desempeña el rol de excéntrico, lo cual no deja de ser una fachada para sobrellevar el desequilibrio mental de su padre, un veterano que participó en el desembarco de Normandía, pero que también le quemó una oreja durante uno de sus arrebatos; Vern (Jerry O'Connell) es el benjamín y, por ende, el más ingenuo de todos. En cambio, Gordie (Wil Wheaton) destaca por una extrema sensibilidad —fruto de la muerte prematura de su hermano mayor (John Cusack), así como del hecho de sentirse ignorado por sus padres— que le llevará a convertirse en escritor algún día.

Precisamente, es él quien, ya de adulto (Richard Dreyfuss), narra la historia en primera persona, ejerciendo, al mismo tiempo, de alter ego de Stephen King (autor del relato The Body, en el que se basa la cinta) e incluso del propio Rob Reiner, quien también incluyó en el guion no pocas experiencias personales de su infancia. La guinda la pone la canción homónima que da título al filme, un clásico de los cincuenta, inmortalizado por Ben E. King (1938–2015), que, al igual que sucedería en Ghost (1990) con la "Unchained Melody" de los Righteous Brothers, servía de reclamo nostálgico que encaja a la perfección con el espíritu de la película.