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martes, 11 de octubre de 2022

Roman Polanski: Odd Man Out (2012)




Título en español: Roman Polanski: hombre extraño fuera
Directora: Marina Zenovich
EE.UU., 2012, 85 minutos

Roman Polanski: Odd Man Out (2012)


Los hechos acaecidos en Suiza a partir de septiembre de 2009, con motivo de la detención de Polanski por parte de las autoridades helvéticas, obligaron a la cineasta Marina Zenovich a filmar una segunda parte de su aclamado documental Roman Polanski: Wanted and Desired (2008). Sobre todo porque, tal y como ella misma señala a través de la voz en off de su propia narración, se sintió hasta cierto punto responsable de desempolvar un caso que, tras la huida de EE.UU. a finales de los setenta del director de origen polaco, llevaba más de treinta años paralizado.

Así pues, son varias las tesis que se exponen a lo largo de Roman Polanski: Odd Man Out (2012) con el objetivo de esclarecer por qué un país teóricamente neutral se prestó a escuchar la demanda de extradición que pesaba sobre un ciudadano que hasta aquel entonces había visitado e incluso residido en Suiza con bastante frecuencia. 



Una de las razones aducidas apunta en la dirección del escándalo relacionado con la manipulación de divisas que poco antes salpicó a la entidad financiera UBS (Unión de Bancos Suizos). Según esta teoría conspirativa, la detención del célebre director habría sido una forma, por parte del Gobierno de la Confederación, de congraciarse con los fiscales estadounidenses encargados de investigar a los clientes que evaden o directamente blanquean su capital mediante cuentas bancarias depositadas en el país centroeuropeo.

Y a todo esto, la que en su día fuera víctima de los abusos, Samantha Geimer, se presta a ofrecer todo tipo de declaraciones, sonriente y rodeada de su familia, incluidos su madre y su marido, recalcando, una y otra vez, que la prensa sensacionalista le ha hecho mucho más daño que Polanski, al que perdonó públicamente años atrás. También el círculo próximo al acusado (el montador Hervé de Luze, sus abogados, la cineasta Danièle Thompson, el novelista Pascal Bruckner, etc.) aporta su visión de los hechos mientras el circo mediático, siempre ávido de carnaza, rodea el chalé de Gstaad en busca de alguna imagen de su ilustre confinado.



domingo, 9 de octubre de 2022

Roman Polanski: Se busca (2008)




Título original: Roman Polanski: Wanted and Desired
Directora: Marina Zenovich
EE.UU./Reino Unido, 2008, 99 minutos

Roman Polanski: Se busca (2008)


"En Francia lo adoran y en América lo persiguen". O así, al menos, lo resumía uno de los testimonios que participaron en el documental Roman Polanski: Wanted and Desired (2008) dirigido por la estadounidense Marina Zenovich a propósito de la acusación que todavía hoy, más de cuatro décadas después de los hechos, aún pesa sobre el cineasta franco-polaco, imputado por haber mantenido "relaciones sexuales ilícitas" con una niña de trece años. Situación un tanto kafkiana que, al parecer (o por lo menos según la tesis central del filme), habría sido consecuencia de la complejidad del sistema judicial norteamericano, unida al afán de protagonismo del juez instructor del caso.

Aunque, por otra parte, también se hace especial hincapié en el destino aciago de un hombre perseguido por la tragedia desde su más tierna infancia. Alguien dotado de una personalidad magnética, capaz de ser el centro de atención sin proponérselo y, por ello mismo, blanco perfecto, a partir de un momento determinado de su vida, de la prensa sensacionalista de medio mundo. Sin embargo, ni el martirio de sus padres en los campos de exterminio nazi ni el brutal asesinato de su esposa, Sharon Tate, a manos del clan Manson pudieron doblegar el impulso creativo de un director tan exitoso como controvertido.



No obstante, parece ser que, al menos para una parte considerable de la opinión pública norteamericana, el que Polanski hubiese dirigido una película de temática satánica justo antes de que matasen a su mujer lo convertía en un personaje envuelto en una especie de leyenda negra. Algo así como un tipo bajito que, habiendo crecido en la monótona rigidez de un régimen socialista, estaba inevitablemente predestinado a convertirse, a su pesar, en un director de fama internacional y a la vez en el centro de envidias y rencillas.

Por último, pero no menos significativa, la presencia entre los participantes que dan su opinión sobre lo ocurrido de Samantha Geimer (la menor víctima de los supuestos abusos y hoy feliz madre de familia) aporta una nota todavía más absurda al caso, máxime si se tiene en cuenta que la mujer perdonó en su día a Polanski. De modo que la huida de este último, considerando la orden de busca y captura contra él que aún sigue vigente (lo que, en la práctica, se traduce en la imposibilidad de pisar suelo americano sin que su detención se hiciese de inmediato efectiva), terminó siendo la alternativa más plausible para un encausado cuyos derechos procesales no se habrían respetado plenamente.



viernes, 10 de noviembre de 2017

Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989)




Título original: Sex, Lies, and Videotape
Director: Steven Soderbergh
EE.UU., 1989, 100 minutos

Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989)


Cuentan las crónicas oficiosas (la anécdota tiene tanto de apócrifa como de verosímil) que, al producirse la caída del muro de Berlín, los alemanes del Este se abalanzaron en masa a las salas de cine para ver una película de sugerente título: Sexo, mentiras y cintas de vídeo... Verdad o no, el hecho muestra bien a las claras cómo fue recibido el largometraje de debut de Steven Soderbergh en medio mundo: multipremiada en Cannes contra todo pronóstico, así como candidata al Oscar al mejor guion, su inesperado éxito se debió más a lo que insinuaba que no a lo verdaderamente mostrado en pantalla.

La banda sonora de Cliff Martinez (en cuyo haber se encuentra la reciente The Neon Demon) acababa dándole al producto final su encanto definitivo mediante unas atmósferas obtenidas a base de sintetizador y a todas luces inspiradas en la música electrónica de Brian Eno.



En cualquier caso, los cuatro personajes principales de esta historia, según propia confesión del cineasta americano, pretendían representar otras tantas facetas de su personalidad: desde la frigidez de Ann (Andie MacDowell) o la impotencia de Graham (James Spader), pasando por la voluptuosidad de John (Peter Gallagher) y Cynthia (Laura San Giacomo), todos tienen algo del joven Soderbergh.

Visto a día de hoy, Sex, Lies, and Videotape se nos aparece como un filme quizá menos morboso, lo que tal vez contribuya a que ahora resalten otros aspectos más técnicos de su realización (no así una supuesta profundidad psicológica de sus protagonistas, tan escasa ahora como entonces).