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domingo, 19 de mayo de 2019

Sanko y el pulpo (1934)




Título original: Sankô to tako
Director: Yasuji Murata
Japón, 1934, 15 minutos

Sankô y el pulpo (1934) de Yasuji Murata


Indolente y soez, Sankô pasa sus días tumbado a la bartola haciendo caso omiso de las súplicas de su esposa. Pero cuando un vecino se presente en casa con el plano de un suculento tesoro, el carácter codicioso de Sankô le hará abandonar de inmediato su lecho para ponerse rumbo a la isla frente a cuyas costas naufragó un antiguo velero con una fortuna a bordo.

Toni Xuclà (izquierda) y su grupo en plena actuación


La sorpresa vendrá cuando el hombre descubra que una familia de pulpos gigantes tiene sus dominios en las profundidades de la misma gruta donde reposa el preciado botín... Sin embargo, y a pesar de los muchos contratiempos a que se verá expuesto, Sankô, zarandeado por su mujer, despierta para comprobar, con alivio, que todo había sido un mal sueño.


sábado, 10 de octubre de 2015

Dos mundos (1929)







Título original: Futatsu no sekai
Director: Yasuji Murata
Japón, 1929, 5 minutos

En el marco del Festival B-Anime, la Filmoteca de Catalunya ha programado para este fin de semana dos sesiones de cortometrajes, a partir de los fondos del Museo de Arte Moderno de Tokio, con la intención de dar a conocer algunas de las producciones pioneras de la animación japonesa.

Futatsu no Sekai (1929) es la típica fábula con finalidad didáctica sobre la historia del saltamontes y la hormiga, dando orientación moral a los niños, que aprenden que los insectos que trabajan duro son recompensados mientras que los más perezosos sufren y caen en la pobreza.

Yasuji Murata (1896-1966)

Kobutori (1929)




Directores: Chûzô Aochi y Yasuji Murata
Japón, 1929, 10 minutos

En el marco del Festival B-Anime, la Filmoteca de Catalunya ha programado para este fin de semana dos sesiones de cortometrajes, a partir de los fondos del Museo de Arte Moderno de Tokio, con la intención de dar a conocer algunas de las producciones pioneras de la animación japonesa.

Un anciano campesino vive una vida tranquila, pero se siente obstaculizado por un bulto antiestético en su rostro. Después de esconderse en el tronco de un árbol durante una fuerte tormenta, el viejo hombre ve un grupo de Tengu en una fiesta y se acerca a ellos para comenzar a bailar. Felizmente, los Tengu otorgarán al pobre hombre el deseo de eliminar el bulto de su cara.

Aunque un vecino envidioso, que también tiene un bulto, se entera de la buena fortuna del anciano, con lo que intentará imitar la jugada y robar el regalo. Los Tengu, sin embargo, optarán por darle el primer bulto, además del suyo propio, porque están disgustados con él por lo mal que baila y porque trató de robar el regalo.