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martes, 7 de enero de 2025

El inocente (1976)




Título original: L'innocente
Director: Luchino Visconti
Italia/Francia, 1976, 129 minutos

El inocente (1976) de Luchino Visconti


Un detalle que no suele mencionarse de L'innocente (1976), la película póstuma de Luchino Visconti, es que la mano que vemos al comienzo, durante los títulos de crédito iniciales, pasando delicadamente las hojas de la novela homónima de Gabriele D'Annunzio en la que se basa el guion, es la del propio cineasta. Lo cual revela la implicación del autor con su obra hasta el último suspiro, cuando ya apenas le quedaban fuerzas para seguir trabajando.

Lo cierto es que, entre una cosa u otra, la cinta pasó sin pena ni gloria, quizá porque el elenco de actores, tras la imposibilidad de contar con Alain Delon y Romy Schneider (que era la pareja artística que inicialmente hubiese deseado el director) tampoco contenía ningún nombre que resultase comercialmente relevante para el público de la época.



En cualquier caso, Giancarlo Giannini, en su papel del arrogante Tullio Hermil, se muestra más que convincente a la hora de encarnar a un hombre caprichoso y algo neurótico cuyo carácter atormentado le llevará a mantener un triángulo de fatales consecuencias entre una esposa insatisfecha (Laura Antonelli) y una amante independiente que desafía las convenciones sociales (Jennifer O'Neill).

Así pues, Visconti demostraba por enésima vez su particular sensibilidad a la hora de plasmar en imágenes el decadentismo de la aristocracia decimonónica, siempre con la mira puesta en reproducir minuciosamente el vestuario y los decorados en los que transcurre una historia trágica con ribetes folletinescos.



martes, 21 de julio de 2020

Jules y Jim (1962)




Título original: Jules et Jim
Director: François Truffaut
Francia, 1962, 105 minutos

Jules y Jim (1962) de François Truffaut


Tanto ha cambiado el mundo desde que Truffaut rodase Jules et Jim (y no digamos con respecto al tiempo en el que Henri-Pierre Roché publicó su novela) que hoy a muchos les costará trabajo percibir el carácter subversivo de una película tan audaz en su temática como en lo formal. Pero hablar explícitamente (y sin prejuicios) de triángulos amorosos y relaciones abiertas representaba, a principios de los sesenta, toda una osadía. Que, bastantes años después, el recientemente desaparecido Luis Eduardo Aute también contribuiría a banalizar cuando cantaba aquello de: "Una de dos, / o me llevo a esa mujer / o entre los tres nos organizamos, / si puede ser..."

Bromas al margen, lo cierto es que se comprende a la perfección el entusiasmo que la cinta despertó en un cineasta como Renoir, habida cuenta de las similitudes estilísticas y de espíritu que ésta comparte con Une partie de campagne (1946). De hecho, ya sea verídica o espuria, la anécdota de que Truffaut llevó varios años en el bolsillo de su americana la elogiosa carta que le dedicó el maestro explica bien a las claras la admiración mutua que ambos se profesaban.



Tercer largometraje de su director, Jules et Jim supuso la consagración definitiva de quienes participaron en él: Henri Serre (Jim), el austriaco Oskar Werner (Jules), que volvería a trabajar a las órdenes del realizador en Fahrenheit 451 (1966) y que, casualidades del destino, fallecería tan sólo dos días después que el propio Truffaut (el 23 de octubre del 84) víctima de un infarto.

Fresca, desinhibida, Catherine (Jeanne Moreau) es, paradójicamente, la verdadera protagonista de un filme cuyo título alude a los dos hombres que comparten con ella su amor y su vida a lo largo de varios decenios. Un retrato muy Nouvelle vague en el que la persistente voz en off, unida a la fotografía en blanco y negro de Raoul Coutard y la estridente banda sonora de Georges Delerue (con permiso de Bassiak, seudónimo de Serge Rezvani, quien interviene puntualmente para interpretar, junto a Moreau, "Le Tourbillon") conforman la esencia de una obra maestra tan personal como irrepetible.


sábado, 17 de agosto de 2019

Tirad sobre el pianista (1960)




Título original: Tirez sur le pianiste
Director: François Truffaut
Francia, 1960, 81 minutos

Tirad sobre el pianista (1960) de François Truffaut


Por algún extraño mal fario (o, sencillamente, a consecuencia de un escaso conocimiento de la lengua francesa) son varios los títulos de películas de Truffaut que se han traducido mal al castellano. Uno de ellos, el más flagrante, son esos "cuatrocientos golpes": traducción literal y absurda de la expresión faire les quatre cents coups, que vendría a significar algo así como "hacer las mil y una" (que es, precisamente, lo que hacen Antoine Doinel y el resto de chicos en dicho filme: "liarla parda"). De igual modo, "Tirad sobre el pianista" no se ajusta al verdadero significado del original francés, que más bien sería: "Disparen al pianista".

Aclarado lo cual, vamos ya de pleno con este clásico de la cinematografía gala que, dada la escasez de recursos, su director se vio forzado a rodar sobre la marcha en las calles de París. Una forma de trabajar, basada en la improvisación, que es quizá el motivo de esa leve comicidad que desprenden no pocas de las escenas y que fue, por otra parte, uno de los rasgos distintivos de la Nouvelle Vague, a menudo obsesionada con subvertir las convenciones de los géneros al uso para así captar mejor su esencia.



Partiendo de una novela de David Goodis (1917–1967), Truffaut concibe un filme policíaco según los parámetros de la política de los autores que tanto él como sus compañeros de generación habían propugnado, previamente, desde las páginas de Cahiers du cinéma. Así pues, Charlie, el tímido personaje interpretado por Charles Aznavour, posee un oscuro pasado que, en claro contraste con la sordidez del ambiente en el que toca el piano todas las noches, irá paulatinamente surgiendo conforme avance la acción.

Toda una urdimbre de deudas pendientes y ajustes de cuentas que tendrá su culminación trágica, mientras suena de fondo la pianola de Georges Delerue, en la bella secuencia de la nieve: una de esas imágenes icónicas de la historia del cine, tantas veces citada, homenajeada —cuando no directamente plagiada...— y que el propio Truffaut revisitaría años después, dándole otro enfoque, con Catherine Deneuve y Jean-Paul Belmondo, en La sirena del Mississippi (1969).