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sábado, 17 de mayo de 2025

Casa en flames (2024)




Título en español: Casa en llamas
Director: Dani de la Orden
España/Italia, 2024, 108 minutos

Casa en flames (2024) de Dani de la Orden


Hábil tejedor de comedias frescas y ágiles, Dani de la Orden ensaya en Casa en flames (2024) una propuesta que, si bien mantiene ese espíritu ligero en su arranque, pronto se adentra en territorios mucho más incómodos y profundos. La excusa argumental, una familia aparentemente modélica de la burguesía barcelonesa que se dispone a pasar el fin de semana en su encantadora residencia junto al mar, sirve como detonante para una explosión de tensiones latentes y secretos a voces. A través de situaciones cotidianas llevadas al extremo, la película invita a reflexionar sobre la hipocresía de las relaciones familiares y cómo la convivencia, incluso en el radiante paraíso de Cadaqués, puede convertirse en un auténtico campo de batalla.

Una de las principales bazas de Casa en flames reside, sin duda, en su notable reparto. Por ejemplo Emma Vilarasau y Alberto San Juan, en el rol de matrimonio divorciado, destilan una química notable que se va acentuando a medida que las cosas se tensan. O Enric Auquer y María Rodríguez Soto en el papel de hermanos: sus personajes, entre lo entrañable y lo irritante, consiguen generar en el espectador una mezcla de empatía y exasperación, clave para que la película funcione en sus diversas capas. Al mismo tiempo, el multipremiado guion de Eduard Sola, repleto de diálogos y réplicas mordaces, contribuye a reforzar la sensación de que todos ocultan algo.



Sin embargo, también es cierto que quizá se echa en falta una mayor profundización en las motivaciones de algunos secundarios, caso de Blanca (Clara Segura), Marta (Macarena García) o Toni (José Pérez-Ocaña), que podrían haber enriquecido aún más el retrato coral de esta peculiar parentela. Curiosamente, todos ellos, los "acoplados" o ajenos al clan en tanto que parejas de los anteriores, irán sucesivamente abandonando el barco conforme adquieran conciencia del nido de víboras en el que se han metido. Aun así, estos detalles no empañan el resultado final, que se erige como una propuesta entretenida y con momentos de auténtica lucidez sobre las complejidades de las relaciones humanas y las máscaras que a menudo nos vemos obligados a llevar.

En definitiva, Casa en flames se presenta como un inteligentísimo retrato de familia que, aunque no inventa nada, sí ofrece una mirada ácida y divertida sobre los conflictos y las dinámicas familiares y de pareja. Con unas interpretaciones sólidas y una dirección que sabe mantener el ritmo, la puesta en escena de Dani de la Orden consigue emocionarnos hasta su último fotograma, dejando una reflexión agridulce en torno a la fina línea que separa la convivencia cordial de la confrontación.



sábado, 11 de diciembre de 2021

Para que no me olvides (2005)




Directora: Patricia Ferreira
España, 2005, 100 minutos

Para que no me olvides (2005) de P. Ferreira


Aun llevando muchos años separada y tener que hacerse cargo de su padre octogenario (Fernando Fernán-Gómez), Irene (Emma Vilarasau) ha sacado adelante ella sola a su hijo David (Roger Coma), hoy estudiante de arquitectura. La relación entre ambos es bastante fluida hasta que David decide irse de casa para vivir con su novia Clara (Marta Etura), algo que Irene no acaba de encajar del todo. Sin embargo, David cuenta con el respaldo incondicional de su abuelo, hombre de carácter afable a pesar de que buena parte de su familia falleció durante la Guerra Civil.

La memoria y la pérdida son dos de los ejes vertebradores de Para que no me olvides (2005), drama familiar dirigido por la madrileña de ascendencia gallega Patricia Ferreira. Memoria porque al abuelo Mateo le va fallando cada vez más la retentiva (hasta el extremo de hablar con difuntos o sentir la necesidad, antes de que lo lleven a una residencia para ancianos, de dejar por escrito unas vivencias que el tiempo no tardará en borrar); y pérdida porque los protagonistas deberán hacer frente al trauma que supone el fallecimiento repentino de un ser querido.



Algo más soterrado, pero no por ello menos evidente, se percibe un ligero mensaje reivindicativo. Por ejemplo a través de los recuerdos del abuelo, hijo de un tipógrafo republicano cuya imprenta se hallaba a las afueras de Madrid y que perdió a los suyos en las playas de Alicante mientras esperaban en vano que un buque aliado viniese a evacuarlos.

Aunque, además de la memoria histórica, la nota social también está presente a través del desahucio al que se expone la familia de Mauricio (Joaquín Hinojosa) e incluso en el hecho de que Clara trabaje de cajera en un supermercado o que Irene esté preparando un montaje de La gaviota de Chéjov con una compañía de actores invidentes. Aun así, y sin que lleguen a quedar ensombrecidos los méritos de la cinta, el resultado final no logra sustraerse del todo a un cierto tono lacrimógeno, más propio de un telefilme de sobremesa.