Director: Pedro Almodóvar
España, 2006, 121 minutos
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| Volver (2006) de Pedro Almodóvar |
Si La mala educación (2004) había sido una película muy masculina, para su siguiente proyecto, en cambio, Almodóvar decidió contar una historia manchega de fantasmas que girase en torno a un verdadero matriarcado. Volver (2006) no sólo supuso el reencuentro, tras casi dos décadas sin haber trabajado juntos, entre el cineasta y Carmen Maura, sino que, además, le valió una merecidísima nominación al Óscar a Penélope Cruz por su papel de Raimunda (galardón que, por cierto, aún se le resistiría un par de años más, hasta Vicky Cristina Barcelona).
Con ese título de tango (aflamencado en la versión de Estrella Morente que "canta" Penélope), Volver nos habla del eterno retorno, de viejas rencillas familiares que el paso del tiempo ayuda a curar a base de comprensión y generosidad. También es un homenaje (otro más, tras títulos tan emblemáticos como Todo sobre mi madre, 1999) a la figura materna, cuyo espíritu se aparece a las hijas al cabo de los años con la intención de esclarecer los secretos que ésta se llevó consigo a la tumba.
Se trata, por tanto, de un Almodóvar que coquetea con el más allá, pese a que su cine sea muy de aquí. Capaz de liquidar al macho a manos de su prole como ya hiciera en la célebre escena del jamonazo de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984). Un autor que indaga en sus propias raíces y que no duda, según declaran los créditos finales, en nombrar "asesoras de asuntos manchegos" a sus hermanas Antonia y María Jesús. De ahí que Chus Lampreave esté tan propia cuando dice aquello de "¡Que tengáis cuidaíco!"
La acogida que tuvo la película a nivel de público y de crítica fue excelente, agraciada con cinco Goyas y otros tantos trofeos en los European Film Awards, amén del premio colectivo que recibieron en Cannes las actrices protagonistas, además del de Mejor Guion. Y toda esa repercusión internacional por una cinta inequívocamente provinciana en la que las intérpretes se dan sonoros besos de abuela, Sole (Lola Dueñas) se monta una peluquería ilegal en casa, Agustina (Blanca Portillo) acude a un programa de telebasura para ventilar sus miserias y Raimunda ocupa el bar del vecino. Con lo que queda de sobras demostrada la máxima de que "no hay nada más universal que lo local".





