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martes, 15 de diciembre de 2020

El patio de mi cárcel (2008)




Directora: Belén Macías
España, 2008, 100 minutos

El patio de mi cárcel (2008) de Belén Macías


Un grupo de reclusas aficionadas al teatro: he ahí, a grandes rasgos, el germen de lo que depara este drama carcelario cuyo origen se remonta, según se lee en los créditos finales, a "una historia libremente inspirada en la compañía Teatro Yeses, grupo de teatro formado por internas de la prisión de mujeres de Madrid". Microcosmos variopinto, pues, en el que caben desde la gitana tradicional (Ana Wagener, nominada al Goya como actriz revelación) hasta la yonqui atracadora de bancos (Verónica Echegui) o la prostituta reincidente (Violeta Pérez).

Diez años de vida en el penal, del 85 al 95, narrados con solvencia por Belén Macías (Tarragona, 1970), prolífica realizadora televisiva que, aparte de ésta su ópera prima, estrenada en 2008, cuenta en su haber con otros dos largos: Marsella (2014) y Juegos de familia (2016).



Tal y como se desprende del título, El patio de mi cárcel sugiere que para las protagonistas de esta historia no hay más hogar que el centro penitenciario en el que se hayan cumpliendo condena. De hecho, algunas presas llegan a entablar relaciones sentimentales entre ellas y, en líneas generales, y a pesar de una conflictividad latente que de vez en cuando se desboca, puede decirse que las integrantes del Módulo 4 forman una especie de familia, paralela e independiente de la que cada una de ellas dejó en sus respectivas existencias allende los muros del correccional.

Frente a la rigidez de otras celadoras (Blanca Apilánez y Susi Sánchez), Candela Peña interpreta a una funcionaria de prisiones con voluntad de introducir nuevos métodos que ayuden a las chicas a abrir sus horizontes más allá de la miseria que han conocido. Ardua empresa que chocará con la incomprensión de muchos, pero también con la complicidad de la directora del centro (Blanca Portillo) y hasta de inesperados compañeros de viaje (caso del guardia civil al que da vida Luis Callejo).



domingo, 5 de enero de 2020

Katmandú: Un espejo en el cielo (2011)




Directora: Icíar Bollaín
España, 2011, 104 minutos

Katmandú: Un espejo en el cielo (2011)
de Icíar Bollaín

Inspirada en la vida de la maestra catalana Victòria Subirana (Ripoll, 1959), también conocida como Vicky Sherpa, Katmandú: Un espejo en el cielo aborda las dificultades a las que la joven Laia (interpretada por Verónica Echegui) debe hacer frente para sacar adelante su proyecto de escuela en uno de los barrios más degradados de la capital nepalí. Sus alumnos son intocables o impuros cuyo contacto procuran evitar las demás castas, motivo más que suficiente para complicar una labor ya de por sí ardua.

Diversos flashback nos irán mostrando cómo la infancia de la muchacha no fue precisamente un camino de rosas ni en su colegio de monjas, donde la castigaban por díscola, ni menos aún en el seno de una familia con continuas trifulcas (la escena en la que los hermanos se esconden debajo de la cama es bastante reveladora a este respecto). Ni siquiera, ya en la facultad, puede contar con la comprensión de su pareja mientras se prepara para diplomarse y así optar a una vida mejor.



Vivencias, todas ellas, que nos ayudan a entender por qué tanto empeño, por su parte, una vez ya instalada en Nepal, donde ni la corrupción de los funcionarios locales ni la tozudez de unas familias que no comprenden por qué sus hijos deben ir a clase lograrán doblegar la perseverancia de Laia.

Sin embargo, es muy probable que el guion de Icíar Bollaín y Paul Laverty tienda, en cierta manera, a idealizar los hechos, cuando no a simplificarlos. Por ejemplo, en lo concerniente al matrimonio de conveniencia de la protagonista y su posterior enamoramiento de Tsering o a cómo se implica en el drama personal de su compañera Sharmila o en el progreso de algunos de sus alumnos.