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martes, 19 de septiembre de 2023

Creatura (2023)




Directora: Elena Martín Gimeno
España, 2023, 112 minutos

Creatura (2023) de Elena Martín


Si algún reproche se le puede recriminar a Elena Martín Gimeno, protagonista y directora de Creatura (2023), es el hecho de que su película apunta tal vez en demasiadas direcciones, aunque finalmente no concreta ninguna. Queda claro, desde buen principio, que todo gira en torno a la vida afectiva de una treintañera, Mila, quien, tras una crisis de pareja, llevará a cabo una introspección regresiva cuyos dos momentos álgidos nos sitúan, respectivamente, en la adolescencia y primera infancia del personaje. Etapas cruciales, dicho sea de paso, para la formación del carácter, pero también en lo que concierne a experiencias iniciáticas que posteriormente le pasarán factura, dando como resultado una sexualidad a todas luces insatisfactoria.

De la relación con sus padres (Alex Brendemühl y Clara Segura) se desprende que la Mila de quince años se sintió a menudo incomprendida, víctima de unos condicionantes sociales que por ejemplo impedían que una chica pudiese quedarse a dormir en casa de un amigo o que en el pueblo pasaran a señalarla con el dedo por mostrar sus encantos a través del Messenger o besarse con algún chaval a la luz de la luna en las calas recónditas de una playa solitaria.



Lo sorprendente es que la niña que fue alguna vez daba ya muestras de una precocidad indiscutible al proclamar a las cuatro vientos "¡Me bota la vulva!" y restregarse contra enseres y aun allegados (incómodos ante la evidencia de que una cría de tan corta edad se masturbe). Origen, todo ello, de futuros traumas y bloqueos emocionales, ya sean en forma de disputas familiares o de urticaria recurrente.

Después de haber sido una de Les amigues de l'Àgata (2015) y de deslumbrar con su primer largo, Júlia ist (2017), la joven realizadora catalana vuelve a la carga con una cinta, premiada en Cannes, a medio camino entre el retrato generacional y la reivindicación feminista. Queda por ver, eso sí, si el filme, además de a millennials y colegialas de la Generación Z, es capaz de entusiasmar también a otros sectores del público. De momento parece ser, según tuiteó hace unos días la distribuidora Avalon, que a la reina Letizia le ha encantado.



lunes, 30 de abril de 2018

Les amigues de l'Àgata (2015)




Título en español: Las amigas de Àgata
Directoras: Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen
España, 2015, 72 minutos

Les amigues de l'Àgata (2015)


Todo el mundo hablaba de Les amigues de l'Àgata cuando se estrenó hace tres años. Me pregunto si realmente fueron tantos los que la llegaron a ver. En cualquier caso, la buena noticia es que abrió una senda por la que poco después transitarían Elena Martín y Carla Simón, demostrando que otro cine es posible y que con dos piedras y un palo no sólo se puede levantar una película, sino llegar al gran público.

De sobras es conocido el hecho de que sus directoras surgieron de la Universidad Pompeu Fabra y que la película iba a ser, en un principio, su proyecto final de carrera. Trabajo que, bajo la égida de Gonzalo de Lucas, se acabó convirtiendo en el retrato de cuatro veinteañeras, amigas desde la infancia y recién llegadas a la facultad, que comienzan a intuir que casi nada es para siempre (ni siquiera su amistad).



Cuatro directoras para cuatro actrices, una de ellas la ya mencionada Elena Martín (protagonista de la cinta y de la posterior Júlia Ist, con la que debutaría en la dirección). Su personaje, Àgata, es, de hecho, el primero en notar que algo está cambiando en su interior, quizá porque al entrar en contacto con nuevos ambientes (es estudiante de primero de Humanidades) va gradualmente perdiendo el interés por las cosas que solía hacer con sus amigas del colegio.

Todas ellas comparten un similar gusto por salir de fiesta y divertirse, aunque el final de la adolescencia (ésa que tanto tiende a prolongarse en las sociedades occidentales) acecha a la vuelta de la esquina y muy pronto (ellas aún no lo saben) dejarán de interesarles todas esas actividades sobre las que ahora giran sus vidas. Por eso, cuando se despiertan en Àgata los primeros síntomas de lo que parece ser la antesala de la vida adulta las otras tres reaccionan airadamente, incapaces de comprender que haya algo más que el grupo y pasarlo bien.


miércoles, 19 de julio de 2017

Júlia ist (2017)




Directora: Elena Martín
España, 2017, 90 minutos

Júlia ist (2017) de Elena Martín


La constatación de que otro cine es posible nos está llegando últimamente de la mano de nuevas realizadoras, en su mayoría procedentes del mundo universitario y todas ellas dotadas de un inmenso talento, como lo prueba el hecho de que sus filmes son premiados en los distintos festivales en que participan. Si hace unos días comentábamos el caso de Estiu 1993, el debut de Elena Martín dirigiendo y protagonizando Júlia ist no le va a la zaga.

Como ya sucediera con Les amigues de l'Àgata (2015), donde el personaje que da título a la peli estaba interpretado precisamente por Elena Martín, el proyecto surgió a partir del trabajo de fin de carrera de un grupo de alumnos de Gonzalo de Lucas en la Universidad Pompeu Fabra. Ello explica la frescura de su puesta en escena, así como la temática elegida: la desubicación de una estudiante de arquitectura que se marcha de Erasmus a Berlín.



Lo cierto es que a muchos espectadores no les resultará fácil empatizar con Júlia, habida cuenta de la apatía que en varios momentos domina su existencia. Una indecisión que la llevará a marcharse sin avisar a Jordi, su pareja, y luego a romper con él a distancia: desde luego, ya demostró Carlos Marques-Marcet en 10.000 Km (2014) que las relaciones vía Skype suelen acabar fatal.

En la capital alemana, Júlia se verá sometida a un duro aprendizaje: el de adaptarse a una nueva mentalidad y, lo que es aún más importante, sobrevivir fuera de casa sin la ayuda de los padres. En este sentido, hace unos días la realizadora calificaba a su personaje de "mimada" (La Vanguardia, 16 de junio). Algo que, sin embargo, no tiene visos de mejorar tras su regreso a Barcelona, ya que la transformación que se ha obrado en ella la convertirá también en una extraña en su propia casa.