viernes, 20 de febrero de 2026

Persecución en la noche (1947)




Título original: Ride the Pink Horse
Director: Robert Montgomery
EE.UU., 1947, 101 minutos

Persecución en la noche (1947)


Interesantísimo ejercicio de cine negro dirigido e interpretado por Robert Montgomery (1904-1981), quien ya había hecho lo propio en La dama del lago (1946) donde, aparte de experimentar con la cámara subjetiva, encarnaba al mítico detective Phillip Marlowe. Sin embargo, su papel en Ride the Pink Horse (1947), un veterano de guerra que llega a la ciudad fronteriza de San Pablo con el objetivo de vengar la muerte de un amigo, se sitúa en el terreno de la ambigüedad moral. Entre otras cosas porque, conforme avance la acción, irá quedando cada vez más claro que sus verdaderas intenciones pasan, en realidad, por chantajear al responsable de dichos actos, un gánster medio sordo llamado Frank Hugo (interpretado con acritud por Fred Clark).

A diferencia de lo que sería el habitual héroe cínico, pero con sentido del honor, de tantas producciones de este subgénero, Lucky Gagin (Montgomery) representa más bien a un hombre roto, xenófobo y emocionalmente distante que desprecia el entorno mestizo al que ha ido a parar. Así pues, lo que separa a esta película del noir convencional es su atmósfera, mezcla de aislamiento y aspereza. Como chocante resulta, asimismo, el título original, que hace referencia a un viejo carrusel donde el caballo rosa representa la futilidad de los esfuerzos del protagonista, dando vueltas en círculos, buscando una recompensa que siempre está fuera de su alcance.



Escrita por los afamados Ben Hecht y Charles Lederer, la cinta contó en su reparto con varios intérpretes destacables, caso de Wanda Hendrix en el papel de Pila, joven inocente y un tanto supersticiosa que hace entrega a Gagin de un valioso amuleto, o Thomas Gomez, quien optó al Óscar a mejor secundario por su actuación como Pancho, propietario del ya mencionado tiovivo y amigo fiel del gringo. Andrea King, en cambio, es Marjorie, una típica femme fatale al servicio de Hugo y que urdirá sus malas artes en contra del no menos ambiguo Gagin.

La predilección por las tomas largas, junto con la excelente fotografía en blanco y negro de Russell Metty y la banda sonora de Frank Skinner, acaban de configurar el trasfondo de una historia que, pese a cierta voluntad de justicia, encarnada por la presencia de Retz (Art Smith), un bondadoso agente del FBI, rehúye a toda costa cualquier tentativa de desenlace simplista. De ahí que lo que verdaderamente perdure sea la imagen de un hombre que, aunque sobrevive, seguirá siendo un extraño para sí mismo y para el resto del mundo.



1 comentario:

  1. Otro ejemplo de aquel cine negro de los prolíficos años cuarenta, esta vez con ínfulas de autoría por parte de un discreto actor metido a realizador (responsable el año anterior, como apuntas, de LA DAMA DEL LAGO, un curioso pero fallido experimento de cámara subjetiva). Una atmósfera espesa y atención por el detalle son virtudes parcialmente enturbiadas por unos movimientos de cámara tan ampulosos como poco eficaces, que en mi opinión restan fluidez a la narración.
    Un saludo.

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