miércoles, 3 de junio de 2020

Sueños de oro (1958)




Título original: El gran espectáculo
Director: Miguel Zacarías
Méjico, 1958, 80 minutos

Sueños de oro (1958) de Miguel Zacarías


De nuevo la Faraona hacía las Américas y, una vez más, repitiendo la misma fórmula, con un musical repleto de coreografías exuberantes en el que, además de coplas y su característico estilo flamenco, se atrevió con alguna ranchera ("¡Grítenme, piedras del campo!") y hasta un par de números de ambientación brasileña: "O Siridó" y "Sueño en Bahía".

También su hermana Carmen pululaba por allí, interpretando un breve papelito (Olga) de aspirante a estrella que rivaliza con la protagonista por atraer la atención del apoderado Fernando (Antonio Badú) y que canta un tema de Quiroga, León y Balerio: "Con un pañuelito blanco".



En esta ocasión, dos son los actores que ejercen el rol de donaire: por una parte, como gracioso andaluz, tenemos a Florencio Castelló (El Cascao), comparsa habitual de Lola Flores en su periplo mejicano y célebre actor de doblaje que pusiera su inconfundible voz al servicio del gato de Pixie y Dixie o el dicharachero cuervo de Dumbo. El otro bufón, más en clave charra, es Lalo González, alias Piporro, cuyo personaje, el típico nuevo rico deseoso de alardear de su dinero, convertirá a la humilde Carmela (Lola Flores) en un astro de carrera fulgurante.

Poco importa que el argumento sea más o menos el de siempre. Total: ¿qué más da, si la gente la iba a ver a ella y no la película? Una jovencita que huye, en compañía de un tío suyo, del poblado gitano que la vio crecer, para recalar, tras un accidentado trayecto en autostop y habiéndose colado en la aduana con pasaporte falso, en un nuevo país rebosante de oportunidades.


4 comentarios:

  1. como le escapo a los musicales jaja, pero son prejuicios míos, ya lo sé.... saludos

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    1. ¡Con lo melómano que tú eres, JLO! Hay que ponerle remedio a esa aversión, hombre.

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  2. Hola Juan!
    Supongo que las personas jóvenes esto igual le suena a marciano pero yo desde luego crecí con ella. No sabia ese curioso detalle sobre Florencio Castelló y el doblaje.
    Saludos y buen finde!

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    1. Fue una figura muy popular ("icónica" se diría hoy).

      El caso de Florencio Castelló resulta de lo más interesante: suyas son las frases "¡Marditos roedores!" o aquello de "Pero nunca he visto ni espero ver a un elefante volar". Nacido en Sevilla en 1905, al estallar la guerra civil se marchó a Argentina con una pequeña compañía teatral. En 1939 llegó a Méjico y allí se quedaría el resto de su vida.

      Saludos.

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