jueves, 12 de enero de 2017

Todos queremos algo (2016)













Título original: Everybody Wants Some!!
Director: Richard Linklater
EE.UU., 2016, 117 minutos

"Frontiers are where you find them"



Vuelven los ochenta. O, por lo menos, una determinada imagen de dicho período. En la última película de Richard Linklater, uno tras otro, van sonando gran parte de los hits musicales que marcaron el comienzo de la década: desde "My Sharona" de The Knack, en los créditos de inicio, hasta "Heart Of Glass" de Blondie, pasando por "Another One Bites The Dust" de Queen. De hecho, incluso el título original en inglés (Everybody Wants Some!!) procede de una canción de los Van Halen.

Emulando, en cierto modo, el uso que de este tipo de música solía hacer el primer Scorsese en muchos de sus filmes, Todos queremos algo se nos presenta bajo la apariencia de frívola comedia generacional: el retrato de un grupo de universitarios americanos, a cuál más descerebrado, cuya vida gira en torno al béisbol, las fiestas y las chicas. La acción se sitúa en Texas, durante el verano de 1980 (concretamente, entre el 28 de agosto y el uno de septiembre). Se estructura, por lo tanto, como una cuenta atrás: la que marcará el punto de inflexión que separa el desmadre adolescente de la vida en el instituto de la, en teoría, algo más pautada disciplina universitaria.



Para el psicoanalista Howard Rouse, que ha presentado la película en la Filmoteca de Catalunya en el marco del ciclo Fantasmagorías del deseo, la obsesión de sus personajes por buscar el goce los define esencialmente como individuos de mentalidad fálica (siempre según la terminología lacaniana). Otro menos leído quizá los habría llamado garrulos yanquis (y un poco yonquis) o votantes potenciales de Donald Trump. Se ha hablado también de vasos comunicantes, de diferentes tribus urbanas que pretenden esconder su vacuidad existencial bajo distintos disfraces... En fin: la continuación lógica de lo ya expuesto por Linklater en sus anteriores Dazed and Confused (Movida del 76, 1993) y Boyhood (2014).

Sea como fuere, Jake, "el calladito del asiento de atrás", (interpretado por el debutante Blake Jenner) será el único del grupo que parezca tener unas aspiraciones un poco más sofisticadas, por lo que no tardará en conectar con Beverly, una sensible compañera de campus (Zoey Deutch), además de convertirse el suyo en el punto de vista de referencia de la historia.


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