lunes, 11 de mayo de 2015

¡Bienvenido, Mister Marshall! (1953)




Director: Luis García Berlanga
España, 1953, 78 minutos

¡Bienvenido, Mister Marshall! (1953) de Berlanga

Llegar a las cien entradas de este blog y hacerlo con Bienvenido Mister Marshall (1953) supone un doble placer y una alegría doble. Y aunque poco o nada quede ya de aquella España mísera a la par que profundamente entrañable, sin embargo cada vez que se vuelve a ver de nuevo esta película a uno le da por pensar que quizá lo que hemos ganado en progreso material lo hayamos perdido en afabilidad: la inocente campechanía de los vecinos de Villar del Río quedará para siempre como símbolo amable del subdesarrollo patrio y, a la vez, como testamento del candor que nos fuimos dejando por el camino.

El filme (el primero que García Berlanga dirigía en solitario, aunque Juan Antonio Bardem figurase esta vez como coguionista) recibió dos premios en el Festival de Cannes por su sentido del humor, si bien fue asimismo objeto de polémica debido a las quejas que suscitó en el actor Edward G. Robinson (miembro del jurado) el plano que muestra una bandera americana arrastrada por la corriente de una acequia.

Casi con toda probabilidad, el discurso del alcalde es una caricatura de los de Franco

También la censura española procuró hacer de las suyas (célebre es el caso del sueño de la maestra, que su director no podría rodar hasta el 2002), lo cual demuestra el potencial subversivo que albergaba una historia como esta: el viejo alcalde sordo (un, como siempre, genial Pepe Isbert haciéndose un lío en el pregón con el que pretende arengar a su pueblo desde el balcón del Ayuntamiento: "¡Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar!"), el cura metomentodo, el engreído Secretario general... El retrato que de las fuerzas vivas de la aldea se lleva a cabo es profundamente demoledor.

Como demoledor ha sido el paso del tiempo con la hoy, en tantos aspectos, decadente sociedad española: ¡Bienvenido, Mister Marshall! se rodó en Guadalix de la Sierra, precisamente la misma localidad madrileña en la que se encuentra la casa de Gran Hermano. Los parajes que inspiraron hace más de sesenta años una obra maestra propician en la actualidad la telebasura más abyecta.


"¡Americanoooos, os saludamos con alegríaaaaa!"

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