domingo, 8 de febrero de 2015

The Grandmaster (2013)




Título orginal: Yi dai zong shi
Director: Wong Kar Wai
Hong Kong, 2013, 122 minutos

The Grandmaster (2013) de Wong Kar Wai


Cuentan los libros de historia que, allá por el siglo XVII, el poeta Luis de Góngora se retiró al final de sus días a su Córdoba natal, quizá cansado de no medrar en la corte y de tanta lisonja estéril. Esas mismas crónicas explican también que fue precisamente en el recogimiento de su refugio andaluz donde Góngora alumbró sus versos más arriesgados, aquellos que le han valido la fama de poeta oscuro por lo embrollado de su estilo. 

Quienes lo acusaron de culterano (entonces era un insulto) no podían concebir que en sus Soledades se alcanzasen semejantes cotas de complejidad a lo largo de más de dos mil versos para desarrollar un argumento tan sumamente escueto:  un joven náufrago llega a la playa de una isla, es acogido por unos pastores y acaba acudiendo a un casamiento. "¡Y para eso tanto artificio!" debieron pensar. No entendieron que lo importante no estaba en el contenido (apenas un pretexto) sino en el placer de llevar el lenguaje a sus extremos, recreándose en los límites de la palabra.




Pido disculpas por semejante exordio, pero ante una película tan abrumadoramente barroca como la que me dispongo a comentar resulta inevitable, a la par que irresistible, comparar a un director de Hong Kong con el "Príncipe de las Tinieblas". Dirigida por Wong Kar Wai, The grandmaster está basada en la vida de Ip Man, célebre principalmente por haber sido el mentor de Bruce Lee. Sin dejar de ser un filme de artes marciales, la película va más allá al mantener las inquietudes recurrentes del autor de Deseando amar y 2046. Como ya ocurriera en el primero de aquellos filmes, The grandmaster vuelve a mostrar el antiguo Hong Kong (la acción arranca en 1936) y nos explica una tenue historia amorosa entre Ip Man y Gong Er que jamás llegará a concretarse, pero sobre la que se construye todo el armazón emocional de la película. 

En realidad, dicha trama no es más que una excusa, ya que lo importante es recrearse en lo aparentemente trivial: unas gotas de lluvia, el movimiento de las flores de un cerezo, los elementos que levemente se sincronizan al compás de quienes practican el Kung Fu. The grandmaster demuestra la perspicacia de Wong Kar Wai para esbozar secuencias deslumbrantes y cautivadoras que funcionan tanto en la fiereza de las reyertas como en la poética visión del vetusto Hong Kong o cuando nos muestra la devastación del conflicto entre China y Japón. El cineasta se lleva a su terreno de preciosismo oriental un género a menudo tan ampliamente denostado, y eso supone un gran mérito teniendo en cuenta lo que se suele considerar convencional en este tipo de películas. Góngora, sin lugar a dudas, se habría sentido orgulloso...


sábado, 7 de febrero de 2015

Hijos del siglo (1915)




Título original: Deti veka
Director: Evgenii Bauer
Rusia, 1915, 38 minutos



Estrenada el 3 de diciembre de 1915, la trama de Hijos del siglo es sencilla a más no poder, aunque no por ello menos inquietante: un grupo de amigos de la alta sociedad invita a una mujer, felizmente casada, a unírsele a sus fiestas y excursiones al campo, donde el vodka y la música fluyen a raudales. Un hombre de dicho clan fijará su atención en ella, consiguiendo inicialmente que la señora lo halague y coquetee con él. Pero lo que comienza como galante (y un tanto cómico) cortejo acabará en violento intento de violación en un automóvil en marcha, en lo que supone una de las escenas más trepidantes del filme. Mientras tanto, el pobre marido está solo en su apartamento, preocupado por ella y cayendo poco a poco en la desesperación y los celos, ya que suele aguardar pacientemente a su esposa durante sus reiteradas ausencias. Como es habitual en el cine de Bauer, vemos que los hechos se desarrollan en el intenso ámbito de lo emocionalmente extremo.

Sin embargo, lo realmente sobrecogedor de esta película es la manera en que tales emociones quedan plasmadas a través de su impresionante dominio de la luz y de las sombras y en cómo se colocan los personajes dentro del encuadre para expresar la esencia de sus mentes y sentimientos. Por ejemplo, hay al inicio una escena en un invernadero, cuando la esposa se encuentra sentada con el hombre que después tratará de seducirla, en la que ambos denotan con su euforia haber estado bebiendo. Él le sirve aún más vino y los rayos del sol destellan continuamente en el cristal de la jarra y las copas, lo que subraya la ligereza y la alegría de su estado de ánimo. En este mismo orden de cosas, más tarde veremos al marido desorientado en la penumbra del domicilio conyugal y de qué forma, al penetrar fugazmente la luz en la habitación desde el exterior, esta rebota en la superficie de madera pulida del mobiliario o cómo él enciende un cigarrillo y la cerilla chisporrotea apenas un instante: estos son, pues, los únicos rayos de esperanza que penetran en su nublada conciencia.

La absoluta maestría de la puesta en escena de Bauer se hace patente al instante, fotograma a fotograma. La profundidad de campo de casi cada plano es en sí misma muy poco habitual en este período de la historia del cine y le ayuda a crear imágenes muy bellas y detalladas. Además de esto, Bauer se vale constantemente del espacio para componer la acción de sus escenas: dirige la atención del espectador sobre los personajes mediante el modo en que los sitúa en el encuadre (delante o detrás el uno del otro) o, como es con frecuencia el caso del marido, los escora hasta el borde de la pantalla. Aun así, el cine de Bauer es tan elegante e impecable en su ejecución que cualquier descripción resulta en vano ante la experiencia que supone poder ver sus películas.


viernes, 6 de febrero de 2015

Viajo sola (2013)




Título original: Viaggio sola
Directora: Maria Sole Tognazzi
Italia, 2013, 85 minutos

Viajo sola (2013) de Maria Sole Tognazzi


Estricta inspectora de hoteles de cinco estrellas, Irene (Margherita Buy) se halla totalmente abandonada a la rutina de su empleo. Soltera sin compromiso, atractiva y en la flor de la vida, goza de los mayores placeres y de los más selectos complejos vacacionales del mundo, aunque casi siempre sola y de incógnito.

Cuando su expareja y mejor amigo Andrea (Stefano Accorsi), quien continuamente ha sido para ella un gran apoyo afectivo, deja embarazada a otra mujer, Irene empezará a reconsiderar si su carrera profesional la está apartando de sus anhelos más íntimos...

Quizá Irene se refugie en la exquisitez y el rigor para escapar del vacío de su propia existencia. ¿Quién sabe? En todo caso, esa concisa delicadeza presente en muchas de las imágenes de Viaggio sola (2013) refleja visualmente y de forma insuperable la insulsa ostentación que envuelve a esta mujer.

Margherita Buy es Irene

jueves, 5 de febrero de 2015

Una chica en la gran ciudad (1914)




Título original: Ditya bolshogo goroda
Director: Yevgeni Bauer
Rusia, 1914, 37 minutos



La pequeña María había pasado su infancia en la mísera lavandería de su madre, a la cual vemos fallecer de tuberculosis al inicio de la película. Transcurren nueve años y María se ha convertido en una menesterosa costurera que sueña con llevar una vida mejor, de lujo y abundancia, en lugar de su mal pagado trabajo en un taller de confección.

Sus anhelos se hacen realidad el día que conoce a Víctor, un burgués que la invita a cenar y hará de ella una dama. Pero un año más tarde María ya se ha cansado de él y, por culpa de la muchacha, el dinero de Víctor se ha prácticamente esfumado.

Cuando éste sugiere asentarse fuera de la gran ciudad, donde su ya escaso patrimonio sería suficiente para soportar una existencia más modesta, ella rompe con él y se busca un nuevo amante. Hondamente atormentado, Víctor intentará pegarse un tiro y acabar con todo, aunque finalmente renunciará a ello.

Un año después, él está viviendo en un humilde cuarto frío y destartalado, tratando de establecer contacto con ella de nuevo, cosa a la que María se niega rotundamente. Víctor le escribe entonces una nota a su mujer, pidiéndole verla por última vez para decirle unas palabras. Cuando la cruel María la recibe, se ríe con desdén y ordena a una sirvienta que salga y le dé a Víctor tres insignificantes rublos como limosna. Lo cual acarreará consecuencias más que predecibles en el pobre hombre desesperado...


miércoles, 4 de febrero de 2015

Cuerdas (2013)










Director: Pedro Solís García
España, 2013, 11 minutos

Cuerdas es un cortometraje de animación, con guion y dirección de Pedro Solís García y realizado en el año 2013 por La fiesta P.C. Obtuvo el Premio Goya 2014 al Mejor Cortometraje de Animación, así como la Biznaga de plata al Mejor Cortometraje de Animación en el Festival de cine español de Málaga 2014. Se da el caso de que su director ya había recibido el premio Goya en la misma categoría en 2011 por La Bruxa. El corto explica las peripecias de María, una chica con un día a día de lo más común que se ve alterado cuando llega Nicolás, un alumno nuevo, al colegio donde ella estudia.

Entre las curiosidades que esconde Cuerdas, hay que mencionar el hecho de que Belén Rueda presta su voz a uno de los personajes: la profesora de María y Nicolás. Además, el personaje de Nicolás está inspirado en el hijo de Solís García, aquejado de parálisis cerebral. De ahí que la historia relatada en Cuerdas resulte todavía más emotiva, si cabe. Sin duda, un tierno alegato en favor de la integración en las aulas.


martes, 3 de febrero de 2015

Ensoñaciones (1915)




Título original: Грезы (Gryozy)
Director: Yevgeni Bauer
Rusia, 1915, 34 minutos



Ensoñaciones es un drama psicológico de Yevgeni Franzevich Bauer (1865-1917), director ruso de cine mudo, artista de teatro y guionista, cuyo trabajo influiría notablemente en la estética de la cinematografía de su país en los albores del siglo XX. Bauer rodó más de setenta películas entre 1913 y 1917, de las cuales se han conservado unas veintiséis. En ellas, y pese a la escasez de medios en una fase aún primitiva de las artes cinematográficas, ya usó ángulos y desplazamientos virtuosos de cámara en secuencias relativamente largas. De ahí que Kenneth Turan, crítico de cine de Los Angeles Times, calificara a Bauer como "El cineasta más grande del que jamás has oído hablar".

La historia narrada en Ensoñaciones gira en torno a Sergei, un viudo que está enfermizamente obsesionado con el recuerdo de su difunta esposa Elena. Alexander Vyrubov interpreta convincentemente el papel principal, sin mucha contención, pero de una manera que parece apropiada para un personaje en el aciago estado mental y emocional de Sergei. El punto culminante de la película llega bastante pronto, con una puesta en escena detallada de una secuencia macabra de la ópera de Giacomo Meyerbeer Roberto el Diablo. Es una pieza muy impresionante, así como un punto clave en el desarrollo de la trama. Al ver a Sergei sentado entre el público, hipnotizado por la acción espeluznante que tiene lugar en el escenario, se podría decir casi exactamente lo que está pasando por su mente mientras lo observa todo con atención.

En general, las escenas de la película aparecen repletas de accesorios, decoraciones y adornos. Muchos de ellos son reliquias de la desaparecida esposa, que Sergei atesora y venera con suma codicia. De especial importancia es una guedeja de su pelo negro, sobre todo por la relevancia que cobrará en el desenlace. Otro elemento interesante es cómo Bauer plasma en imágenes la memoria. A menudo vemos fotografías de la fallecida, que contribuyen a mantener vivo su recuerdo. Hay, incluso, una escena de pintura, pues se pinta un retrato póstumo de Elena.

Por todo ello, Bauer es considerado un estilista destacado de la cinematografía muda rusa, ya que puso especial énfasis en el aspecto pictórico del cine. Se le considera uno de los primeros directores rusos que desarrollaron el lado artístico del cine, tanto en montaje, puesta en escena como la composición del encuadre. Hizo un gran uso de su experiencia teatral al rodar sus filmes, cuyos resultados, en ocasiones, prefiguran logros de cineastas futuros. Bauer fue de los primeros en preocuparse por la colocación de las luces en el plató, utilizando ángulos de filmación inusuales. Hizo uso frecuente de espacios amplios, filmando a través de materiales de textura vaporosa para producir el efecto de niebla y añadir así dramatismo. Con tales experimentos artísticos, Yevgeni Bauer se ganó una bien merecida reputación de director ilustre en la historia del cine universal.


lunes, 2 de febrero de 2015

Camino a la escuela (2013)




Título original: Sur le chemin de l'école
Director: Pascal Plisson
Francia, 2013, 77 minutos


Camino a la escuela (2013)


El francés Pascal Plisson dirige el documental Sur le chemin de l'école, que relata la crónica verídica de diez chicos y chicas, verdaderos valientes que a diario deben encarar heroicamente un sinfín de contratiempos y riesgos hasta alcanzar sus respectivos colegios. Sus nombres y procedencia son: Jackson y Salomé (de Kenia), Carlitos y Micaela (de Argentina), Zahira y sus amigas Noura y Zineb (de Marruecos) y Samuel -este último, empujado en su silla de ruedas por sus hermanos Gabriel y Emmanuel- (de la India). Aunque estos chavales vivan en cuatro regiones muy remotas del mundo, participan de un mismo entusiasmo por instruirse y son sabedores de que únicamente la enseñanza les proporcionará un futuro más deseable.

Al parecer, Plisson preparaba en un principio un reportaje sobre la fauna salvaje de la sabana africana. Pero empezó a llamar su atención el hecho de que cada día, a la misma hora y siguiendo la misma ruta, una pareja de hermanos pasaba por aquel lugar. Eran Jackson y Salomé, respetando escrupulosamente el itinerario marcado por su padre para evitar encontrarse con las peligrosas manadas de elefantes y jirafas que filmaba el cineasta galo. Que el camino recorrido a pie fuera de 15 kilómetros (más otros quince a la vuelta) es meramente anecdótico: la recompensa final a buen seguro valía la pena.

Así nació el documental. La fórmula, sin embargo, no es nueva: en 2010, el también documental (y también francés) Bebés mostraba la vida de cuatro recién nacidos en Namibia, Japón, Mongolia y Estados Unidos. La dirección corrió a cargo, en aquel entonces, de Thomas Balmès. Parece ser que la receta funciona. Tanto es así, que ya se ha publicado en forma de libro la historia de Camino a la escuela (Alrevés Editorial, 224 páginas). Quienes se decanten por su lectura se llevarán la grata sorpresa de que, además de las ya conocidas, se incluyen las vivencias de otros chicos no recogidas en la película. Sin duda, un aliciente más a tener en cuenta.


domingo, 1 de febrero de 2015

Alice (1990)




Director: Woody Allen
EE.UU., 1990, 100 minutos

Alice (1990) de Woody Allen


Alice Tate (Mia Farrow), perteneciente a la alta sociedad neoyorquina, casada durante dieciséis años con el aburrido Doug (William Hurt) y madre de dos criaturas, cree llevar una vida feliz, hasta que un buen día se enamora de Joe (interpretado por Joe Mantegna), un saxofonista de jazz al que conoce por casualidad cuando acompaña a sus hijos al colegio. Aquejada de un dolor de espalda, Alice acudirá a la consulta del misterioso doctor Yang, un herbolario oriental que enseguida advierte que los problemas de Alice no están relacionados exactamente con su espalda, sino con su mente y, sobre todo, con su corazón. Las hierbas mágicas del doctor Yang le darán a Alice poderes maravillosos (incluido el de la invisibilidad), sacándola de su rutina cotidiana y haciéndole descubrir alguna que otra verdad incómoda...

Evidente versión paródica, en muchos aspectos, de Alicia en el país de las maravillas, la Alice de Woody Allen es, al mismo tiempo, un homenaje relativo a algunos elementos del cine de Federico Fellini.

Mia Farrow es Alice Tate

El conde (1971)




Título original: Kreivi
Director: Peter von Bagh
Finlandia, 1971, 92 minutos

El conde (1971) de Peter von Bagh


Primer largometraje del recientemente desaparecido Peter von Bagh, El conde (1971) es el peculiar retrato de Pertti Ylermi Lindgren, un ridículo estafador de medio pelo que en esta ocasión se interpreta a sí mismo. A finales de la década de los años sesenta, Lindgren se comprometió con setenta y seis mujeres, sin llegar a casarse con ninguna y robándoles su dinero a todas ellas. Para conseguirlo no dudará en hacerse pasar, sucesivamente, por sacerdote, aristócrata, ejecutivo de banca italiano o cantante melódico. El resultado final es una chocante combinación entre ficción y documental, repleta de libertinaje y jovial tolerancia.



Una mujer de París (1923)




Título original: A woman of Paris (A drama of Fate)
Director: Charles Chaplin
EE.UU., 1923, 78 minutos

"The Public Will Fight To See This!"

Una mujer de París (1923)


A woman of Paris
 (1923) fue el primer trabajo de Charles Chaplin para la United Artists, la productora de la que fue socio fundador junto a otros grandes de Hollywood. También fue la primera película que Chaplin dirigió sin actuar en ella, lo cual podría explicar que (a pesar del eslogan que precede a estas líneas) no obtuviera el habitual éxito de taquilla de sus demás títulos, ya que al gran público le costaba imaginar un filme de Chaplin sin Chaplin. Aun así, se cree que quizá es él quien interpreta fugazmente a uno de los operarios en la estación de tren.

La cinta narra la historia de la joven Marie Saint-Clair (Edna Purviance) y su novio Jean Millet (Carl Miller), vecinos ambos de una pequeña aldea francesa y que planean marcharse juntos a la Ciudad de las Luces para allí contraer matrimonio. La noche en que tienen previsto coger el tren, el padre de Jean fallece repentinamente, lo cual impide al joven acudir a la estación; ello tendrá como consecuencia que, sin que conozca los motivos de la ausencia de su prometido, Marie parta sola rumbo a París.



Un año más tarde, ella se ha convertido en la amante de un millonario, Pierre Revel (interpretado por el mítico Adolphe Menjou). En una ocasión es invitada a una fiesta, pero se equivoca de dirección y se topa con Jean, quien ahora es pintor, y éste le pide pintarle un retrato. Marie observa que Jean luce un brazalete negro y le pregunta que por quién lleva luto, momento que el muchacho aprovechará para contarle que su padre murió, siendo ésta la razón por la que no pudo emprender el viaje con ella. Acto seguido, le confesará que aún la ama.

Días después, Marie escucha por casualidad una conversación entre Jean y la madre de éste en la que él afirma no querer realmente casarse con ella. Marie regresa con Pierre y, al saberlo, Jean se suicida de un disparo. Finalmente, Marie regresa al campo, donde vivirá con la madre de Jean, cuidando huérfanos. Un día, montada en la parte trasera de una carreta junto a algunos de los niños, se cruzará en un camino con un lujoso descapotable en el que viaja Pierre, sin que ninguno de los dos lo advierta, mientras Pierre le explica a su chófer con su acostumbrada indiferencia no saber nada de Marie desde hace tiempo...


sábado, 31 de enero de 2015

El retrato de Jennie (1948)










Título original: Portrait of Jennie
Director: William Dieterle
EE.UU., 1948, 86 minutos

El retrato de Jennie (1948) de William Dieterle


El pintor Eben Adams (Joseph Cotten) malvive vendiendo sus cuadros de paisajes y flores a una anciana galerista que parece más interesada por él que por su pintura falta de inspiración. Sin embargo, una gélida mañana de invierno Eben conoce en Central Park a Jennie (Jennifer Jones), una niña ataviada con una desusada indumentaria y de la que acabará pintando un magnífico retrato. A partir de ese momento se sucederán otros encuentros entre ambos, pero con la peculiaridad de que en breves lapsos de tiempo la chica va gradualmente convirtiéndose en una bellísima joven, de la cual el pintor se enamora. Pero Jennie esconde un insólito secreto...

Surgida de la factoría Selznick para lucimiento de quien a la sazón era su esposa (la actriz Jeniffer Jones), el ambiente de etéreo misterio de esta película se subraya mediante la banda sonora que Dimitri Tiomkin pergeñó adaptando magistralmente fragmentos de obras de Claude Debussy (básicamente el Preludio a la siesta de un fauno, así como Arabesco). Rodada en blanco y negro, sólo uno de sus planos, quizá el más significativo, es en color: ¿adivinan cuál?

El chico (1921)




Título original: The kid
Director: Charles Chaplin
EE.UU., 1921, 50 minutos

El chico (1921) de Charles Chaplin


Una joven soltera (Edna Purviance) acaba de dar a luz a un hijo no deseado. Con todo el dolor de su alma, decide dejar al niño dentro del elegante automóvil de una familia acomodada, junto a una breve nota en la que suplica que se hagan cargo de la criatura. Pero un par de ladrones que roban el coche abandonan al bebé en la esquina de un barrio pobre. Es allí donde lo encuentra un despreocupado e inocente vagabundo (Charlie Chaplin), quien, pese a que en varias ocasiones intenta deshacerse de semejante responsabilidad, se compadece de él y decide adoptarlo y asumir su educación.

El niño (Jackie Coogan), que recibirá el nombre de John, y su padre adoptivo sobreviven mediante divertidas pillerías, viviendo pobremente en un suburbio pero a la vez tranquilos y felices.

La madre, que con los años se ha convertido en una célebre y adinerada artista, intenta aplacar en parte el constante pesar por haber abandonado a un hijo, y suele visitar los suburbios para repartir juguetes entre los niños más necesitados; entre ellos está su chico. Cuando Edna descubre casualmente la nota que Chaplin había guardado tras tanto tiempo como única prueba de los orígenes de John, se da cuenta de que se trata del mismo niño que perdió. Finalmente, la madre y el niño se reencuentran y Chaplin es amistosamente recibido en la lujosa mansión.


viernes, 30 de enero de 2015

Otro cuento de Navidad (2014)




Director: Carlos Pérez Merinero
España, 2014, 44 minutos

Diversos planos fijos de una ciudad rodados de noche durante las fiestas navideñas de 2011 son acompañados por el relato en primera persona del protagonista: un asesino en serie que mira desde la ventana de su apartamento, al tiempo que se deleita en recrear cómo mató a algunas de sus víctimas.

El realizador Carlos Pérez Merinero murió en enero de 2012 a los 62 años, con lo que el film quedó inconcluso. Ahora, gracias a las indicaciones que dejó el mismo, su hermano David ha llevado a término el montaje final.


Estación de Chamartín (1981)











Director: Manuel Vidal Estévez
España, 1981, 20 minutos


La voz en off del protagonista (un joven actor que espera la llegada de un conocido suyo al que pretende asesinar por no soportar su carácter cínico) acompaña una serie de fotografías de la conocida estación madrileña de Chamartín con las que evoca los cinco últimos años de su vida. Así, irá repasando las diversas motivaciones mediante las que pretende justificar que quiera matar al amigo. Para ponerle cara a los personajes del cortometraje se reutilizaron fotografías de los internacionalmente conocidos Robert de Niro y Bruno Ganz. La banda sonora la componen canciones de The Kinks y The Doors.



El viento se levanta (2013)











Título original: Kaze tachinu
Director: Hayao Miyazaki
Japón, 2013, 126 minutos.

El viento se levanta (2013) de Hayao Miyazaki

Durante más de tres décadas Hayao Miyazaki, líder a la par que cofundador de la factoría de animación japonesa Studio Ghibli, nos ha brindado la oportunidad de acceder a algunos de los universos y seres más deliciosamente insólitos de la historia del cine. Pese a todo, el realizador de Porco Rosso y El viaje de Chihiro ha anunciado que El viento se levanta será su último film.

En él aviva su entusiasmo por el vuelo y sus artefactos volantes mediante una trama que funde la biografía de Jiro Horikoshi, diseñador de uno de los aviones de combate más mortales usados en la Segunda guerra mundial, con la del escritor Tatsuo Hori, quien en su novela The wind has risen (1937) narra los avatares de una muchacha tuberculosa fallecida a causa de dicha enfermedad en 1953. El resultado final es un dulce relato de amor y lágrimas ambientado en ese Japón de entreguerras que padeció algunos de los momentos más deplorables de toda su historia.

Sea como fuere, para un verdadero poeta de lo visual como Miyazaki incluso la tragedia puede ser digna ocasión para la belleza. Y en verdad se puede afirmar que las imágenes plasmadas en El viento se levanta son de una hermosura abrumadora.


jueves, 29 de enero de 2015

Ciutat morta (2013)




Directores: Xavier Artigas / Xapo Ortega
Catalunya, 2013, 123 minutos

Ciutat morta (2013) de Artigas y Ortega

Junio de 2013: una multitud formada por unas ochocientas personas, aproximadamente, ocupa el Palau del Cinema de Vía Layetana, vetusta sala de cine del centro de Barcelona durante largo tiempo cerrada, para proyectar el documental Ciutat morta. Rebautizan el antiguo edificio como Cinema Patricia Heras en honor de una muchacha que se había suicidado dos años antes mientras disfrutaba de un permiso penitenciario.

Pero ¿quién fue en realidad Patricia Heras? ¿Por qué motivos decidió quitarse la vida y qué tiene que ver Barcelona con su desgarradora muerte? Todo esto es precisamente lo que se quiere dar a conocer con dicha acción ilegal y de tan enorme impacto mediático: que se divulgue la verdad sobre el 4F, presuntamente uno de los peores casos de corrupción policial jamás acaecidos en Barcelona, la ciudad muerta a la que hace alusión el título del filme.

Durante más de dos horas, irán desfilando ante la pantalla diversos testigos de los hechos, personas directa o indirectamente relacionadas con lo sucedido y con cuyo testimonio se intenta esclarecer quiénes fueron los responsables últimos de tan controvertidas circunstancias.


miércoles, 28 de enero de 2015

Casablanca (1942)




Director: Michael Curtiz
EE.UU., 1942, 102 minutos

Casablanca (1942) de Michael Curtiz

La que para muchos es la mejor película de la historia está ambientada durante la Segunda Guerra Mundial: el americano Rick Blaine (Humphrey Bogart) regenta el selecto Rick's Café, el local nocturno más concurrido de la ciudad de Casablanca. Se trata de un antro de juego que capta a un público de lo más variado: partidarios de la Francia de Vichy, oficiales nazis, exiliados políticos, ladrones...

Una noche llega allí un hombre llamado Ugarte (Peter Lorre) con unas cartas de tránsito, visado especial que permite la libre circulación a través de la Europa controlada por los nazis y así llegar a Lisboa, desde donde se podría partir rumbo a América. De ahí que tales documentos tengan un incalculable valor entre los refugiados que esperan en Casablanca su oportunidad para escapar. Ugarte pretende venderlos lo antes posible aunque, antes de que ello suceda, es mandado arrestar por el Capitán Renault (Claude Rains), por lo que entrega los documentos a Rick.

Es entonces cuando en la vida de Rick reaparece Ilsa Lund (Ingrid Bergman), antigua amante que lo había abandonado en París sin explicaciones, dejándolo sumido en la tristeza, y quien, junto a su marido, un destacado líder de la Resistencia llamado Victor Laszlo (Paul Henreid), entra en el Rick's Café con el objetivo de comprar los visados. La pareja necesita los salvoconductos para dejar Casablanca y salir hacia EE.UU., desde donde él podría continuar su labor. A la noche siguiente, Laszlo se entrevista con Rick, sospechando que este tiene dichos documentos, pero Rick se niega a entregárselos, pidiéndole que le pregunte a su esposa el motivo. El diálogo se ve interrumpido cuando un grupo de oficiales nazis, bajo las órdenes del mayor Strasser (Conrad Veidt), comienza a cantar “El guardia sobre el río Rin”. Enfurecido, Laszlo solicita a la orquesta del local que interprete “La Marsellesa” y enseguida el fervor patriótico durante tanto tiempo reprimido se adueña de la multitud y todos se unen al canto, ahogando el de los alemanes. Como represalia, Strasser ordena cerrar el local.

Rick sigue resentido con Ilsa, pero esa noche ella se le acerca cuando el local queda vacío. Cuando él se niega a darle los documentos, Ilsa lo amenaza con una pistola, pero es incapaz de disparar y le confiesa que sigue amándolo. Explica que cuando lo encontró por primera vez y se enamoró de él en París, pensaba que su marido había muerto en un campo de concentración. Pero en cuanto descubrió que Laszlo en realidad había conseguido escapar, dejó a Rick sin explicación alguna y regresó con su marido.

Laszlo llega al café cuando ya se ha ido Ilsa y le dice a Rick que se ha dado cuenta de que hay algo entre los dos. De hecho, intenta provocar que Ilsa y Rick tomen las cartas de tránsito, con tal de salvar la vida de su mujer. La policía llega y arresta a Laszlo. Rick interviene y convence al capitán Renault de que libere a Laszlo, prometiéndole que lo podrá acusar ante la Gestapo por la posesión de los visados. Cuando Renault le pregunta que por qué hace eso, Rick le cuenta que Ilsa y él se irán a Estados Unidos.

Más tarde, Laszlo recibe los documentos de parte de Rick, pero cuando Renault trata de arrestarlo Rick lo amenaza a punta de pistola para permitir la huida. En el último momento, Rick obliga a Ilsa a que suba al avión con su marido, diciéndole que si ella se queda se arrepentirá: «Tal vez hoy no. Tal vez tampoco mañana; pero sí pronto y para el resto de tu vida».

El mayor Strasser llega tras haber recibido el aviso por parte de Renault, pero Rick le dispara cuando trata de intervenir llamando por teléfono. Al llegar la policía, el capitán Renault salva la vida de Rick ordenando que capturen a los «sospechosos habituales». Le propone asimismo que deje Casablanca, recomendándole que se una a la Francia Libre en Brazzaville. Ambos se alejan caminando por la pista de aterrizaje en medio de la niebla con una de las frases finales más memorables de la historia del cine: «Louis, creo que este es el principio de una gran amistad».

Comentario:

Casablanca está basada en la obra teatral Todos vienen al Café de Rick (Everybody Comes to Rick’s) de Murray Burnett y Joan Alison (obra que, en realidad, nunca llegó a estrenarse). Se centra en el conflicto de Rick entre “el amor y la virtud”, pues deberá escoger entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Su duda es si ayudarla o no a escapar de Casablanca junto a su esposo, uno de los líderes de la Resistencia, para que este pueda continuar su lucha contra los nazis desde EE.UU.



Aunque el filme lo tenía todo para destacar, con actores renombrados y guionistas de primera, ninguno de los involucrados en su producción esperaba que pudiera ser algo fuera de lo normal. Se trataba simplemente de una más de las muchas producciones anuales de la maquinaria hollywoodiense. Casablanca tuvo un inicio sólido, pero no espectacular. Sin embargo, iría ganando popularidad a medida que pasaban los años y, sobre todo gracias a ser emitida por televisión, se fue colocando entre los primeros puestos en las listas de las mejores películas. De hecho, ya en 1977 Casablanca era la película emitida con más frecuencia por las televisiones estadounidenses.

Stephen Karnot, especialista en análisis literario de la Warner Brothers, la calificó como una «tontería sofisticada», pero sin embargo la aprobó. Irene Diamond, editora de guiones, convencería después al productor Hal B. Wallis para que comprara los derechos por 20.000 dólares, precio altísimo para una obra teatral jamás puesta en escena. El proyecto fue luego rebautizado como Casablanca, quizá a imitación del éxito de Argel (John Cromwell, 1938). El rodaje comenzó el 25 de mayo de 1942 y finalizaría el 3 de agosto del mismo año.

La película fue completamente rodada en estudio, excepto la secuencia que muestra la llegada del mayor Strasser, que se realizó en el Aeropuerto Van Nuys. El escenario se conservó en los almacenes de la Warner hasta la década de los sesenta.

Por otra parte, la estatura de la actriz Ingrid Bergman causó algunos problemas. Esta sobrepasaba en casi cinco centímetros a Bogart, por lo que el director tuvo que elevar al actor mediante una tarima, zapatos con plataforma o sentarlo sobre cojines en las escenas en las que aparecían juntos.



Tras pensar en varios candidatos, el productor Hal B. Wallis decidió escoger para dirigir el filme a su amigo Michael Curtiz. Mihály Kértész (quien americanizó su nombre por el de Michael Curtiz) era un cineasta húngaro judío, que había comenzado su carrera en 1912. En 1919 pasó a trabajar en Alemania, país en el que dirigió varios filmes, hasta que en 1926 se trasladó a EE.UU. El tercer grado fue su primera película americana. La última, un año antes de fallecer, sería Los comancheros (1961).

Michael Curtiz (1886–1962)

La banda sonora fue compuesta por el austriaco Max Steiner (célebre por la música de Lo que el viento se llevó). En cambio, la canción “As Time Goes By” es de Herman Hupfeld y había sido escogida para formar parte de la obra de teatro original; gozó de un resurgimiento que la colocó 21 semanas en las listas de éxitos. Así que Steiner basó por completo la música en dicha canción y en “La Marsellesa”, el himno nacional francés, transformándolos para que reflejaran diversas situaciones.

En el reparto de Casablanca hay una amplia variedad de nacionalidades, siendo estadounidenses sólo tres de los actores principales. El neoyorquino Bogart se convirtió en estrella gracias a Casablanca. Al inicio de su carrera había sido encasillado como gángster, pero Rick fue su primer papel verdaderamente romántico. La sueca Ingrid Bergman es Ilsa Lund, su personaje más famoso y recordado. Paul Henreid (actor austriaco) fue Victor Laszlo, aunque la verdad es que no se llevó muy bien con sus compañeros. De hecho, consideraba a Bogart «un actor mediocre», mientras que Bergman pensaba lo mismo de Henreid. Claude Rains es el capitán Louis Renault: actor londinense, curiosamente había servido en la Primera Guerra Mundial, alcanzando el grado de capitán. Sydney Greenstreet es el Señor Ferrari, propietario del Blue Parrot. También era inglés y había intervenido antes en El halcón maltés junto a Peter Lorre y Bogart. Lorre, el Señor Ugarte, fue un actor austrohúngaro que había trabajado en Alemania, país que abandonó tras la llegada de los nazis al poder en 1933. Conrad Veidt es el Mayor Strasser. Veidt, actor alemán, había aparecido en El gabinete del Doctor Caligari, en 1920, antes de huir también él y terminar su carrera interpretando a nazis en los filmes americanos. El estadounidense Dooley Wilson (Sam) era en realidad batería de jazz y, debido a un defecto en sus dedos, no podía tocar el piano…

Bogart y Henreid juegan al ajedrez, bajo la atenta
mirada de Rains, durante una pausa del rodaje

Recepción:

El filme se exhibió por primera vez en el Teatro Hollywood de Nueva York el 26 de noviembre de 1942, para coincidir con la invasión de las tropas aliadas de la costa norte de África y la captura de la ciudad de Casablanca.

En 1955 había recaudado ya 6,8 millones de dólares, colocándose en el tercer puesto entre las películas de guerra más rentables de la Warner Bros.

Por ser cultural, histórica y estéticamente significativa, Casablanca es una de las películas preservadas en el archivo de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

En 1997, el American Film Institute, tras encuestar a mil quinientos expertos en la cinematografía norteamericana, situó a Casablanca como la segunda mejor película estadounidense de la historia, solo tras Ciudadano Kane de Orson Welles.

En 2006, el sindicato de guionistas de cine y televisión así como de empleados de televisión y radio, eligió el guion de Casablanca como el mejor de todos los tiempos en su lista de Los 101 mejores guiones.

De hecho, muchas de las frases de dicho guion han quedado grabadas en la memoria de los espectadores de todo el mundo:

«Tócala de nuevo, Sam» («Play it again, Sam»). Esta es una de las frases más ampliamente asociadas con la película y, sin embargo, se trata en realidad de una cita errónea, la cual es en realidad el título original de la película Sueños de un seductor, protagonizada por Woody Allen en 1972.

«Esta va por ti, muñeca» («Here’s looking at you, kid»). Se trata de una frase que no se encontraba en los guiones preliminares. Su aparición en la película ha sido atribuida a las lecciones de póquer que Bogart le daba a Bergman entre toma y toma. Fue elegida por expertos estadounidenses como la quinta frase más memorable en la historia del cine de aquel país en una encuesta realizada en el 2005 por el American Film Institute.

En total, seis frases de esta película, según dicho Instituto, aparecen en sus listas como las más célebres, muchas más que de cualquier otra película. Las otras citas que aparecen en las listas son:

«Louis, creo que este es el principio de una gran amistad» («Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship»), en el puesto 20.

«Capturen a los sospechosos habituales» («Round up the usual suspects»), en el puesto 32.

«Siempre nos quedará París» («We’ll always have Paris») en el lugar 43.

«De todos los bares en todos los pueblos en todo el mundo, ella entra en el mío» («Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine») en el puesto 67.

"We'll Always Have Paris..."