sábado, 29 de agosto de 2026

La superviviente (2026)




Título original: La supervivent
Directores: Kike Maíllo y Markos Goikolea
España, 2026, 88 minutos

La superviviente (2026) de Maíllo y Goikolea


¿Qué puede llevar a alguien que ni siquiera se hallaba en Nueva York cuando sendos aviones impactaron contra las Torres Gemelas a erigirse en portavoz de la principal asociación de víctimas de los atentados terroristas del 11S? He ahí el interrogante que los directores Kike Maíllo y Markos Goikolea utilizan como punto de partida en La superviviente (2026), documental ficcionado en torno a la misteriosa figura de Tania Head, la mujer que fue capaz de engañar durante años a todo un país hasta que una investigación del New York Times, más otra posterior de La Vanguardia, desenmascararon su verdadera identidad: Alicia Esteve.

Evidentemente, la realización de un filme de tales características no está exenta de problemas legales, que los creadores sortean silenciando el nombre real de la "protagonista", aparte de encargándole a una actriz profesional (Hannah Becker) que interprete el papel de la ya mencionada impostora. Asimismo, queda por ver si los testimonios entrevistados son realmente las personas que dicen ser o si se trata de meros figurantes que suplantan (y así de paso preservan) la integridad de quienes se han atrevido a hablar frente a la cámara. Todo pudiera ser en esta rocambolesca historia de falsas apariencias.



Lo curioso del asunto es que Alicia Esteve, en su faceta pública como Tania Head, no se lucró haciéndose pasar por una joven malherida que, según su relato, logró escapar por los pelos del World Trade Center justo antes del fatídico derrumbe. Más bien al contrario, parece que la intención de quienes operan de esta manera obedece a complejas razones de índole personal, un poco como si se creyesen sus propias mentiras con tal de dar voz a los miles de damnificados de una terrible tragedia. En ese sentido, los psicólogos que intervienen en la película como expertos no dudan en comparar el caso de esta mujer con el del tristemente célebre Enric Marco, el sindicalista que durante décadas se hizo pasar por antiguo prisionero de los campos de exterminio nazi.

En última instancia, la cinta de Maíllo y Goikolea trasciende los límites del documental para convertirse en una deslumbrante radiografía del narcisismo y la fabulación contemporáneos. Al igual que un Alonso Quijano movido por el afán insaciable de escapar a la grisura de su existencia, la impostora protagonista inventa una ficción propia no sólo como refugio, sino como un acto de rebelión para sentirse extraordinaria en un mundo decepcionantemente ordinario. Es en esa difusa frontera entre la verdad y la mentira donde la película alcanza su mayor mérito: el de constituir un retrato punzante sobre la necesidad humana de reescribir nuestra propia vida, aun a riesgo, como le ocurre a Tania/Alicia, de perderlo todo en el intento.



No hay comentarios:

Publicar un comentario