lunes, 10 de agosto de 2026

Minions & Monsters (2026)




Director: Pierre Coffin
EE.UU., 90 minutos, 2026

Minions & Monsters (2026)


Vuelven los homúnculos amarillos en una nueva entrega de la franquicia, titulada esta vez, muy elocuentemente, Minions & Monsters (2026). Apoteósica hora y media de idas y venidas sin apenas dar respiro al espectador para que pueda digerir la interminable sucesión de gags que desfilan por la pantalla. Aunque el interés de los mismos no sólo reside en lo gracioso de sus acciones, sino también en las decenas de guiños y referencias cinéfilas que contienen. Así pues, ya los títulos de crédito iniciales rebobinan desde que aparece el logo de la Universal para, de este modo, retroceder hasta los días de los pioneros: Muybridge, los Lumière, Méliès...

Y es que la acción se sitúa en el Hollywood de los años veinte, adonde los diminutos protagonistas llegan prácticamente por azar y en cuya floreciente industria logran triunfar enseguida. El problema vendrá con la irrupción de las películas habladas, escollo de difícil solución para unos seres que apenas emiten palabras inteligibles más allá de los sonidos guturales de su propia jerga. Sin embargo, en un alarde imaginativo, éstos emprenden lo que será una superproducción de monstruos, para la cual, en lugar de complejos y costosos efectos especiales, utilizan un viejo libro de hechizos con el que invocan a criaturas fantasmagóricas que terminan escapando y sembrando el caos en la ciudad.



A nivel narrativo, la historia a la que asistimos es, en realidad, el relato con el que la guía de un museo ameniza la visita de un grupo escolar. De hecho, los alumnos no tenían noticia de quiénes habían sido los Minions ni de su trascendencia, de modo que el recurso de explicarles un cuento sirve de excusa perfecta para llevar a cabo un amplio flashback que transcurre cien años atrás.

Noventa minutos a lo largo de los cuales no faltan los tópicos recurrentes en una cinta ambientada en la época de máximo esplendor de la Meca del cine, desde orondos productores al servicio de las todopoderosas majors hasta atildados cineastas de origen francés con boina y bigotito. Una propuesta de lo más ameno, apta para todos los públicos, mediante la que Pierre Coffin logra equilibrar la comedia disparatada que caracteriza a los Minions con una sincera carta de amor al Séptimo Arte.



No hay comentarios:

Publicar un comentario