sábado, 17 de enero de 2026

MáQKina: Historia de una subcultura (2023)




Directores: Óscar Sueiro y Álex Salgado del Tarré
España, 2023, 85 minutos

MáQKina (2023) de Sueiro & Salgado


La mítica Ruta del Bakalao, que durante los primeros noventa hiciera furor por tierras valencianas, tuvo su prolongación en Barcelona bajo la denominación de música Máquina, posteriormente escrito con K por aquello de que así sonaba más punk, es decir, más radical. El caso es que, transcurridos, casi treinta años desde que DJ's como Nando Dixkontrol y Pastis & Buenri llenasen las pistas de baile al ritmo loco de sus sesiones memorables, hay quien reivindica el legado de dicho movimiento musical y estético con una mezcla de sentimientos a medio camino entre la admiración y la nostalgia. De todo ello y muchas más cosas habla el documental MáQKina: historia de una subcultura (2023), dirigido conjuntamente por Óscar Sueiro y Álex Salgado. 

Lo primero que llama la atención de su propuesta es que, aparte del testimonio de quienes protagonizaron los hechos descritos, se ha contado con la participación de expertos en áreas tales como la antropología y la sociología (Carles Feixa o Vicente Pizcueta serían, a este respecto, los ejemplos más relevantes), probablemente con el objetivo de dignificar un estilo musical y la forma de vida a él asociada sobre los que a menudo recayó el estigma de ser lumpen y problemáticos. Una visión académica, eminentemente analítica, que se complementa con el punto de vista de locutores y demás viejas glorias del período álgido de la música electrónica de baile.



No falta, por otra parte, la pincelada ligeramente mundana del novelista Kiko Amat o el musicólogo Dani Blue, a medio camino entre el enfoque intelectual de sus respectivos discursos y los tatuajes y melena entrecana de quienes lucen un atuendo que delata su pasado convulso en Scorpia, Psicódromo, Chasis, Pont Aeri y otros antros de perdición por el estilo, locales míticos de la escena barcelonesa hoy ya desaparecidos. Estragos del paso del tiempo (y el abuso de sustancias) que en el caso de los ya mencionados disc-jockeys resulta todavía más palpable.

Por último, el documental se hace eco también de postulados conspiranoicos según los cuales el declive definitivo del circuito makinero fue alentado desde unos poderes públicos (llámense Ayuntamiento o Generalitat) que veían con desconfianza el auge de comportamientos disruptivos, incluso de ideología neonazi, ligados a menudo al consumo de drogas, por parte de una generación que tal vez sólo buscaba evadirse los fines de semana. Lo cierto es que enseguida vendrían los fastos del 92, con su correspondiente operación urbanística, que supuso el principio del fin, hasta desembocar, ya en los 2000, en ese invento, mucho más light, que fue el Sónar. "Éramos libres y no lo sabíamos; disfrutábamos y no sabíamos que estábamos disfrutando", apostillan los productores Pedro Miras y Alberto Tapias en alusión a un período de sus vidas que tienen mitificado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario