lunes, 29 de diciembre de 2025

Homo Argentum (2025)




Directores: Mariano Cohn y Gastón Duprat
Argentina, 2025, 99 minutos

Homo Argentum (2025) de Cohn y Duprat


Hay actores dotados de una proverbial capacidad camaleónica que les permite adoptar mil y una personalidades distintas como quien cambia de camisa. Mítico es el caso de sir Alec Guinness en Ocho sentencias de muerte (1949) o el del también británico Peter Sellers en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964). Por no hablar de Orson Welles, intérprete de cuya habilidad para metamorfosearse en infinitos personajes dan fe tantas y tantas películas. Ejemplos notables, todos ellos, a los que puede añadirse ahora el argentino Guillermo Francella.

Precedida de múltiples y absurdas polémicas, se estrena estos días Homo Argentum (2025), la más reciente creación del tándem de cineastas Gastón Duprat y Mariano Cohn, quienes ya dieron buena muestra de su talento para descifrar la idiosincrasia argentina en El ciudadano ilustre (2016). Y de nuevo lo logran esta vez mediante dieciséis segmentos en los que Francella se desdobla en otros tantos arquetipos, cada uno de ellos, en cierto modo, trasunto del argentino medio.



Una galería, en un verdadero y apabullante tour de force interpretativo, que abarca desde el empresario acaudalado hasta el eufórico comentarista futbolístico, pasando por el viudo que decide casarse en segundas nupcias (para disgusto de sus tres hijos, preocupados por la herencia) o el líder vecinal que pretende acabar a tiros con la inseguridad del barrio. Desde luego, el trabajo actoral de Francella resulta indiscutiblemente meritorio. Y no sólo por la vía del histrionismo, sino porque logra, sobre todo, transmitir cómo la pobreza, la hipocresía o la picaresca están presentes en todos los estamentos de la colectividad que él encarna.

Y así, la propuesta de Duprat y Cohn, una ácida sátira social a base de humor corrosivo que deja entrever las miserias cotidianas del país, ha logrado lo que pocas películas del cine argentino contemporáneo: que se discuta de ella en los bares y tertulias radiofónicas más por su contenido moral que no por sus valores artísticos y cinematográficos. Quienes posean el don de reírse de sí mismos valorarán, sin duda, en su justa medida la inteligencia que destila el guion de un filme tan incómodo como certero.



4 comentarios:

  1. Estuve a punto de ir a verla, pero pensé que igual no conectaba con un asunto tan austral.

    Un abrazo.

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    1. Pero es que lo local acostumbra a ser bastante universal. Sólo te diré que la sala del Verdi donde la vi estaba abarrotada y que la gente se desternillaba de risa. A mí, desde luego, me gustó muchísimo y por eso te la recomiendo.

      Un abrazo.

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  2. Hola Juan!
    Me doy cuenta que estuve bastante distraído con tu sitio, me había saltado esta entrada.
    Coincido en casi todo con tu apreciación, aunque hay que aclarar que algunas de las polémicas fueron absurdas pero otras no tanto, al menos para muchos por aquí. Quizás visto desde afuera parece una boludez (para decirlo en criollo y llevarte un poco a nuestro terreno jajaja).
    Lo que sucede es que tenemos un presidente que desfinanció todo lo que es arte, ciencia, educación, salud... de manera brutal; y Francella, que es un excelente actor (como podrás haber apreciado en El Secreto de sus Ojos) se pronunció en favor de todo ese desfinanciamiento. Bueno, ojo que ahora que los hijos actores no consiguen trabajo ya se desdijo, se arrepintió y está pidiendo que los poderosos revean la situación. Pero al momento del estreno de esta película en todas las notas que daba hablaba de que si el producto era bueno se podía hacer cine igual, no dejó bien parado al INCAA y muchos actores que hoy no tienen trabajo le saltaron al cuello. Claro, él y algunas otras excepciones con la trayectoria y el talento tienen las puertas abiertas, pero el resto de actores, directores y trabajadores alrededor del cine están asfixiados.
    Te doy mi parecer con respecto a la película. Por el lado del valor artístico me resultó pésima, no entiendo cómo pudo tener el éxito de taquilla que tuvo, aunque claro, me parece que hoy soy minoría en cuanto a la mirada política. Creo que será una película que pocos recordarán en un futuro.
    ¿Me puedo reír de mí mismo y mis miserias? No hacemos otra cosa por acá. Como hincha de San Lorenzo me hago cargo de tener que mudarme de barrio y querer volver, como peronista puedo llamarme peroncho, negro, kuka y reconvertir un agravio en un apodo que se lleva con orgullo, puedo ver el chiste que hicieron Los Simpson sobre Perón y cagarme de la risa, puedo también reírme cuando dicen que todos los nazis luego de la guerra se refugiaron acá, puedo reírme de lo agrandado que somos contando chistes acerca de cómo se suicida un argentino (saltando desde su ego) y todo así...
    Bueno, volviendo a la película creo que los personajes que caracteriza no son el argentino promedio sino más bien el porteño promedio y por eso en las provincias del interior del país pudo haber pegado todavía más la gracia. El porteño es así, tal cual. Yo vivo en el conurbano (a unos pocos kilómetros de la Capital) y me siento diferente, pero a la vez soy, es raro de explicar. No sé si en Madrid los de Vallecas o de algún lugar a su alrededor sienten lo mismo sobre el madrileño típico.
    Sobre los directores no me gustan los mensajes que suelen dar, el Ciudadano Ilustre es un poco mejor película, pero lo mismo que ésta hay algo de autodenigración que una parte de la sociedad argentina suele cometer. Y ya no es reírse de uno mismo sino lamentarse haber nacido acá, me parece a mí. Otros llevamos con orgullo esa "carga" de haber nacido en el Culo del Mundo.
    En fin, me estoy alargando mucho, perdón pero hacía rato no pasaba por aquí. Creo que podría seguir horas y horas pero... te tendría que invitar a un café por Boedo jajajaj ¿te queda bien el próximo viernes a las 17 hs en la esquina de San Juan y Boedo?

    Abrazo grande, amigo Juan!

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    1. ¡Hola, Frodo!

      Por la extensión de tu comentario se deduce el impacto que tuvo la película en la Argentina. Confieso mi ignorancia a propósito de los entresijos que detallas (gracias por ofrecerme otra perspectiva, sin duda mucho más certera que la mía). En todo caso, para mí fue una comedia que me hizo pasar un rato agradable, sin más.

      Recibe un fuerte abrazo, amigo.

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