miércoles, 26 de agosto de 2020

Réquiem por un sueño (2000)




Título original: Requiem for a Dream
Director: Darren Aronofsky
EE.UU., 2000, 102 minutos

Réquiem por un sueño (2000)
de Darren Aronofsky

Por razones que llevaría largo rato dilucidar, los cambios de década, de siglo y hasta de milenio suelen comportar nuevas modas que, en el terreno artístico, se traducen en obras icónicas. Y Réquiem por un sueño —estrenada, al igual que Memento de Christopher Nolan, en el año 2000— es de las que marcan época. Algunos de sus logros expresivos o de puesta en escena los hemos visto después en títulos bastante recientes y tan exitosos como Joker (2019) o Clímax (2018). La primera (y oscarizada) cinta toma prestada de ésta la fantasía de alguien que, como consuelo frente a una realidad degradada, se imagina participando en un espacio televisivo del que es la estrella; en cambio, la cinta francesa de Gaspar Noé coincide con su modelo hollywoodense en mostrar, desde un punto de vista subjetivo, lo que pasa por la cabeza de un consumidor de sustancias estupefacientes.

En esto último, precisamente, reside el mayor logro cinematográfico del lenguaje empleado por Darren Aronofsky en la película que nos ocupa. A este respecto, Requiem for a dream es un recital de creatividad expresiva a la hora de sugerir las cosas sin enseñarlas abiertamente, sobre todo cuando se trata de los efectos secundarios ocasionados por la ingesta de drogas: primerísimos y fugaces planos del elemento fluyendo por las venas, un algodón absorbiendo el preciado líquido, una pupila que se dilata… Toda una exhibición estilística cuyo objetivo primordial se resume en transmitir el progresivo deterioro físico y mental de los protagonistas.



Y lo mismo podría decirse de dividir la pantalla en dos o de la frenética ejecución de la banda sonora que las cuerdas del Kronos Quartet llevan a cabo: por descabelladas que fuesen, las ilusiones de Harry (Jared Leto), Marion (Jennifer Connelly), Ty (Marlon Wayans) y hasta la frustrada señora Goldfarb (Ellen Burstyn) merecieron esta oración fúnebre en formato fílmico alucinógeno que es ya hoy un clásico moderno.

Y es que el afán por perder peso de la madre, aunque sea tomando anfetaminas, junto a su obsesiva dependencia de la telebasura, acabará dando pie a un insólito paralelismo intergeneracional: lejos de oponerse, padres e hijos comparten en este caso una misma insatisfacción vital de fatales consecuencias. La constatación de que el sueño americano, si es que alguna vez fue real, produce monstruos antes de saltar pulverizado por los aires.


8 comentarios:

  1. Una de las mejores películas de su director. Sus excesos visuales están totalmente justificados.

    Un abrazo.

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    1. Tal vez ha quedado un tanto desfasada, pero su originalidad es indiscutible.

      Un abrazo.

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  2. Que tal Juan!
    No la he visto pero desde luego la propuesta no me deja indiferente, otra que me apunto.
    La ultima imagen tiene tela, y luego yo me preocupo cuando voy al dentista...
    Saludos!

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    1. Uf, Fran: el daño que te hace el dentista te parecerá poca cosa después de ver la película.

      Saludos.

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  3. Que buen elenco. Y no sabía que trataba del tema drogas. Si recuerdo su nombre pero no la vi, saludos

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    1. Más que de drogas, la película indaga en torno al concepto de qué son realmente las adicciones, ya sea a la heroína, las dietas o los telepredicadores.

      Saludos.

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  4. Tendría que volver a verla, pero recuerdo que me había impactado. Un poco porque cuando salió yo era adolescente, pero también la temática tan directa, el tratamiento de las imágenes, los cambios de ritmo. Los colores apagados que le dan ese toque de tristeza, de mundo apagado.
    Me gusta también que la menciones al principio junto con Memento. Ésta última me había gustado aún más. Tanto que cuando tengo que elegir solo una mejor película, la primera que me viene a la mente es Memento.

    Abrazos Juan!

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    1. Pues si te gusta "Memento" estás de enhorabuena, Frodo, ya que es una de las películas que en breve revisaremos en este blog.

      Gracias por comentar y hasta pronto.

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