martes, 18 de julio de 2023

El adversario (2002)




Título original: L'adversaire
Directora: Nicole Garcia
Francia/Suiza/España, 2002, 129 minutos

El adversario (2002) de Nicole Garcia


De las tres películas basadas en el fatídico affaire Romand (aquel ciudadano francés que asesinó a los miembros de su familia justo antes de que se descubriera que había estado llevando una doble vida durante casi veinte años), L'adversaire (2002) es, sin lugar a dudas, la más truculenta de todas ellas. Entre otras cosas porque su directora, la también francesa Nicole Garcia, se ciñó con bastante fidelidad, a diferencia del enfoque un tanto libre que adoptaron, respectivamente, Laurent Cantet en L'emploi du temps (2001) y Eduard Cortés en La vida de nadie (2002), a los hechos descritos en la novela homónima de Emmanuel Carrère.

A este respecto, la cinta que nos ocupa presenta al protagonista (interpretado por Daniel Auteuil) como un hombre que rezuma tristeza. De lo cual se deduce que no le mueve tanto la vanidad, sino el temor de defraudar las expectativas que los demás han ido depositando sobre él. De ahí la lucha interna de quien se debate entre admitir su fracaso o bien preservar a toda costa la reputación de triunfador que se le presupone.



Valiéndose de una estructura con continuos saltos temporales, la acción transcurre alternativamente entre un pasado inmediato donde se prefiguran los hechos y el presente lamentable en el que se consuma la tragedia. Días grises de un individuo que se hace pasar por funcionario de la Organización Mundial de la Salud mediante un frágil sistema de equilibrios que tarde o temprano acaba saltando por los aires. Como la confianza de la esposa crédula (Géraldine Pailhas) o la de los familiares y amigos que le confiaron sus ahorros para que los invirtiese en Suiza.

Entre ese círculo de íntimos se halla el fiel Luc (François Cluzet), pero también una amante desquiciada (Emmanuelle Devos) con cuyas declaraciones a la policía se puede ir completando el rompecabezas de una trama construida en torno a una mentira. Y cuando se precipiten los acontecimientos y Jean-Marc (Auteuil) ejecute la sentencia final que se ha ido cociendo a lo largo de todo el relato (con confesión filmada en vídeo incluida) se materializará ante los ojos del espectador una atrocidad que pudiera recordar a la plasmada por Haneke en El séptimo continente (1989).



lunes, 17 de julio de 2023

El empleo del tiempo (2001)




Título original: L'emploi du temps
Director: Laurent Cantet
Francia, 2001, 134 minutos

El empleo del tiempo (2001) de Laurent Cantet


Otra de las películas inspiradas en el caso verídico de Jean-Claude Romand, aquel individuo que, incapaz de asumir que había perdido su empleo, fingió ante su familia durante casi dos años que trabajaba para la ONU. Circunstancia que, en lo tocante a L'emploi du temps (2001), carece del desenlace trágico que tuvieron los hechos en la vida real. Sin embargo, ello no fue óbice para que Laurent Cantet y su coguionista Robin Campillo ahondasen en la psicología del personaje, magistralmente interpretado por Aurélien Recoing.

Cabe destacar que la Francia que aparece retratada en la película es la zona del interior, una región gris y provinciana, alejada del glamur parisino, cuyos hoteles de carretera conoce bien Vincent (Recoing). De hecho, son muchas las ocasiones en las que ni siquiera se hospedará, prefiriendo quedarse en el aparcamiento para dormir en el coche. Miserias que contrastan con el entusiasmo que su mujer (Karin Viard) e hijos le dispensan cada vez que el supuesto ejecutivo regresa al hogar.



Pero es que además de ocultar la verdad, el protagonista también se las ingenia para pegar algún que otro sablazo a los incautos dispuestos a creer en las lucrativas inversiones que promete llevar a cabo en Suiza. Y así más o menos va trampeando hasta que topa un día con otro más listo que él. Porque resulta que Jean-Michel, interpretado por el legendario escritor anarquista Serge Livrozet (1939-2022), se gana la vida con el "negocio" de las falsificaciones, de modo que, después de desenmascararlo, no tiene inconveniente en proponerle que sea su socio.

La curiosa reflexión a la que conduce el filme de Cantet tiene que ver precisamente con la doble moral de una sociedad que compra a mitad de precio relojes, camisetas o bambas de imitación, pero que en cambio se escandaliza cuando el fraude afecta a otros ámbitos más personales. A este respecto, resultan enormemente reveladoras las palabras del hijo mayor durante la cena familiar con Jean-Michel al jactarse de que si le ofreciesen unas Reebok por cuatro céntimos las aceptaría sin pensárselo dos veces. El mismo chaval que, un poco después, se sentirá enormemente contrariado ante la mentira paterna.



domingo, 16 de julio de 2023

La vida de nadie (2002)




Director: Eduard Cortés
España, 2002, 103 minutos

La vida de nadie (2002) de Eduard Cortés


Construir toda una existencia alrededor de una invención parece tarea exclusivamente reservada para los narradores o los espías. Sin embargo, el protagonista de La vida de nadie (2002) ha logrado llevar muy lejos una compleja ficción que tiene encandilado a todo su entorno y según la cual Emilio Barrero Sánchez (José Coronado) sería un reputado economista del Banco de España, experto en inversiones y centro de una envidiable red de influencias entre las más altas esferas. Sólida doble vida, por lo menos en apariencia, pero que, no obstante, comenzará a resquebrajarse a partir del momento en el que el "modélico" padre de familia se enamore de Rosana (Marta Etura), la canguro de los niños.

Más que una simple película a propósito de un mentiroso compulsivo, el verdadero mérito de la ópera prima de Eduard Cortés reside en cómo acierta a captar la credulidad de los demás, dispuestos a tragarse el cuento de hadas que Emilio les ofrece porque ello les permite, a su vez, sentirse realizados. Así pues, la abnegada esposa (Adriana Ozores), inmersa en la ilusión de la familia feliz, da por buenas las evasivas de un marido que nunca le deja que vaya a visitarlo a su puesto de trabajo; los familiares y amigos, cegados por la codicia, esperan enriquecerse cediéndole sus ahorros para que especule con ellos; la amante, ingenua e impresionable, cree haber encontrado al hombre de sus sueños, intercesor, además, para que le concedan una cuantiosa beca de estudios. Incluso Sergio, el peque de la casa, está convencido de que su papá es todo un héroe.



Libremente inspirado en el caso del francés Jean-Claude Romand, quien engañó durante casi dos décadas a sus familiares antes de terminar asesinándolos, el guion del propio Cortés y su colaborador habitual Piti Español suaviza el desenlace al tiempo que introduce pequeños guiños que conectan la trama con la realidad. Por ejemplo a través del señuelo de Fabián Estapé y su libro de memorias Sin acuse de recibo (Plaza y Janés, 2000). O más a nivel anecdótico cuando, al revisar una antigua orla de licenciados, Emilio menciona a un "gamberro" llamado José Luis Alcaine, nombre del prestigioso camarógrafo que se encargó también de la dirección de fotografía en esta película.

Sea como fuere, lo cierto es que esta misma historia, tan asombrosa como verídica, dio pie por aquel entonces, con pocos años de diferencia, a otros dos filmes, ambos franceses: El empleo del tiempo (L'emploi du temps, 2001) de Laurent Cantet y El adversario (L'adversaire, 2002) de Nicole Garcia.



sábado, 15 de julio de 2023

La luna negra (1989)




Director: Imanol Uribe
España/Portugal/Italia/Alemania, 1989, 85 minutos

La luna negra (1989) de Imanol Uribe


La práctica totalidad de comentarios que se pueden encontrar en la red a propósito de La luna negra (1989) coinciden en dos cosas. Por una parte, se la compara invariablemente con cintas de género como El exorcista (1973) o La profecía (1976); por otra, hay bastante unanimidad en considerarla una rara avis o incluso uno de los títulos de culto del cine español de terror. Lo primero sería consecuencia de haber incluido a una niña como parte activa en una trama de temática satánica. En cambio, lo de filme a reivindicar tiene más que ver con la revalorización experimentada durante los últimos años de un tipo de producto no excesivamente habitual en nuestra cinematografía y que, gracias al éxito cosechado por directores como Álex de la Iglesia o Jaume Balagueró, se ha ido progresivamente poniendo de moda.

El caso es que, en un principio, tenía que haber sido Iván Zulueta quien se hiciese cargo del proyecto, si bien el vasco (fiel a su vocación de maldito) acabó desvinculándose de una historia que finalmente iría a parar a manos de su paisano Imanol Uribe. El cual, dicho sea de paso, al tratarse de un cineasta más de perfil social o político, tampoco es que tuviese una predilección excesiva por los asuntos esotéricos, como lo demuestra el hecho de que ni antes ni después haya vuelto a frecuentarlos.



Partiendo del mito hebraico de Lilit, personaje femenino que se rebeló contra el dominio de Adán, el guion de Uribe presenta una figura diabólica (interpretada por Amparo Muñoz) cuyo ascendente sobre la familia protagonista, tras haber permanecido en coma durante ocho años y trescientos once días, acarreará consecuencias funestas. En ese aspecto, el vals de La bella durmiente de Chaikovski, que suena de fondo en diversas escenas, no deja de ser un guiño en alusión al largo letargo del personaje.

Sea como fuere, lo cierto es que ésta fue la primera de las seis entregas que componían una serie televisiva, coproducida por Televisión Española junto con otros entes europeos, y que respondía al muy elocuente título de Sabbath. Aparte de la excelente fotografía de Aguirresarobe o la monumental banda sonora de José Nieto, destaca la presencia en el reparto de jóvenes promesas (José Coronado, Emma Suárez, Lydia Bosch, una debutante Cayetana Guillén Cuervo en un fugaz papel de enfermera) junto a viejas leyendas como Fernando Sancho o Fernando Guillén.



viernes, 14 de julio de 2023

Vénus et Fleur (2004)




Título en español: Venus y Flor
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2004, 76 minutos

Vénus et Fleur (2004) de Emmanuel Mouret


Un poco como ocurría en Thelma & Louise (1991) o, mejor aún, en la española Hola, ¿estás sola? (1995), el planteamiento de Vénus et Fleur (2004) consiste en juntar a dos chicas jóvenes con personalidades diametralmente antagónicas pero que, por aquello de los polos opuestos que se atraen, acaban formando un tándem muy bien avenido. La obsesión de ambas pasa por encontrar al hombre de sus sueños y a ello se dedicarán durante el verano que pasan juntas en Marsella, en una casa a orillas del mar.

Vénus (Veroushka Knoge) dejó atrás su San Petersburgo natal en busca de un amor que se esfumó al llegar a Francia. Pero, aun así, no pierde la esperanza de volverse a enamorar. De ahí que se muestre abiertamente receptiva con la mayoría de muchachos que se cruzan en su camino. En cambio, la mucho más prudente Fleur (Isabelle Pirès) acoge en su casa a la trotamundos rusa cuando ésta acude a verla porque han intercambiado sus bolsos por error en la terraza de un bar.

« Le plus beau pays au monde est celui où vit mon bien-aimé »


La irrupción en escena de un apuesto viajero llamado Bonheur (Julien Imbert) va a marcar un punto de inflexión en la apacible existencia de las dos amigas, ya que el tipo se deja engatusar primero por la sensualidad de Vénus para, gradualmente, sentirse cada vez más atraído por la serenidad de Fleur. Todo lo contrario que el sátiro que tienen por vecino, un individuo que responde al nada inocente nombre de Dieu (Frédéric Niedermayer) y que siempre parece dispuesto a intimar con ellas.

Pese a lo sencillo de su puesta en escena, Emmanuel Mouret propone una trama cuyos personajes responden a apelativos parlantes que denotan el rasgo más sobresaliente de sus respectivos caracteres. Así pues, Vénus, como la antigua divinidad romana, encarnaría la pasión amorosa desenfrenada, mientras que Fleur ('flor' en francés) personifica la belleza espiritual. Y, a su vez, ocurre tres cuartos de lo mismo con los varones, puesto que Bonheur significa 'felicidad' y Dieu (al que, por cierto, da vida Frédéric Niedermayer, productor habitual de los filmes de Mouret) vendría a ser el dios caprichoso de aquellos contornos.



jueves, 13 de julio de 2023

Cambio de dirección (2006)




Título original: Changement d'adresse
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2006, 85 minutos

Cambio de dirección (2006) de Emmanuel Mouret


Se llama trompa o corno francés a un instrumento de viento y metal tan peculiar como poco frecuente. Quizá por ello, el protagonista de Changement d'adresse (2006), al que también le cuadraría el calificativo de singular, es un consumado ejecutante del mismo, además de ofrecer clases particulares a los interesados en aprender a tocarlo. Lo cual le llevará, cuando ya cuente con una alumna, a enamorarse perdidamente de la joven (Fanny Valette).

Al mismo tiempo, Anne (Frédérique Bel), compañera de piso del interfecto (interpretado por el propio Emmanuel Mouret), no le va a la zaga en cuanto a carácter excéntrico se refiere. Algo que se acaba traduciendo en la particular relación que entre ambos se establece, que no se sabe muy bien si es de amigos o de amantes o de las dos cosas a la vez.



Por otra parte, la inocencia que transmiten Anne o David contrasta enormemente con la firmeza de, por ejemplo, Julien (Dany Brillant), que responde a un perfil de individuo seguro de sí mismo y, en consecuencia, ganador. En ese sentido, la película (una "fantasía amorosa" según puede leerse en su cartel publicitario) nos habla de hasta qué punto las afinidades personales condicionan nuestras vidas por más que algunos se empeñen en negarlo.

He ahí, precisamente, lo que le ocurre a la pareja protagonista: que tanto el uno como la otra han idealizado a sus respectivos seres amados, para los que ni están hechos ni son correspondidos, porque les cuesta identificar que lo que sienten entre ellos va en realidad más allá de una simple amistad.



miércoles, 12 de julio de 2023

El precio de un asesino (1963)




Director: Miguel Lluch
España, 1963, 82 minutos

El precio de un asesino (1963) de Miguel Lluch


El incombustible Iquino y Federico de Urrutia escribieron a cuatro manos el guion de El precio de un asesino (1963), típica cinta policíaca de las muchas que por aquellos años se rodaron en la Ciudad Condal. El núcleo de su trama radica en la personalidad antagónica de dos hermanos, el uno sicario (Víctor Valverde) y el otro seminarista (Julián Mateos), cuyos destinos terminan cruzándose en las procelosas calles del Barrio Chino de Barcelona. 

Ni que decir tiene que la misión del segundo (tras colgar temporalmente los hábitos) consistirá en ir al rescate de la oveja descarriada que nunca debió abandonar la senda de los justos. Que lo consiga o no va a depender de su pericia para infiltrarse en los ambientes turbios de los bajos fondos, pero sobre todo de la vehemencia con la que defiende sus convicciones.



Tal vez por eso la cámara capta frecuentemente en ángulo contrapicado la efigie del futuro sacerdote, con la intención de realzar su figura, ya de por sí adornada con unas vistosas gafas de pasta que le aportan la gravedad circunspecta de quien es más fuerte por sus dotes persuasivas que no por la violencia que caracteriza, en cambio, al mundo del hampa.

A destacar la trascendencia de algunos secundarios, como por ejemplo esa especie de magdalena que es Beatriz (Margarita Lozano), vedete y presumiblemente mujer de la vida que anda prendada del malote Javier (Valverde), pero que, o por eso mismo, recurre a la ayuda del bueno de Miguel (Mateos). O la presencia del siempre efectivo Fernando Sancho, aquí metido en la piel de Rufo, un hombrón desastrado pero en el fondo de buen corazón. El caso es que el momento culminante de la intriga tendrá lugar entre los escombros de un edificio en ruinas adonde los dos hermanos se refugian ante el envite de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.



martes, 11 de julio de 2023

Un baiser s'il vous plaît (2007)




Título en español: Bésame, por favor
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2007, 97 minutos

Un baiser s'il vous plaît (2007) de Emmanuel Mouret


Después de haber revisado unos cuantos filmes de Emmanuel Mouret comienza a quedar meridianamente claro que el intérprete y cineasta francés es autor de una "única" película. Así lo atestigua una serie de lugares comunes cuya presencia se puede verificar a lo largo de toda su filmografía. Como es el caso, por ejemplo, de la oralidad puesta al servicio de la acción: en Un baiser s'il vous plaît (2007) es Émilie (Julie Gayet) quien relata la larga historia a propósito de los peligros que entraña besarse alegremente con cualquiera. Ese contar a otro(s) remite (ya lo hemos señalado en ocasiones anteriores) a una tradición literaria esencialmente didáctica donde el enredo amoroso encubre, a su vez, una intención moralizante.

Porque, y ahí reside la clave, la estabilidad sentimental de las dos parejas protagonistas depende del efecto en cadena que un simple desliz podría provocar. Hasta el extremo de que la vida íntima de Claudio (Stefano Accorsi) y Judith (Virginie Ledoyen) se resiente sólo porque Nicolas (interpretado por el propio Mouret) decide hacer realidad una de sus fantasías más excitantes. De modo que el profesor de matemáticas y la técnica de laboratorio entablan un coqueteo de consecuencias imprevisibles que amenaza con arruinar sus respectivos matrimonios.



Quedará por ver si la tercera pareja en ciernes, la que pudieran llegar a formar Émilie y Gabriel (Michaël Cohen), se deja arrastrar por la atracción que él siente hacia ella o si, por contra, tiene más peso la prudencia que se desprende del cuento con moraleja que explica la joven. Aunque el azar, que es el que realmente ha hecho coincidir en la ciudad de Nantes a estos dos desconocidos, tiene la última palabra.

Por de pronto, baste señalar una vez más el carácter ilustrado de unos amantes que tienen el retrato de Schubert colgado en la pared del salón familiar o que leen los versos de Leopardi antes de irse a dormir: todo muy "natural" cuando se trata del universo concebido por un director para el que una comedia amorosa puede llegar a ser tan profunda como una obra de tesis.



lunes, 10 de julio de 2023

Fais-moi plaisir ! (2009)




Título en español: ¡Hazme feliz!
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2009, 90 minutos

Fais-moi plaisir ! (2009) de Emmanuel Mouret


El personaje que interpreta Emmanuel Mouret en Fais-moi plaisir ! (2009) tiene algo del Monsieur Hulot de Tati e incluso del televisivo Mr. Bean. Sin embargo, parece ser que el actor y director francés halló su fuente de inspiración en otro célebre intérprete: el Peter Sellers de El guateque (1968). Hay, de hecho, una escena, la recepción en el Palacio del Elíseo, en la que al pobre Jean-Jacques (Mouret) le pasa de todo (hasta quedársele una cortina enganchada en la bragueta...), con lo que la influencia del filme de Blake Edwards queda más que probada.

Humor tirando a blanco, pues, con ese toque entre amable y elegante que es marca de la casa, siempre tomando como referencia un coqueteo típicamente vodevilesco que hunde sus raíces en la tradición literaria de los siglos XVIII y XIX. Y es que Mouret, además de apasionado de la música clásica (como se puede apreciar en la banda sonora de todas sus películas), recurre asimismo a subterfugios que son habituales en la mayor parte de autores clásicos. Es el caso, por ejemplo, de esos billetes o notas que el protagonista utiliza para declararse a la primera desconocida que se cruce en su camino.



Para acabar de enredar las cosas, resultará que la elegida (Judith Godrèche) es, en realidad, la hija del Presidente de la República, con lo que el ya de por sí torpe Jean-Jacques se va a ver envuelto en no pocos follones como consecuencia de las estrictas medidas de seguridad que se observan en la residencia oficial. A lo cual hay que añadir el protocolo y demás preceptos que rigen la vida en las altas esferas (la secuencia del jarrón con el embajador japonés adolece, en ese sentido, de una comicidad chaplinesca un tanto previsible).

Aunque, a la hora de la verdad, se acaba demostrando que una simple doncella (Déborah François) puede ser infinitamente más humana que la hija del alto dignatario a cuyo servicio trabaja, de modo que a Jean-Jacques, una vez aprendida la lección, no le queda más remedio que volver a los brazos de su querida Ariane (Frédérique Bel) para hacerse perdonar después de haber comprobado que desear a otras mujeres no solucionará sus problemas de pareja.



domingo, 9 de julio de 2023

Un rincón para querernos (1965)




Director: Ignacio F. Iquino
España, 1965, 79 minutos

Un rincón para querernos (1965) de Iquino


La inconfundible huella de Azcona está presente en no pocos detalles de Un rincón para querernos (1965) de cuyo guion se hizo cargo junto con el propio Iquino. A priori se diría que ambos formaban una pareja insólita, el uno prácticamente un literato de prestigio, el otro obsesionado por hacer dinero con un tipo de cine concebido para su explotación comercial. Y, sin embargo, tal vez porque los polos opuestos se atraen (y aun se complementan), el caso es que el resultado fue una película bastante más interesante de lo que en un principio cabría suponer.

De entrada, el carácter documental de las escenas rodadas en plena calle durante los encierros del año 64 muestra una Pamplona sensiblemente distinta a la de la masificada celebración de hoy en día. Testimonio que, a fuerza de situar al matrimonio protagonista en un contexto tan poco favorable para unos recién casados como son los sanfermines, acaba por adquirir un gracioso aire cómico: la imagen de Vicen (Olga Omar) corriendo entre los toros con su maleta a cuestas representa el mejor ejemplo al respecto.



Pero es en la secuencia de la pensión, cuando el conde (Jorge Rigaud) y el resto de huéspedes organizan una fiesta de padre y muy señor mío, donde más a las claras se percibe la mano de Rafael Azcona. Por lo disparatada que llega a ser la situación, incluso con la persecución y sacrificio de un gorrino que corretea entre los muebles, resulta factible pensar que los guionistas tomaron como modelo al Mihura de Tres sombreros de copa. De hecho, una nota subversiva flota en el ambiente debido a determinados personajes como el susodicho conde, el señor Claudio (Gustavo Re) y, sobre todo, la inefable Annuska (Lili Muráti), la dueña de la hospedería.

Antes de eso, la escena del tren posee asimismo un cierto toque delirante, con todos esos viajeros, a cuál más peculiar, atosigando a los jóvenes esposos en lo que supone el preludio de las muchas incomodidades a las que deberán hacer frente durante su accidentada luna de miel. Toda una odisea a la que, por cierto, ya se alude en la animación de los divertidos créditos iniciales, confeccionados en los estudios de Francisco Macián.



sábado, 8 de julio de 2023

El arte de amar (2011)




Título original: L'art d'aimer
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2011, 85 minutos

El arte de amar (2011) de Emmanuel Mouret


Cuando se estrenó en España L'art d'aimer (2011) se pretendió vender el producto como "La nueva comedia romántica del protagonista de Intocable". Y todo porque el actor François Cluzet, que acababa de cosechar un enorme éxito comercial interpretando a un tetrapléjico, intervenía en uno de los episodios del filme. Lo cierto es que poco o nada tenía que ver una historia con la otra, aunque también es verdad que de no haber sido por esa circunstancia, por completo oportunista, la película que nos ocupa difícilmente se habría llegado a estrenar aquí.

Dos son las influencias más notables que se pueden rastrear en la puesta en escena ideada por Emmanuel Mouret. Por una parte, los aforismos sobreimpresionados en pantalla que sirven de presentación para cada segmento remiten vagamente al cine de Rohmer, sobre todo si se tiene en cuenta el trasfondo moral que en cierta manera poseen los hechos descritos. En cambio, el otro modelo que presumiblemente le sirve de inspiración sería tal vez Woody Allen, considerando la comicidad de la mayor parte de situaciones expuestas.



A grandes rasgos, son las siguientes: un joven compositor (Stanislas Merhar) sueña con encontrar al amor de su vida; una mujer que lleva todo un año sin tener relaciones sexuales (Julie Depardieu) recibe la generosa oferta de una amiga suya (Pascale Arbillot) que le propone que se acueste con su marido para, poco después, terminar suplantando a otra amiga (Judith Godrèche) y así yacer a oscuras con el tímido y también librero Boris (Laurent Stocker). Achille (François Cluzet) se enamora perdidamente de su nueva vecina (Frédérique Bel), quien llama a su puerta en camisón para pedirle un poco de café. En otra subtrama, la estabilidad de un matrimonio de mediana edad se ve amenazada cuando la esposa (Ariane Ascaride) se siente atraída por cada guaperas que se cruza en la calle. Por último, una joven pareja (Gaspard Ulliel y Élodie Navarre) sienten celos de sus respectivas infidelidades.

El melancólico tercer movimiento (Poco allegretto) de la Sinfonía número 3 de Brahms actúa de leitmotiv a lo largo de una cinta cuyos personajes acaban coincidiendo los unos con los otros, a veces sin ser conscientes del drama personal al que cada uno de ellos se enfrenta. Y para cohesionarlo todo y darle forma de relato aleccionador, la voz en off de Philippe Torreton encarna al narrador de esta particular antología amorosa.



viernes, 7 de julio de 2023

Une autre vie (2013)




Título en español: Otra vida
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2013, 95 minutos

Une autre vie (2013) de Emmanuel Mouret


¿Qué pueden tener en común una virtuosa pianista de renombre internacional y un sencillo electricista que pasaba por allí? Sin embargo, el amor es ciego (o eso dicen) y la chispa entre ambos (perdón por el chiste fácil) salta enseguida. Que el argumento de la película resulte o no verosímil ya es harina de otro costal... En todo caso, y a pesar de que Une autre vie (2013) no sea precisamente su mejor trabajo, el talento de Emmanuel Mouret sale a relucir en determinados instantes de una cinta por lo demás irregular. 

Sirva de ejemplo esa escena en la que Dolorès (Virginie Ledoyen) y Jean (Joey Starr) se hallan viendo la televisión y la melodía que suena de fondo, presumiblemente de algún antiguo drama romántico, acaba por convertirse en la música incidental de la propia secuencia después de que él desvíe la mirada de la pantalla, dando a entender que va a dejar a su novia porque se ha enamorado de otra mujer.



Aun así, parece evidente que las dotes actorales de la italiana Jasmine Trinca están por debajo de las expectativas que suscita su papel de amante sofisticada. Se trae un cierto aire, eso es cierto, con la Ingrid Bergman de Casablanca o los melodramas de Rossellini, pero ello no basta para dotar a su interpretación de la credibilidad necesaria.

De todo lo cual se desprende que Mouret, avezado director de estilizadas "comedias" de enredo amoroso como Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait (2020) o la más reciente Chronique d'une liaison passagère (2022), no se mueve, no obstante, con la misma soltura cuando la trama oscila hacia un dramatismo más de corte serio o solemne.



miércoles, 5 de julio de 2023

Caprice (2015)




Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2015, 96 minutos

Caprice (2015) de Emmanuel Mouret


Clément (Emmanuel Mouret) responde al perfil del típico patoso entrañable: maestro de escuela, separado amistosamente de su ex mujer, padre de un chaval tan adicto a la lectura como su papá... El caso es que al bueno de Clément le apasiona también el teatro, en especial si es la bella Alicia Bardery (Virginie Efira) quien actúa en la obra. Al cabo de un tiempo, por esos azares de la vida, el tímido profesor y la sofisticada actriz acabarán siendo pareja. El problema es que el destino es caprichoso, puesto que otra joven, mucho más sencilla y espontánea, suele sentarse junto a Clément en cada representación: su nombre, como no podía ser de otra manera, es Caprice…

Basta echar un simple vistazo a la filmografía de Emmanuel Mouret para darse cuenta enseguida del interés que el actor y director francés siente por los dilemas morales. Sobre todo cuando éstos giran en torno a alguna relación sentimental que le permita estructurar una comedia romántica de enredo. En lo que se refiere a Caprice (2015), las claves de dicha fórmula se plantean en forma de disyuntiva: la que experimenta el protagonista al oscilar entre dos tipos de mujer radicalmente opuestos.



Huelga decir que la puesta en escena resulta impecable, con su elegante banda sonora jazzística a cargo del italiano Giovanni Mirabassi, porque ése es un rasgo que invariablemente encontramos en todas las películas que hasta la fecha ha dirigido Mouret. Así pues, sus personajes viven, aman y sueñan en un París de postal en el que todo parece posible.

Aunque, volviendo a lo que sería propiamente el trasfondo de esta historia, al final queda un poco la sensación de que la pobre Caprice (interpretada por Anaïs Demoustier) ha sido una especie de ángel incomprendido cuyo paso por la vida de Clément motiva que éste se dé cuenta (tarde, por desgracia) de lo que un día tuvo delante y tal vez no supo apreciar.



martes, 4 de julio de 2023

Lady J (2018)




Título original: Mademoiselle de Joncquières
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2018, 111 minutos

Lady J (2028) de Emmanuel Mouret


Había llegado al momento en que ya es irreparable la pérdida de un amante. Era tal su carácter, que ese acontecimiento la condenaba al aburrimiento y a la soledad. Un hombre apuñala a otro por un gesto, por un mentís, y entonces, ¿es que no se va a permitir a una mujer honesta, perdida, deshonrada, traicionada, arrojar al traidor en brazos de una cortesana?

Denis Diderot
Santiago el fatalista (1796)
Traducción de Luis Pancorbo

La ambientación dieciochesca de Mademoiselle de Joncquières (2018) confirma el gusto de su director, el francés Emmanuel Mouret (Marsella, 1970), por el refinamiento cortés de unos personajes cuyo rasgo definitorio es una verbalidad tan cautivadora como elocuente. Y es que la seducción y, en general, los asuntos de temática amatoria constituyen una constante en la obra de un cineasta especializado en argumentos en los que se teoriza ampliamente en torno a las relaciones de pareja.

Aquí, la base del relato corresponde a la libre adaptación de un episodio extraído de la novela satírica Jacques le fataliste et son maître, publicada originalmente en 1796 y en la que el ilustrado Diderot andaba a vueltas con los conceptos de determinismo y libre albedrío. Aunque, a decir verdad, la película prescinde de la carga filosófica de su fuente escrita para centrarse exclusivamente en la ingeniosa venganza que Madame de La Pommeraye (Cécile de France) concibe para burlarse del libertino Marqués des Arcis (Edouard Baer).



Sin embargo, la discreta señorita de Joncquières (Alice Isaaz) acabará por revelarse como una prudente esposa pese a la mala reputación que la precede, tanto a ella como a su madre (Natalia Dontcheva), de modo que al final lo que se impone es la inteligencia por encima de las habladurías y demás infundios propagados por la malicia del vulgo obtuso.

Como es habitual en todos sus filmes, Mouret cuida minuciosamente la puesta en escena, sacando un partido excepcional de las localizaciones en exteriores, así como de la fastuosidad de las dependencias del Château de Sourches, en cuyo interior, a menudo iluminado con velas, a lo Barry Lyndon, habita la protagonista. También la fotografía colorista de Laurent Desmet (colaborador asiduo del director) y, sobre todo, el diseño de vestuario de Pierre-Jean Larroque (recompensado con un premio César por su excelente trabajo) otorgan el necesario verismo para recrear con todo lujo de detalles la Francia del Antiguo Régimen.



lunes, 3 de julio de 2023

Las cosas que decimos, las cosas que hacemos (2020)




Título original: Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2020, 123 minutos

Las cosas que decimos, las cosas que hacemos (2020)


El preciosismo que transmiten las imágenes de Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait (2020), en especial cuando la acción se sitúa en plena naturaleza, queda además subrayado mediante una banda sonora repleta, entre otras, de piezas tan célebres como el "Claro de luna" de la Suite Bergamasque de Debussy, la Gymnopédie Nº1 de Satie o el Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Tópicos que, unidos a la morosidad de sus dos horas largas de metraje, conforman una película donde los devaneos amorosos de sus protagonistas parecen estar conectados por una especie de armonía universal.

En ese sentido, el guion del propio Emmanuel Mouret se recrea en los mismos lugares comunes, de un romanticismo sofisticado, por los que transita buena parte de su filmografía, adoptando, en esta ocasión, una estructura que bien pudiera recordar a la de determinadas novelas decimonónicas. Así pues, Daphné (Camélia Jordana) y Maxime (Niels Schneider) se explicarán el uno al otro los pormenores de sus respectivas relaciones sentimentales, hasta que finalmente, a fuerza de confidencias, termine saltando la chispa entre ambos.



El problema es que, tal y como reza el título del filme, a menudo media una distancia enorme entre lo que se dice y lo que se hace. De hecho, los personajes de las diversas tramas se unen y se separan con una facilidad pasmosa, dando a entender el carácter volátil de la pasión. Lo cual no impide, por otra parte, que tanto ellos como ellas se entreguen recíprocamente mientras arde el deseo en sus corazones.

De hecho, el viejo filósofo de ese documental en cuyo montaje trabaja Daphné aporta algunas claves al respecto: "El ser humano es feliz no poseyendo, sino dando..." Sabias palabras que contrastan con el sufrimiento de quienes se aferran a una aventura más allá del momento presente. Porque si alguna lección encierra esta historia, con todos sus enredos y demás complicaciones, es que hay que vivir el instante.



domingo, 2 de julio de 2023

Crónica de un amor efímero (2022)




Título original: Chronique d'une liaison passagère
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2022, 101 minutos

Crónica de un amor efímero (2022)


Un encanto típicamente parisino se respira de principio a fin de esta Chronique d'une liaison passagère (2022) con la que el francés Emmanuel Mouret ahonda en algunos aspectos que ya abordaba en su anterior película, Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait (2020). Aunque, en realidad, eso de que sus personajes reflexionen en voz alta sobre la naturaleza de las relaciones amorosas viene de muy lejos, por lo que podría considerarse una constante a lo largo de su carrera, prácticamente un rasgo de estilo. Así, por ejemplo, L'art d'aimer (2011) reunía diversas historias románticas, siempre con la capital francesa como telón de fondo.

Pero centrándonos en lo verdaderamente remarcable del filme que nos ocupa, puede que lo más llamativo derive de una cierta inocencia que desprende la pareja protagonista, esa naiveté, rayana en torpeza, que hace que Simon (Vincent Macaigne) no pare de mencionar a su mujer y a sus hijos durante las primeras citas con Charlotte (Sandrine Kiberlain) o el carácter desinhibido de esta última a la hora de afrontar una aventura con un hombre casado.



El uso como leitmotiv de "La Javanaise" de Gainsbourg, en versión de la no menos mítica Juliette Gréco, junto con piezas clásicas de Mozart, le da a la puesta en escena un aire muy nouvelle vague, entendiendo por dicha etiqueta una forma de hacer cine que basa su razón de ser en lo que se dice (y cómo se dice) más que en lo que ocurre. A este respecto, resulta de una enorme belleza el recurso empleado hacia el final de la película, cuando la cámara recorre los espacios vacíos en los que antes solían encontrarse los enamorados.

De si implicar a terceras personas en una relación da buenos resultados, o no, habrá opiniones diversas. De momento baste decir que Simon descubre tarde que es un hombre lento. Y que Charlotte, a su vez, encuentra el verdadero amor donde menos lo esperaba. Lo interesante es que el guion, coescrito entre Pierre Giraud y el propio Mouret, rehúye cualquier tipo de morbosidad cuando plantea opciones amatorias que van más allá de lo tradicional.



sábado, 1 de julio de 2023

Regarde la mer (1997)




Título en español: Mira el mar
Director: François Ozon
Francia, 1997, 52 minutos

Regarde la mer (1997) de François Ozon


Escrito y dirigido por François Ozon, el mediometraje Regarde la mer (1997) ofrecía una desgarradora mirada íntima sobre la soledad y la alienación. La trama gira en torno a una misteriosa joven llamada Tatiana (Marina de Van) que irrumpe inesperadamente en la casa junto al mar adonde Sasha (Sasha Hails) pasa las vacaciones estivales en compañía de su hija de apenas un año. Tras acoger a la recién llegada y conforme vayan transcurriendo los días, la anfitriona tendrá ocasión de comprobar el extraño comportamiento de su huésped, lo cual genera una atmósfera inquietantemente perturbadora.

Valiéndose hábilmente del aislamiento del entorno físico y su falta de comunicaciones, el cineasta francés transmite una fuerte sensación de angustia. A este respecto, la mayor parte de la película se desarrolla en un espacio reducido, casi claustrofóbico, en el que los personajes permanecen atrapados. Así pues, el uso del silencio y las miradas prolongadas crean una tensión palpable, por lo que el espectador es testigo del deterioro de la relación entre Sasha y Tatiana a medida que la acción avanza.



En última instancia, tampoco la escena del bosque, con ese punto de encuentro frecuentado por desconocidos que se dan allí cita para mantener relaciones sexuales, preludiando lo que años después relataría Alain Guiraudie en L'inconnu du lac (2013), arroja una imagen excesivamente halagüeña de un mundo repleto de individuos cuya frustración les empuja a saciar sus instintos a costa de los demás.

Por todo ello, se puede concluir que Regarde la mer vendría a ser un atípico drama en torno a la incomunicación en la sociedad contemporánea. A tal efecto, Ozon nos desafía a examinar determinadas dinámicas humanas (como la hospitalidad o el instinto maternal) y a cuestionar la aparente normalidad de esas relaciones sociales. De ahí que, aunque la película puede resultar incómoda, sea precisamente dicha incomodidad la que provoca una reflexión profunda sobre la fragilidad de nuestras conexiones emocionales.