martes, 1 de septiembre de 2026

Palestina 36 (2025)




Título original: Palestine 36
Directora: Annemarie Jacir
Palestina/Reino Unido/Francia/EE.UU., 2025, 119 minutos

Palestina 36 (2025) de Annemarie Jacir


Hay conflictos tan enquistados en nuestro devenir histórico que uno ya no sabe cuál fue su origen. Simplemente parece que han estado siempre ahí. A este respecto, Palestine 36 (2025) arroja algo de luz sobre las tensiones geopolíticas en una región cuyo reguero de dolor y sangre llega por desgracia hasta nuestros días. Y es que antes incluso de que se crease el propio Estado de Israel, la presencia británica en la zona sentó ya las bases de profundas injusticias, generalmente como consecuencia de la represiva agenda implementada por los agentes del colonialismo imperialista.

Dentro de la ficción planteada en el guion de Annemarie Jacir y Selma Dabbagh, dos son los personajes que representan la cara y la cruz de dicha realidad. Por una parte, el Alto Comisionado Wauchope (Jeremy Irons) vendría a ser la cara amable del poder británico en la región; un hombre de modales exquisitos que, tras su apariencia pacífica, oculta en realidad la postura inflexible de las fuerzas de ocupación que él mismo representa. En cambio, el capitán Wingate (Robert Aramayo) ejerce el rol de "poli malo", excediéndose continuamente sobre la población autóctona en sus funciones de oficial del ejército.



A destacar, en el plano formal, el uso que se hace de las imágenes de archivo, cuidadosamente restauradas y coloreadas (probablemente mediante el uso de la IA) para que así parezcan actuales. Carácter ligeramente documental que contrasta, en un orden de cosas menos favorable, con la naturaleza melodramática de sus interpretaciones, a menudo recurriendo, incluso, al tópico ya más que manido de la cámara lenta cuando interesa remarcar el patetismo de alguna escena.

En definitiva, un interesante fresco histórico que explora las tensiones políticas y humanas, a propósito de la Gran Revuelta Árabe contra el mandato colonial británico, que moldearon el destino de aquella área geográfica. Con una narrativa de factura clásica respaldada por interpretaciones de gran carga emocional, la película va más allá del simple drama de época para construir un honesto alegato sobre la resistencia popular y la memoria colectiva. Así pues, y al margen de sus valores artísticos y cinematográficos, Jacir ofrece una obra de enorme relevancia cuya conexión con el presente resulta tan inevitable como conmovedora.



8 comentarios:

  1. Interesante, sobre todo para quienes no conozcan el origen del conflicto.

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  2. No dudo del interés histórico de la propuesta (¿todo esto ya sucedía en 1936?), pero la sucesión de tópicos y personajes planos no favorece su valor puramente cinematográfico.

    Un abrazo.

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    1. Totalmente de acuerdo. Yo también salí un tanto decepcionado de una película que, a priori, prometía algo más.

      Un abrazo.

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  3. Territorio atravesado por conquistas y conquistadores una y otra vez, que quienes acaban sufriendo la violencia son siempre los mismos...

    Saludos,
    J.

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    1. Esa es la triste realidad de una región que parece condenada a vivir eternamente en conflicto.

      Saludos.

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  4. En estos momentos la temática abordada por esta película es muy pertinente, sobre todo, para quienes ignoren, voluntaria o involuntariamente, el devenir de Palestina. Si tomamos la Biblia como fiable guía (mis escasos dos dedos de frente siempre me han empujado a considerarla una calenturienta sucesión de “personajes” iluminados y acontecimientos sobrenaturales sin atisbos de rigor alguno en su inventiva narrativa pero sí con una clara intencionalidad), el conflicto palestino se remonta, por lo menos, a Josué y sus campañas militares para la conquista de aquellos territorios (la Tierra Prometida). Pero ya en tiempos modernos, volviendo al plano de la realidad, fue la gran cagada de la Declaración Balfour de 1917 lo que sentenció a muerte a Palestina y sus habitantes. Y ahí seguimos hoy sin que vergonzosamente nadie haya mostrado el interés y el valor para dar un volantazo a tan terribles comportamientos que tanto degradan al llamado ser humano.
    Este prefacio viene al caso de que PALESTINA 36 no me ha gustado en su resolución formal en la que mezclan apresuradamente en un totum revolutum narrativo datos, elementos y personajes que difuminan ese carácter didáctico para mejor entender el conflicto. Para agravar el resultado, han optado por un planteamiento un tanto maniqueo que debilita el alcance del discurso. Otra oportunidad perdida.
    Un saludo.

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