viernes, 3 de abril de 2026

Calle Málaga (2025)




Directora: Maryam Touzani
Marruecos/Francia/España/Alemania/Bélgica, 2024, 116 minutos

Calle Málaga (2025) de Maryam Touzani


Como bien es sabido, la ciudad de Tánger cuenta desde antaño con estrechos vínculos, históricos y lingüísticos, con nuestro país, razón por la cual la presencia española en dicho emplazamiento ha sido tradicionalmente relevante. Y allí es donde reside precisamente la protagonista de Calle Málaga (2025), una viuda que de la noche a la mañana se encuentra con que su hija (Marta Etura) ha puesto en venta la casa. Aunque Mariángeles (Carmen Maura) no está dispuesta a dejar así como así su vivienda de toda la vida para irse a una residencia...

Aparte del tema de las rencillas familiares ocasionadas por culpa de la herencia, la cinta dirigida por Maryam Touzani aborda sobre todo la valentía de una mujer ya de cierta edad que, en lugar de resignarse a que otros decidan por ella, demuestra tener suficiente iniciativa en un momento crítico de su vida. Así pues, cuando todo parecía indicar que iba a terminar sus días en un triste geriátrico, reacciona para venirse arriba y darle un nuevo enfoque a su existencia, demostrando que aún tiene mucha energía en su interior.



Al mismo tiempo, la relación sentimental que entabla con el anticuario (Ahmed Boulane) no sólo demuestra que nunca es tarde para encontrar el amor, sino que además éste suele provocar efectos rejuvenecedores. Circunstancia que conecta, a su vez, con el acierto de reinventar lo que era una casa vacía en centro neurálgico del barrio, lugar de cita para unos aficionados al fútbol a los que Mariángeles deleita con sus especialidades culinarias.

En resumidas cuentas, la película plantea aspectos que tradicionalmente se consideraban ajenos a la tercera edad, como el derecho a la propia independencia y a seguir tomando tus decisiones, así como la cuestión sexual, que la protagonista no duda en describir a sor Josefa (María Alfonsa Rosso), monja de clausura que, ante la imposibilidad de romper su voto de silencio, abre desorbitadamente los ojos cada vez que la otra entra en detalles.



jueves, 2 de abril de 2026

La Grazia (2025)




Director: Paolo Sorrentino
Italia, 2025, 132 minutos

La Grazia (2025) de Paolo Sorrentino


Vuelve Sorrentino con ese estilo suyo tan característico y de nuevo de la mano de su actor fetiche, un Toni Servillo que por séptima vez se pone a sus órdenes para interpretar, en esta ocasión, al mismísimo presidente de la República Italiana. Por ser viudo, flemático y apoyarse continuamente en su hija Dorotea (Anna Ferzetti), se ha comparado a su personaje, Mariano de Santis, con modelos reales de la talla de Sergio Mattarella u otros estadistas notables (Oscar Luigi Scalfaro, Francesco Cossiga, Sandro Pertini…) que ocuparon el mismo cargo.

Aunque, más que de política (que también), la cinta nos habla sobre todo de cuestiones trascendentales que rozan lo metafísico. "¿A quién pertenecen nuestros días?" se pregunta el protagonista varias veces a lo largo de su particular análisis de cuanto le rodea. Porque, en el fondo, de Santis, prisionero de la propia maquinaria del Estado en el interior del Quirinal, no deja de ser un hombre desconectado del mundo real, tan ajeno a lo que sucede a pie de calle que ni siquiera sabe que a sus espaldas lo apodan Cemento Armato.



No obstante, ese mismo desconocimiento respecto a lo cotidiano contrasta con la extrema sabiduría del antiguo juez de la Corte Constitucional, habituado a afrontar las disyuntivas inherentes al ejercicio del poder incluso cuando éstas (caso de la controvertida ley de la eutanasia cuyo anteproyecto se debate y se demora eternamente) van en contra de sus propios principios democristianos. Lo cual no impide, a su vez, que lo veamos fumar a escondidas o saltarse la estricta dieta que le impone su hija…

Por lo demás, conmueve el drama personal de un individuo lo suficientemente moderno como para tararear las letras de algún cantante de rap o prestarse a ser entrevistado para sofisticadas publicaciones especializadas en alta costura, pero que, al mismo tiempo, vive atormentado ante la duda de quién pudo ser el amante durante cuarenta años de su difunta esposa. Amargo retrato, por lo tanto, tirando a crepuscular, de las luces y sombras en torno a un máximo mandatario a punto de retirarse y a la jaula dorada en que se ha convertido su cargo honorífico.



miércoles, 1 de abril de 2026

Proyecto Salvación (2026)




Título original: Project Hail Mary
Directores: Phil Lord y Christopher Miller
EE.UU., 2026, 156 minutos

Proyecto Salvación (2026) de Lord y Miller


Son muchos los guiños cinéfilos que contiene Project Hail Mary (2026), estupenda cinta de ciencia ficción en la que no faltan alusiones a clásicos del género como 2001: Una odisea del espacio (1968) o Encuentros en la tercera fase (1977). Así pues, su protagonista, Ryland Grace, interpretado por Ryan Gosling, despierta en el otro confín del universo tras una travesía de años luz. Y lo hace sin recordar siquiera qué es lo que le llevó hasta allí o incluso cuál es su propia identidad, de modo que buena parte de las dos horas y media de metraje consisten en reconstruir el pasado y el sentido último de una misión trascendental.

De lo anteriormente expuesto se desprende que el guion de Drew Goddard, según la novela de Andy Weir, transcurre en tres ámbitos distintos. Por una parte, la supervivencia de Grace en el interior de la nave, luchando por dominar cuestiones técnicas para las que nunca recibió la formación necesaria; en segundo lugar, todo el proceso que, años atrás, le llevó a implicarse, de la mano de Eva Stratt (Sandra Hüller), en un proyecto internacional de vital importancia para el futuro de la humanidad; por último, cómo contacta con el representante de una civilización extraterrestre...



Ese tercer elemento supone, sin duda alguna, la parte más entrañable de la trama. Y no porque la apariencia de Rocky (una especie de "cangrejo" de piedra, por llamarlo de alguna manera) sea precisamente atractiva, sino porque la relación que se establece entre ambos personajes, el humano desorientado y vulnerable y el alienígena tierno e inocente, resulta cuando menos entrañable. De hecho, la representación visual de este insólito aliado y su nave de larguísimas varitas constituye un hito en el diseño de criaturas extraterrestres, ya que se aleja de los rasgos humanoides para presentarnos algo verdaderamente extraño, pero profundamente empático. Tanto es así que la química entre uno y otro, basada en el aprendizaje mutuo, termina siendo el núcleo emocional del filme.

En ese mismo orden de cosas, resulta igualmente originalísimo que la amenaza externa se plantee en términos de desastre ecológico a escala cósmica debido a unos supuestas partículas astrófagas que hacen enfermar a las estrellas apagándolas gradualmente. Planteamiento nada frecuente en el cine de ciencia ficción y que tiene su correlato en otros enfoques, igualmente rompedores, como el hecho de que Grace sea un héroe "a la fuerza" o concebir la lógica matemática como un lenguaje universal que propicia el entendimiento entre civilizaciones por muy dispares que éstas sean. Interesantes reflexiones que nos recuerdan que vivimos a bordo de una nave espacial natural (la Tierra) que, en definitiva, requiere del mismo cuidado técnico y cooperativo que la Hail Mary.