Director: Fernando González Molina
España, 2026, 118 minutos
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| Cronos (2026) de Fernando González Molina |
Hay películas cuyo interés va más allá de lo estrictamente cinematográfico. Tal pudiera ser el caso de la recién estrenada Cronos (2026), producción que ha contado con el apoyo financiero, entre otros, del 3Cat (plataforma vinculada a la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales). Precisamente, el hecho de que la televisión autonómica haya sido partícipe del proyecto explicaría tal vez el toque hasta cierto punto periodístico de una cinta que recoge minuto a minuto los aciagos sucesos acontecidos en plena Rambla de Barcelona el 17 de agosto de 2017.
Así pues, con un ritmo frenético y un dispositivo narrativo a contrarreloj, la puesta en escena del director Fernando González Molina retrata de forma trepidante los traumáticos acontecimientos del atentado, así como la posterior caza antiterrorista durante varios días de máxima tensión. En ese orden de cosas, y haciendo gala de un notable control del thriller basado en hechos reales, en lugar de ceder al sentimentalismo fácil se opta por una realización técnica implacable mediante el uso del montaje dinámico y una cámara en mano omnipresente o a veces drones que sumergen al espectador en el centro mismo de la crisis operativa.
El peso dramático recae sobre un sólido reparto encabezado por Enric Auquer (Jaume), Mónica López (Anna) y Diana Gómez (Daniela). El primero de ellos lleva a cabo una interpretación alejada de los tópicos del héroe de acción para dar vida a un mosso d'esquadra capaz de mantener la cabeza fría pese a la carga emocional del momento. En cambio, el personaje de Mónica López, una agente de Ripoll que conoce personalmente a los autores del atentado y sus familias, se verá superada ante una realidad que jamás habría podido imaginar. Diana Gómez, por último, encarna a la responsable del gabinete de prensa de la Generalitat, canalizando el dilema ético sobre cómo informar (a golpe de tuit) a un país en pánico sin entrar en conflicto con las autoridades estatales.
A nivel formal, la propuesta destaca por una reconstrucción hiperrealista de escenarios urbanos (y turísticos) de sobras conocidos por el espectador. En ese sentido, la fotografía de Pau Castejón aprovecha la luz estival para contrastarla con la claustrofobia de los gabinetes de crisis y las salas de control. Asimismo, el sonido juega también un papel crucial, ya se trate del bullicio callejero que muta de golpe en silencio aterrador, salpicado únicamente por sirenas, o el eco constante de las emisoras policiales. Detalles que, sin embargo, dejan en el aire muchas preguntas sin responder, como si lo más importante, antes que las vidas humanas, hubiese sido qué cuerpo de seguridad debió hacerse cargo de la situación.



Muy atractiva.
ResponderEliminarPues no sé qué decirte. Yo creo que se trata de una película con una más que discutible intencionalidad política.
EliminarUn correcto thriller con poco suspense porque todos sabemos lo que sucedió. Y los mossos hicieron lo que se supone que debían hacer, ninguna sorpresa hasta ahí. Hubiera sido más interesante (reconozco que más arriesgado) un análisis del porqué de un suceso tan lamentable.
ResponderEliminarUn abrazo.
Estamos de acuerdo. Es más, de la misma manera que a veces se dice que una película es "necesaria", de ésta yo me atrevería a decir que es "inoportuna", y hasta cierto punto "desafortunada" en su planteamiento, dado que aborda una cuestión tan sensible.
EliminarUn abrazo.